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Un paciente terminal que "quería morir con su perro" logra despedirse de él gracias al Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant

Un paciente terminal que

Última actualización del articulo el día 08/08/2026

Qué importante y emocionante es esta noticia. Demuestra que también en el entorno hospitalario cada vez se entiende mejor que el vínculo con nuestros perros puede ser tan inquebrantable como el que existe entre personas, que reconocerlo y honrarlo es esencial para el bienestar de los pacientes, que es, sin ninguna duda, un aspecto crucial de la humanización de los cuidados intensivos.

El Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant ha hecho posible que un paciente ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pudiera despedirse de su perro durante sus últimas horas de vida.

La actuación, desarrollada dentro del protocolo de atención al final de la vida del centro, permitió cumplir su último deseo sin comprometer la seguridad asistencial.

El paciente, terminal, había expresado al equipo sanitario su deseo de regresar a su domicilio para fallecer acompañado de su perro y de su familia. Sin embargo, su estado clínico hacía inviable el traslado, ya que precisaba tratamiento intravenoso de soporte vital que no podía retirarse sin provocar un desenlace inmediato.

Ante esta situación, los profesionales de la UCI buscaron una alternativa que permitiera respetar, en la medida de lo posible, la voluntad del paciente sin comprometer la seguridad asistencial.

La jefa del Servicio de Medicina Intensiva, Gloria Pérez, explica que el paciente “estaba plenamente consciente y nos manifestó que quería morir con su perro. Como no era posible trasladarlo a su domicilio por su situación clínica, buscamos la manera de cumplir ese deseo dentro del hospital».

El equipo consensuó el procedimiento con el Servicio de Medicina Preventiva y la Subdirección Médica. La existencia de una habitación específica para la atención al final de la vida, aislada del resto de la unidad, permitió organizar el encuentro con todas las garantías.

La familia trasladó al hospital al Yorkshire Terrier, compañero de vida del paciente, y lo llevó hasta la habitación, donde el hombre pudo acariciarlo y compartir con él unos últimos momentos acompañado también por sus familiares y por los profesionales que lo atendían.

Según Gloria Pérez, este tipo de actuaciones “reflejan la importancia de adaptar la asistencia a las necesidades individuales de cada persona cuando el objetivo terapéutico pasa a ser el confort y el acompañamiento”.

Esta ha sido la primera ocasión en la que un perro accede a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant. La experiencia pone de relieve el valor de la humanización en la atención al final de la vida, entendida como una asistencia que integra los cuidados clínicos con el respeto a los deseos, los vínculos afectivos y las necesidades emocionales de los pacientes.

La actuación se llevó a cabo con la autorización expresa de la familia para su difusión pública y preservando en todo momento la identidad y la intimidad del paciente.
 

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