
Es frecuente encontrar textos de todo tipo que alaban los beneficios de convivir con perros o gatos pero ¿qué evidencia científica hay tras esas afirmaciones? Para muchos humanos perrunos y gatunos poco importará -lo tendrán clarísimo- pero si hay estudios que lo demuestran, podría tener efectos secundarios muy positivos: más animales adoptados, por ejemplo, o más políticas públicas que facilitaran a las personas esa convivencia...
Una nueva investigación de científicos holandeses quería aportar algo de claridad sobre esta cuestión: "además de la incertidumbre sobre si los animales de compañía mejoran el bienestar emocional, también se conoce poco acerca de los mecanismos que podrían explicar esos beneficios. Una de las hipótesis más citadas es la del "amortiguamiento del estrés" (stress-buffering), según la cual los animales proporcionarían apoyo social y emocional en situaciones difíciles, reduciendo el impacto negativo del estrés", plantean los autores del estudio.
Dado que perros y gatos presentan diferencias conductuales importantes y formas distintas de relacionarse con las personas, también han querido analizar el efecto perro vs el efecto gato en el bienestar y el estrés de las personas, para ver si había diferencias destacables.
En el estudio participaron 188 personas adultas residentes en Países Bajos y Bélgica que convivían con perros, gatos o ambos.
Los participantes utilizaron una aplicación móvil durante cinco días consecutivos. La aplicación enviaba hasta 10 avisos diarios en momentos semialeatorios, entre las 7:30 y las 22:30 horas. Cada vez que recibían una notificación debían indicar:
En total se recopilaron 7.963 observaciones de la vida cotidiana.
¿Qué han comprobado?
Las interacciones con animales de compañía se asocian con un mejor bienestar emocional momentáneo en la vida diaria. Independientemente de la especie, interactuar con el animal se relacionó con niveles más altos de afecto positivo y niveles más bajos de afecto negativo.
Tanto perros como gatos pueden contribuir al bienestar emocional inmediato de las personas.
Sin embargo, los resultados no respaldan la hipótesis de que la interacción con el animal actúe como mecanismo de amortiguamiento del estrés. Ni las interacciones con perros ni las interacciones con gatos redujeron la respuesta emocional ante acontecimientos o actividades estresantes.
Aún así, queda claro que los animales de familia mejoran el bienestar emocional por muy diversas razones, por mucho que no protejan frente al estrés.