
La RSPCA acaba publicar una nueva edición de su Animal Kindness Index, un informe en el que -a través de una encuesta a casi 7000 personas en el Reino Unido- analiza cómo se piensa, siente y actúa en relación con los animales, con todo tipo de animales: perros y gatos pero también gallinas, cerdos, fauna silvestre...
En 2026 hay avances positivos, como una creciente concienciación sobre su bienestar y un mayor reconocimiento del impacto que las acciones humanas pueden tener sobre ellos. Pero también han detectado nuevos problemas: ante el claro aumento del coste de cuidar de perros y gatos, la creciente influencia de la inteligencia artificial emerge como un claro desafío para el bienestar animal.
Cada vez más personas consideran que el coste de cuidar de sus animales ha aumentado. Tres de cada cuatro (75 %) afirman que mantener a su animal de compañía se ha encarecido durante los últimos 12 meses. Esta cifra ha aumentado con respecto a 2022 (68 %), cuando se registró el nivel más bajo, aunque empieza a estabilizarse tras el máximo alcanzado en 2023 (81 %).
A medida que se ha incrementado el coste del cuidado de los animales, también lo han hecho las preocupaciones de sus familias por poder cubrir sus necesidades. Aunque el 18 % teme no poder asumir el coste de la alimentación, las mayores preocupaciones son poder hacer frente a las facturas veterinarias (56 %) y al seguro del animal (34 %).
La preocupación por el coste de la atención veterinaria es la que más ha crecido en los dos últimos años, pasando del 49 % en 2024 al 56 % en 2026.
Tras una investigación de dos años y medio, la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (Competition and Markets Authority, CMA) concluyó que el mercado veterinario no está funcionando adecuadamente para las personas con animales de compañía, debido a los elevados precios, la falta de transparencia y la escasa competencia. El informe señala que el coste de los servicios veterinarios aumentó un 63 % entre 2016 y 2023 y que las clínicas pertenecientes a grandes grupos veterinarios cobraban, de media, un 16,6 % más que las clínicas independientes.
Esta es una de las razones, sin duda, por las que una de cada diez personas (10 %) con animales de compañía ya busca consejos y apoyo sobre su cuidado en herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, Gemini, Claude o Perplexity.
Aunque los veterinarios siguen siendo la principal fuente de asesoramiento (64 %), a la RSPCA le preocupa considerablemente que un porcentaje tan elevado de personas recurra a la IA para obtener información y orientación.
La valoración de un problema de salud y la indicación del tratamiento adecuado solo pueden realizarse con precisión mediante una exploración presencial por parte de un veterinario cualificado: por eso mismo, para Gemma Hope, directora adjunta de Políticas, Incidencia y Evidencia de la RSPCA, este uso indebido de la IA es particularmente peligroso:
"La inteligencia artificial puede ser una de las muchas herramientas útiles que las personas responsables con sus animales utilicen para comprenderlos mejor o para obtener ideas sobre enriquecimiento ambiental, actividades de juego y otros aspectos de su cuidado.
Pero nos preocupa que, con tantas personas recurriendo ya a los grandes modelos de lenguaje para comprobar los síntomas de un animal enfermo o consultar problemas de comportamiento, esto pueda convertirse, sin pretenderlo, en una auténtica bomba de relojería para el bienestar animal".
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