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La relación entre los perros y las personas es muy similar, independientemente del país en el que vivan

La relación entre los perros y las personas es muy similar, independientemente del país en el que vivan

Última actualización del articulo el día 30/06/2026

La mayor parte del conocimiento actual sobre la relación entre perros y personas procede de estudios realizados con perros de sociedades occidentales. Por eso, los responsables de este curioso e interesante estudio, un equipo internacional liderado por la Universidad Friedrich Schiller de Jena y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig), querían comprobar cómo es ese vínculo a nivel mundial.

Para ello, idearon diferentes pruebas que plantearon a personas con perro en Alemania, Vanuatu, Mongolia, Madagascar y Perú. La hipótesis es que esa relación mostraría grandes diferencias pero, para su sorpresa, descubrieron que las relaciones entre perros y personas son muy similares.

El equipo desarrolló seis experimentos conductuales ampliamente utilizados y un cuestionario destinado a explorar los aspectos emocionales y prácticos del vínculo entre perros y personas.

En total participaron 164 parejas formadas por un perro y su cuidador: 34 en zonas rurales de Alemania, 30 en Vanuatu, 35 en Mongolia, 33 en Madagascar y 32 en Perú. El estudio contó además con colaboradores locales, cuya participación fue fundamental para adaptar correctamente la investigación a cada contexto cultural.

Los investigadores se centraron en perros de caza, explican, porque la caza constituye una de las formas más antiguas y extendidas de cooperación entre perros y seres humanos.

Las pruebas evaluaban si los perros:

  • acudían cuando eran llamados;
  • seguían el gesto humano de señalar para encontrar comida escondida;
  • indicaban a su cuidador dónde estaba oculta la comida;
  • evitaban comer alimentos prohibidos cuando estaban siendo observados;
  • buscaban ayuda en las personas cuando se enfrentaban a un problema irresoluble;
  • utilizaban la reacción de su cuidador para afrontar un objeto nuevo y potencialmente amenazante.

 

La principal conclusión es que las similitudes fueron mucho mayores que las diferencias.

"Contrariamente a nuestra primera hipótesis, según la cual existían diferencias culturales en la relación entre perros y personas, encontramos numerosas similitudes llamativas entre las cinco sociedades analizadas. En particular, las personas valoraban a sus perros de forma muy similar: afirmaban disfrutar de su compañía, poder confiar en ellos y creer que los protegerían si fuera necesario. Los perros de todas las sociedades también mostraron un comportamiento parecido tanto al utilizar el gesto humano de señalar a distancia para localizar comida escondida como al indicar la presencia de comida a sus cuidadores. Además, observamos patrones de comportamiento muy similares en todas las poblaciones de perros."

 

Las costumbres locales también influyen en el comportamiento

Algunas de las diferencias observadas parecen reflejar el uso que se hace de los perros y el tipo de entrenamiento que reciben en cada sociedad.

Por ejemplo,las personas de Vanuatu demostraron una especial habilidad para interpretar el comportamiento de sus perros. Los autores creen que esto se debe a que los perros desempeñan un papel fundamental en la caza del cerdo salvaje en bosques densos, donde prestar atención a sus señales resulta especialmente importante.

Los perros alemanes acudían más rápidamente cuando eran llamados en la prueba de obediencia, persistían durante más tiempo intentando abrir un recipiente con comida imposible de resolver y dirigían más su atención hacia su cuidador que hacia una persona desconocida. Según los investigadores, estos patrones podrían explicarse por el entrenamiento formal que reciben los perros de caza para superar los exámenes oficiales y por la mayor importancia que se concede al vínculo individual entre persona y perro en las sociedades occidentales.

"Algunas de estas diferencias tienen sentido si tenemos en cuenta la vida cotidiana de los perros", explica Juliane Bräuer (autora también de la foto que encabeza este texto). "El entrenamiento, las técnicas de caza y el papel social que desempeñan los perros influyen en la forma en que interactúan con las personas."

El estudio también analizó si la calidad del vínculo influía en el rendimiento de los perros durante las pruebas. Sorprendentemente, la cercanía de la relación apenas explicó las diferencias de comportamiento. Solo tuvo un efecto claro en una prueba: cuando un objeto resultaba potencialmente amenazante, los perros con un vínculo más fuerte tendían a acercarse a él junto a su cuidador.

Los investigadores reconocen varias limitaciones. Todos los perros estudiados tenían funciones relacionadas con la caza o la vigilancia, por lo que no está claro si los resultados serían iguales en perros exclusivamente de compañía. Además, muchas de las pruebas habían sido diseñadas para perros de sociedades occidentales, por lo que pueden no reflejar habilidades importantes en perros que viven en otros contextos culturales. También señalan que las traducciones de los cuestionarios y las diferencias culturales en la forma de responder pueden haber influido en algunos resultados.

Aún así, en conjunto, los resultados indican que la cooperación entre perros y personas se apoya en una base sólida y flexible. Los perros fueron domesticados hace aproximadamente 30.000 años, antes que cualquier otra especie animal, y su asociación con los seres humanos pudo evolucionar gracias a beneficios mutuos como la caza cooperativa, la protección y el acceso compartido a los alimentos.

"A pesar de la enorme diversidad cultural, encontramos muchas más similitudes que diferencias", concluye Russell Gray, director del Departamento de Evolución Lingüística y Cultural del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. "El vínculo entre perros y personas parece ser una relación ampliamente extendida en todo el mundo que ha sabido adaptarse a formas de vida muy diferentes."