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La forma de caminar, la longitud de la zancada, puede revelar los primeros signos de demencia en los perros

La forma de caminar, la longitud de la zancada, puede revelar los primeros signos de demencia en los perros

Última actualización del articulo el día 28/06/2026

El Síndrome de Disfunción Cognitiva en los perros, también conocido como demencia canina, es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a entre 14 y 35% de perros adultos. No tiene cura pero sí hay tratamientos paliativos que pueden ayudar a reducir su impacto. De ahí que sea importante identificar esta dolencia cuanto antes.

Y, en ese sentido, puede ser de gran utilidad el estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State) que demuestra que el deterioro cognitivo en los perros está asociado a una menor longitud de zancada en las extremidades anteriores.

El trabajo ofrece una visión más completa de los perros que están desarrollando demencia, lo que podría permitir una detección más temprana y aportar una nueva forma de monitorizar la evolución de la enfermedad.

Los cambios en la longitud de la zancada se han relacionado con el deterioro cognitivo en personas con demencia. En los perros de edad avanzada, el deterioro cognitivo también se acompaña de una menor velocidad de la marcha. Sin embargo, hasta ahora no se había investigado la relación entre la longitud de la zancada y el deterioro cognitivo.

"En este estudio demostramos que la longitud de la zancada de las patas delanteras disminuye con la edad, pero, lo que es aún más importante, también se reduce cuando existe deterioro cognitivo. De hecho, comprobamos que el efecto del deterioro cognitivo sobre la longitud de la zancada es mayor que el efecto del envejecimiento por sí solo", explica Natasha Olby, profesora de Neurología y responsable principal del estudio.

Los investigadores incluyeron en el estudio 88 perros geriátricos, con una edad media de aproximadamente 12 años. Los animales fueron evaluados cada seis meses mediante exploraciones físicas, neurológicas y ortopédicas, pruebas de movilidad, evaluación de la audición y análisis de sangre. Además, realizaron una prueba estandarizada de función cognitiva y sus familias completaron varios cuestionarios en cada revisión semestral, entre ellos la Escala de Demencia Canina (CADES) y el Inventario Breve de Dolor Canino (CBPI).

La velocidad al caminar fue evaluada por dos observadores entrenados mientras los perros recorrían una pasarela recta de cinco metros en el interior de las instalaciones. Se midió la longitud de la zancada tanto de las extremidades anteriores (torácicas) como de las posteriores (pélvicas), y posteriormente se calcularon los valores correspondientes a las patas delanteras, las traseras y la longitud de zancada ajustada a la altura del perro.

Los investigadores comprobaron que el deterioro cognitivo descrito por las familias se asociaba con una menor longitud de zancada en las extremidades anteriores, incluso tras ajustarla según la altura del animal. Las puntuaciones más elevadas en la escala CADES también se relacionaron con una reducción de la longitud de la zancada, incluso después de tener en cuenta la edad y las puntuaciones de dolor (CBPI).

Un incremento de 10 puntos en la escala CADES se correspondió con una reducción aproximada del 1,2 % en la longitud de la zancada de las extremidades anteriores. En cambio, la longitud de la zancada de las extremidades posteriores no mostró relación con los cambios cognitivos.

"Mientras que las extremidades anteriores desempeñan un papel fundamental en el frenado y la estabilización postural, las posteriores actúan principalmente como el motor de propulsión", aclara Olby. "Es probable que el movimiento de las extremidades anteriores dependa en mayor medida de la corteza cerebral que el de las posteriores y, por tanto, sea más sensible a alteraciones en la percepción visual o espacial".

Los investigadores añaden que, aunque la longitud de la zancada por sí sola no es suficiente como herramienta diagnóstica, sí resulta útil para completar la evaluación del estado cognitivo del perro.

"Si las familias observan que la zancada de las patas delanteras de su perro se está acortando, deberían acudir al veterinario, ya que puede deberse a otras causas tratables, como el dolor provocado por la artrosis o problemas en el cuello", recomienda Olby. "Si finalmente se diagnostica un deterioro cognitivo, también pueden ponerse en marcha diversas medidas y cambios en el estilo de vida que ayuden al perro, aunque actualmente no exista una cura".

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