
Adoptar a un perro debería ser una decisión muy meditada. No solo hay que hacerse muchas preguntas previamente, sino que es esencial tener mucha informaciónsobre lo que implica sacar a un perro de una protectora o perrera y llevarlo a nuestra casa.
Es un proceso que requiere paciencia y tiempo, a veces mucha paciencia y mucho tiempo hasta que ese perrete se adapta a su nueva vida.
Como nos decía hace tiempo el responsable de educación canina de Fundación Benjamín Mehnert, Alberto Piña, un perro no entiende que lo has rescatado, no tiene por qué pensar que eres su salvadora o salvador, sólo ha sufrido un cambio radical en su vida porque de un día para otro ya no está en el entorno que conocía.
Piénsalo, en términos humanos es casi como si le hubieran secuestrado.
Pasarán semanas probablemente, quizá meses, hasta que podáis forjar una relación de confianza. Pero si esto no se tiene en cuenta y la llegada a casa de un perro adoptado se hace con expectativas muy altas, entonces pueden surgir problemas adicionales, incluso devoluciones. Es lo que ha constatado un estudio realizado en la Universidad de Pensilvania y la Charleston Animal Society.
Analizando los datos de 132 adoptantes de perros en una protectora de Carolina del Sur (EEUU) comprobaron que 29 de ellos devolvieron al animal en los tres primeros meses (un 22%) -siendo el tiempo medio de convivencia de unos 8 días.
El análisis de las expectativas identificó tres dimensiones principales: comportamiento y salud del perro, vínculo humano-animal y responsabilidades del cuidado. Las personas que devolvieron al perro mostraban expectativas más altas en las dos primeras dimensiones, esperando, por ejemplo, un animal con comportamiento adecuado desde el inicio, sin miedo ni conductas destructivas, además de una conexión emocional rápida y fuerte.
En cambio, no hubo diferencias en las expectativas sobre el esfuerzo que implica convivir con un perro, lo que indica que tanto quienes devolvieron como quienes no, eran conscientes de las responsabilidades básicas.
Respecto al comportamiento, los problemas fueron frecuentes en todos los grupos, especialmente el miedo no social y los comportamientos relacionados con la separación. Sin embargo, algunos de estos problemas disminuyeron con el tiempo, lo que sugiere una adaptación progresiva al nuevo entorno.
Más de la mitad de las devoluciones se debieron a razones relacionadas con el animal, principalmente problemas de comportamiento, mientras que aproximadamente un tercio se debieron a circunstancias de las personas. El estudio también muestra que, a pesar de la presencia de problemas de comportamiento, la mayoría de las personas estaban satisfechas con la adopción y percibían que la experiencia era igual o más fácil de lo esperado.
Los mismos investigadores han desarrollado dos estudios adicionales relacionados en los que han analizado un número mucho mayor de adopciones y de los que se desprenden otros datos igual de preocupantes: esas expectativas poco realistas hacen que se reduzca en un 60% la probabilidad de que esa persona vuelva a adoptar.
Los perros adultos tienen más probabilidades de ser devueltos que los cachorros y, dado que los problemas de comportamiento son el motivo más frecuente de devolución, también se relacionan con peores resultados posteriores para los animales, incluyendo una mayor probabilidad de eutanasia (en EEUU no hay leyes de sacrificio cero).
Todos los estudios muestran que la mayoría de devoluciones ocurren en la primera semana, cuando el perro aún se está adaptando y las expectativas de la familia chocan con la realidad.
De ahí la necesidad de concienciar sobre la importancia de la adopción responsable, de ofrecer aún más información previa pero también de ofrecer más apoyo a las familias en las primeras semanas, para que entiendan mejor cómo acompañar a los perros y sepan cómo actuar ante desafíos habituales con respecto al comportamiento de los peludos recién adoptados.
Os dejamos aquí consejos útiles para adoptantes de Fundación SrPerro Colega: