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Mitos en educación canina: (no) hay que cansar a los perros para que estén más tranquilos en casa

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Última actualización del articulo el día 19/07/2022

David Ordóñez, CEO de Perruneando, recientemente ha organizado en colaboración con Elanco una roadshow de clases de educación canina en diferentes ciudades de España.

El proyecto ha sido todo un éxito, compartiendo información fiable y útil así como una forma de entender la educación canina siempre respetando el bienestar de los perros. Y en las clases, los profesionales de Perruneando también han aprovechando para desterrar algunos mitos que siguen estando bastante arraigados, como el que dice que hay que cansar a los perros para que luego estén tranquilos en casa.

A cambio, lo que sí es positivo y útil es fomentar el juego sano y tratar de "pensar en perro", ponernos en la piel de nuestro can en vez de ver siempre el mundo solo desde nuestros ojos humanos, algo de lo que también nos ha hablado David Ordóñez.

Entre los mitos más frecuentes pero, por suerte, cada vez más desterrados está el que decía que cuando un perro se hace pis en casa había que restregarle la cara en ese pis o asustarle de alguna manera...  evidentemente, ¡así no es como se enseña a un perro dónde debe hacer sus necesidades!

Lo complicado es que muchos otros falsos mitos se construyen sobre la buena fe de la gente, opina David: hay multitud de cosas que las personas hacen pensando que así mejoran el bienestar de su perro cuando, en realidad, están haciendo lo contrario.

Es lo que sucede con el mito que dice que si cansas a tu perro, así estará más tranquilo en casa.

Lo primero es que tendríamos que conocer son las fases de desarrollo del perro: los cachorros, por ejemplo, tendrán picos de actividad en casa. Y esto no es porque no estén cansados físicamente, es porque están explorando, se están probando físicamente.  

Debe haber un gasto energético, por supuesto, pero lo que no es buena idea es cansar de más al perro, sobreentrenarlo o sobreestimularlo porque esto se traducirá en problemas futuros.

Como cuando alguien te dice, como si fuera algo positivo, que su perro es un "yonqui de la pelota".Es absurdo, si nuestro perro es "adicto" a que le tiremos la pelota una y otra vez, ¿cómo va a ser esto algo bueno? 

El falso mito del cansancio tiene que ver con esto, con la sobreestimulación y el sobreejercicio... Ese juego que puede llegar a convertirse en adictivo. 

Tenemos que ir reformulando todas estas cuestiones para que las personas entiendan que hay que respetar los desarrollos físicos y neurológicos de los perros, que no todos los perros son iguales, ni siquiera todos los perros de una raza concreta.

Los perros construyen su propia perronalidad, a través de sus experiencias, y es mucho más importante que un perro tenga un buen vínculo con la persona, un vínculo seguro que al perro le genere la suficiente confianza para cuando se enfrente a lugares o situaciones novedosas, cuando algo le llama la atención y no sabe cómo reaccionar... si hemos construido un buen vínculo a través del buen trato y un código de comunicación entendible para el perro, entonces podrá afrontar esas novedades de una manera mucho más positiva.

Compartimos aquí también una muy valiosa información de Jonás Thulin que tiene mucho que ver con lo que explica David Ordóñez: aquí podéis ver muchas de las consecuencias negativas que puede tener el tirar la pelota constantemente a un perro.

 

¿Cómo plantear el "juego sano"? ¿Qué juguetes o juegos pueden ser positivos?

Hay multitud de opciones, nos explica David: desde los lickimats a los Kong, los mordedores, los huesos naturales... Eso sí, recuerda, los juguetes, todos, siempre con supervisión la primera vez.

Hay muchos juegos sanos que podemos plantear con nuestro perro, también al aire libre.

Es importante que haya reglas: el juego tiene un inicio y un fin, así le haces comprensible el mundo. Esto lo puedes hacer asociando una palabra al inicio del juego y otra a su fin, para que tu can sepa lo que está sucediendo.

El juego solo aparece si juegas conmigo, yo no soy un expendedor de palos o pelotas.Es decir, cuando juegues con tu can, tienes que estar presente e interactuar, no te limites a tirarle el palo mientras miras el móvil... el hecho de que tu perro corra y haga ejercicio no es lo mismo que un juego sano.

Hay que plantearlo para gastar energía, sí, pero teniendo en cuenta el bienestar emocional del perro, evitando los picos de activación, evitando que se obsesionen. Le puedes tirar la pelota un par de veces -o jugar a escondérsela en vez de eso-, puedes jugar a correr o a que te persiga tu perro... pero controlando los tiempos.

Fomentar la calma, la gestión emocional de los contextos es algo también muy importante: es decir, qué se puede hacer en qué lugares.

Podemos enseñar a nuestro perro a que en casa toca estar tranquilo. Que los juegos que podemos hacer dentro de casa serán siempre juegos sin activación física. Como los juguetes interactivos o las alfombras de olfato, por ejemplo.

Porque un error bastante común, comenta David, es por ejemplo, tirarle la pelota o un mordedo a un cachorro en casa, por el pasillo, para que corra (y se canse...) Esto le enseña al perro lo contrario de lo que querrás en el futuro, le estás enseñando que en casa puede correr y activarse físicamente.

Todo lo que hacemos con nuestros perros tiene consecuencias.

Si quieres más información sobre juegos de olfato, esta otra charla con David Ordóñez contiene mucha información. 

En caso de que te preocupe no saber cómo plantear juegos sanos que beneficien a tu perro, te recomendamos que contactes con educadores caninos que trabajen de manera respetuosa con el bienestar animal (como todos los equipos de Perruneando) o con etólogos profesionales.  

 

 

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