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"Tenemos la obligación de hacerle comprensible el mundo a nuestro perro", una charla con David Ordóñez de Perruneando

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Última actualización del articulo el día 29/08/2022

Tras explicarnos la importancia de permitir a nuestros perros olfatear así como despejar ese mito que dice que es necesario cansar a un perro sea como sea para que esté tranquilo en casa, David Ordóñez, CEO de Perruneando, ha compartido más consejos para ayudarnos a traducir nuestro mundo de humanos a nuestros canes, para que sepan lo que queremos de ellos, para mejorar nuestro vínculo y nuestra relación con ellos...

Esta información ha formado parte de una serie de clases que los profesionales de Perruneando han impartido en diversas ciudades españolas de la mano de Elanco.

Las alternativas al "¡no!"

Nuestro mundo está hecho para los humanos y nosotros vemos el mundo a través de nuestras gafas de humanos. Deberíamos esforzarnos por tratar de hacerle comprensible ese mundo a nuestro perro: eso pasa por explicarle qué es lo que queremos de él. Si nos limitamos a decirle que no a todo (si muerde esto, si coge aquello, etc.) no le enseñamos nada. 

Pongamos que cada vez que le dices que no a tu perro, tuviera que colocar un post-it con una nota, ¿cuántas serían a lo largo del día?¿Tú serías capaz de memorizarlas? Seguro que no, y tu perro menos... El "no" es muy ineficiente. 

Tenemos la obligación de hacerle comprensible el mundo a nuestro perro. Tenemos la obligación de explicarle, de forma comprensible para el can, que la cuestión no es que no puede morder esa silla o esa mesa, sino que sería mucho mejor que muerda su juguete, un juguete que es adecuado para su edad, tamaño, etc.

Para que esto funcione, tenemos que conocer qué tipos de juguetes hay y cuándo se usan, dárselos a nuestro perro en el momento adecuado...

Cuando alguien pega un tirón de la correa y dice no: ahí no hay aprendizaje de ningún tipo. Podría haberlo por miedo o con muchas repeticiones pero en ninguno de los dos casos es un aprendizaje eficiente.

 

Por la calle

Hay dos situaciones típicas por la calle: el perro que tira de la correa o el que trata de coger cosas del suelo.

Un perro que ve algo en el suelo y tira de la correa: lo más frecuente es que tú tires hacia atrás para evitarlo. ¿Qué está entendiendo el perro de ese tirón? ¿Que justo en ese momento quieres que esté a tu lado? ¿que ese tipo de objeto hacia el que iba es el que no hay que coger? ¿O todas las cosas que hay en el suelo? O quizá nada de esto, ni se percata y se acostumbra a los tirones... Si no me planteo qué es lo que está percibiendo el perro, probablemente no puedo dar una solución. 

Yo sí puedo controlar lo que quiero que haga: si tengo un perro con tendencia a llevar el hocico en el suelo, intento anticiparme o entrenar un comportamiento que evite que coja cosas indebidas. Tengo que promocionarle que olfatee, que explore pero, en paralelo, puedo enseñarle a prestarme atención a mí cuando sea necesario para que no coja algo que no debe.

¿Cómo? Puedo entrenar a dejarle cosas en el suelo que no voy a dejarle que coja a través de una orden para que se fije en mí. Le puedo decir "mira", "junto", "pierna" o "deja", lo que sea, algo que te salga natural. Obviamente al principio no sabrá qué quiere decir así que lo asocias a un premio, a algo más atractivo que lo que está en el suelo, se lo das y dices "muy bien". Si lo repites constantemente esto se convierte en un norma general: cuando te digo "mira", el perro me va a mirar. Y va a dejar de hacer.

No es lo mismo no hacer que dejar de hacer.

No hacer es una prohibición, esto no se hace de ninguna manera, como por ejemplo "no pongas el hocico en el suelo", que se traduce en no olfatees... Es lo que hacen muchas personas que llevan al perro tirando para que no toque el suelo.

En cambio, el dejar de hacer es muy diferente y mucho más interesante: permites al perro que explore, que olfatee, que analice su entorno pero en algún momento dado, por su seguridad, le pides que deje de hacerlo.

El no solo es eficaz, solo tiene sentido, cuando el perro sabe lo que tiene que hacer. Y esto lo puedes asociar a otros comandos, como ¡mira!, lo que incluso te permite anticiparte y quizá incluso evitar ese no tan habitual.

De hecho podría ser otra señal en vez del "no", puede ser un eeh...

A gente que se enfada con frecuencia, les digo que no usen el "no" porque suele salir con voz de cabreo y no hay que cabrearse, el perro está aprendiendo. Entonces si dices "eheh" o "ahaha", cualquier otra señal, la voz te sale más amable... Lo importante no es el significado que esas palabras tengan para nosotros sino el que adquieren para el perro.

 

Sobre consejos genéricos y malos consejos y la importancia de entender, ¿por qué me das este consejo?

 

David nos explica que en todas las clases de Perruneando, sea a profesionales de la educación canina o a clientes de educación canina, siempre comienzan con la misma recomendación: si hay algo que yo diga que vaya en contra de vuestros valores personales o que pensáis que puede perjudicar a vuestro perro, no lo hagáis. Aunque yo os lo esté diciendo.

Cada perro es único y a lo mejor hay algún consejo que yo te dé que no te sirva para tu caso concreto. A lo mejor hay un consejo que lees en internet y al que te aferras y que no sea útil o pueda ser perjudicial justamente en el caso de tu perro.

Por eso, reitera David, es tan importante consultar con un etólogo, con un buen educador o con tu veterinario para aclarar la mejor manera en la que poner en práctica esos consejos con tu perro.

Si un consejo que te están dando -o que has leído- te chirría, consúltalo con un buen profesional antes de ponerlo en práctica. Y, desde luego, si se trata de uno de esos "consejos de presuntos educadores de parque" en los que personas que ni siquiera tienen formación te cuentan cómo debes de tratar a tu perro... 

¿Un test sencillo para saber si te están dando un consejo fiable? Pregunta por qué, explícame por qué. Si no te dan una razón fundamentada y convicente, te están diciendo que lo más seguro es que esa persona no sepa realmente de lo que habla.

Los profesionales tienen la responsabilidad de hacer entendibles sus consejos a las personas perrunas. Y las personas perrunas tienen la responsabilidad de reflexionar para saber si les parecen acertados o no esos consejos y entonces aplicarlos.

 

 

El mito de la dominancia

Estamos mirando el mundo con los ojos de humanos pero no con los del perro, también con respecto al mito de la dominancia.

La jerarquía existe sí, pero no funciona como la mayoría de la gente cree. La jerarquía tiene más que ver con una evaluación de la calidad de las relaciones sociales del grupo. La jerarquía está para evitar conflictos, no para provocarlos. 

La jerarquía lo que significa es que hay individuos dentro del grupo social con más experiencia y por ello son los que toman las decisiones. Porque esas decisiones normalmente son buenas para el grupo social.

Nosotros somos un grupo inter-especie formado por humanos y perros. Por naturaleza, porque somos las personas las que decidimos cuándo sale, cómo sale, dónde va... somos los que vamos tomando esas decisiones. Nosotros tenemos esa labor de tutorización, de guía...

Si el perro tiene confianza en nosotros, va a delegar eso porque un enfrentamiento jerárquico es muy cansado en términos evolutivos.

Si el perro tuviera que estar todo el rato maquinando en plan "tengo que subirme al sofá, tengo que marcar que ese es mi sitio, tengo que pasar por delante en la puerta para demostrar que soy el líder de la manada", sería agotador. Los perros no están pensando en eso ni están pensando así: se suben al sofá porque es más cómodo, pasan antes porque les llama la atención algo o tienen ganas de ir a algún sitio...

 

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