
Sí, este titular es un poquito de esos que buscan los clics pero es para llamar la atención sobre un bulo recurrente y un poco cansino: esto de que las protectoras en España viven de las subvenciones. Que las entidades privadas de protección animal lo que buscan, en realidad, es lucrarse a costa de los animales; hacer negocio.
Quien dice eso en redes (porque esto se suele decir solamente en redes sociales) es que no ha pasado ni diez minutos en una asociación, ni siquiera ha charlado un rato con alguna persona voluntaria en cualquiera de las cientos de protectoras que en España hacen el trabajo que deberían de hacer las Administraciones públicas.
¿Hay negocio en protección animal? Sí. De hecho, es una realidad cada vez más preocupante. Pero no son las protectoras las que se lucran a costa del bienestar de los perros y gatos a su cargo, son las empresas que se hacen cargo de los centros de protección animal, las antiguas perreras municipales, rebajando los costes.
Comentamos todo lo anterior por una noticia que han compartido desde Dejando Huella Albacete: este verano están tan, tan saturadas que han tenido que "cerrar las puertas":
"Nunca pensamos que tendríamos que escribir estas palabras. Lo sentimos. Nos duele profundamente. Pero hemos llegado al límite.
Llega el verano y, con él, la avalancha de abandonos. Nuestros teléfonos no dejan de sonar. Camadas enteras que nadie quiere. Perros y gatos abandonados en cunetas, descampados o cajas bajo el sol. Personas que buscan una solución inmediata porque ya no pueden o, simplemente, no quieren hacerse cargo de los animales que un día decidieron tener.
Y la realidad es que ya no podemos más. No hay espacio. No hay recursos. No hay suficientes manos. Cada día tenemos que decir "no" a animales que necesitan ayuda, y no hay decisión más dolorosa que esa.
Pero también hay una realidad que debe decirse alto y claro: las protectoras no somos un servicio público. La recogida y gestión de los animales abandonados es una competencia municipal. Sin embargo, son las asociaciones y el voluntariado quienes llevan años sosteniendo un sistema desbordado con su tiempo, su dinero y su salud mental.
No podemos seguir normalizando que todo recaiga sobre quienes intentan ayudar.
La solución pasa por la esterilización, la educación, la tenencia responsable y una implicación real de las administraciones. Los parches ya no son suficientes. Por responsabilidad hacia los animales que ya están con nosotros y hacia las personas que sostienen esta asociación, Dejando Huella Albacete cierra sus puertas a nuevas entradas hasta nuevo aviso.
Seguiremos luchando por quienes ya dependen de nosotros. Pero necesitamos que cada administración asuma sus competencias y que la sociedad entienda que tener un animal es un compromiso para toda la vida.
Gracias a quienes acogéis, adoptáis, difundís, donáis y seguís caminando a nuestro lado. Porque las protectoras hemos llegado al límite"
Ante este mensaje, además de mucha solidaridad, en Facebook también llegó el típico espontáneo, uno que pasaba por allí, para eso están las redes, y decidió dejar su valoración sobre la labor de las protectoras y todo lo que cobran en subvenciones y demás.
Por eso mismo lo incluimos, porque es lo que todavía sigue pensando mucha gente, que las protectoras se quejan por quejarse, que tienen muchísima ayuda municipal o estatal, que en el fondo están como quieren de bien:

Pues eso, la inmensa mayoría de protectoras sobrevive gracias a las donaciones y al trabajo desinteresado de personas voluntarias que se dejan la piel todos los días hasta que ya no pueden más. No están haciendo negocio ni mucho menos. No dan a basto
Os recomendamos, de nuevo, este documental solidario que muestra cómo es ese trabajo en la perrera de Los Barrios, gestionada por una entidad sin ánimo de lucro.
Entonces, ¿dónde está el negocio? Pues en quel los Ayuntamientos tienen la obligación legal de atender a los animales abandonados en su municipio y, cada vez más, están encargando la gestión de los centros municipales, las antiguas perreras, a empresas privadas que, sorpresa, no tienen ningún problema en reducir costes aunque esto signifique un menor bienestar animal.
Esas empresas cobran de los ayuntamientos, ganan licitaciones, rebajando los costes. No les interesa cuidar lo mejor posible de los perros o gatos a su cargo, no les interesa recoger animales heridos e invertir en su sanación, lo que les interesa es... conseguir beneficios. Así de claro.
De ahí que, quien conoce bien esta realidad, diga que las perreras gestionadas por empresas privadas son, directamente, centros de exterminio.
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