
Según la Encuesta Mundial de Pasajeros de IATA 2025, alrededor de una cuarta parte de las personas encuestadas viajan o se plantearían viajar con un animal de compañía pero el 41 % señaló como principal dificultad la incertidumbre sobre si su animal cumplía los requisitos para viajar, el 36 % afirmó no tener claras las políticas de las aerolíneas y el 34 % manifestó no conocer bien el proceso general para viajar con un animal de compañía.
De ahí que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) haya publicado nuevas directrices operativas en torno al transporte de animales de compañía que viajan en cabina.
Esta guía no modifica la normativa vigente pero sí ofrece muchas recomendaciones para que las aerolíneas unifiquen sus procedimientos y hagan el viaje más seguro y predecible tanto para los pasajeros como para los animales.
Os resumimos aquí el documento, que aunque está enfocado a las líneas aéreas también ofrece una guía útil para los pasajeros.
IATA recomienda que las reservas para viajar con un perro se realicen, por lo general, entre 48 y 72 horas antes del vuelo. Recuerda, además, que no todas las agencias de viajes o comparadores permiten añadir el servicio de transporte de animales, por lo que en muchos casos será necesario contactar directamente con la aerolínea.
IATA recuerda que la compañía podría solicitar a los pasajeros que viajan con sus perros diversa documentación antes incluso del día del vuelo:
Si el itinerario incluye volar con más de una compañía aérea, es importante que todas acepten previamente el transporte del perro.
Os recordamos que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación también ha actualizado sus recomendaciones para personas que viajan con animales de familia tanto dentro como fuera de la Unión Europea, aquí podéis consultarlas.
El perro solo podrá viajar si el transportín cumple los requisitos establecidos por la aerolínea y por la normativa de IATA.
Debe permitir que el animal:
Además, debe caber completamente debajo del asiento delantero cuando el modelo de avión lo permita.
La guía recomienda que las aerolíneas faciliten información para que los perros se familiaricen con el transportín antes del vuelo, reduciendo así el estrés durante el viaje. También aconseja llegar con tiempo al aeropuerto y utilizar, cuando existan, las zonas habilitadas para que los animales hagan sus necesidades antes del embarque.
IATA indica que las políticas de las aerolíneas deben contemplar el uso de sedantes -pero les pide que comuniquen a los viajeros que la sedación está desaconsejada, salvo que haya sido prescrita por un veterinario. En ese caso, deberá presentarse la correspondiente documentación veterinaria.
Durante la facturación, el personal comprobará además que el perro se encuentra en buenas condiciones físicas y de comportamiento. Si el animal parece enfermo, excesivamente sedado o muy angustiado, podrá denegarse el embarque.
La guía deja claro que la compañía puede impedir el viaje si el transportín no cumple los requisitos, el perro presenta signos de enfermedad o muestra un comportamiento que comprometa la seguridad o el bienestar.
Estas comprobaciones se realizan durante la facturación y también antes del embarque.
Los procedimientos varían según el país y el aeropuerto. En algunos casos será necesario sacar al perro del transportín para inspeccionar ambos por separado. Y, según indica IATA, el pasajero acepta cumplir estos controles de seguridad al reservar el viaje.
IATA recuerda que el animal debe permanecer dentro del transportín en todo momento y que este debe mantenerse correctamente colocado durante todo el viaje, también en el despegue, aterrizaje o durante cualquier episodio de turbulencias.
La tripulación también debe estar preparada para gestionar posibles incidencias relacionadas con alergias o fobias de otros pasajeros.
Tras el aterrizaje puede ser necesario esperar autorización antes de desembarcar, presentar al perro en la aduana o en un puesto de inspección veterinaria, mostrar el pasaporte del animal, certificados sanitarios, vacunas y permisos de importación.
Hasta recibir la autorización de las autoridades, el perro deberá permanecer dentro del transportín.
IATA recuerda que cada país puede imponer requisitos diferentes. Desde cuarentenas a restricciones para determinadas razas; lógicamente recomienda consultar siempre la normativa actualizada antes de iniciar el viaje.
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