
Numerosos estudios sugieren que convivir con animales puede tener un impacto positivo en la salud de las personas pero los efectos sobre la salud mental, la calidad de vida y la felicidad siguen siendo poco concluyentes.
Ahora un nuevo estudio de la Universidad de Yamagata, Japón, ha explorado la relación entre la convivencia con animales y la felicidad subjetiva en la población general japonesa.
Los investigadores han analizado datos recogidos entre 2021 y 2022 dentro del Estudio de Cohorte de Yamagata, realizado en el noreste de Japón. La muestra incluyó a 10.418 participantes, de los cuales 8.149 (78,1 %) no convivían con animales y 2.287 (21,9 %) sí lo hacían. Entre estos últimos, 765 convivían únicamente con perros y 1.140 únicamente con gatos.
Se utilizó una regresión logística binaria para evaluar la presencia o ausencia de felicidad subjetiva en tres grupos: personas sin animales, personas que convivían solo con perros y personas que convivían solo con gatos.
Tras ajustar los resultados, las personas que convivían únicamente con perros mostraron una probabilidad significativamente mayor de declarar sentirse felices que quienes no convivían con animales.
El análisis por subgrupos de quienes convivían solo con perros reveló interesantes asociaciones significativas con varios factores: la felicidad subjetiva fue más frecuente en mujeres, personas menores de 65 años, sin obesidad, que no fumaban, que no consumían alcohol, con estudios de secundaria y que realizaban al menos 30 minutos de ejercicio al día.
Aunque el tamaño del efecto fue pequeño, concluyen los autores de este estudio, la convivencia con perros se asoció de forma positiva con la felicidad subjetiva, lo que pone de relieve los posibles beneficios emocionales de compartir la vida con un perro para el bienestar general.
No es el único estudio que ha analizado esta cuestión, hace una década, investigadores de EEUU también mostraron que las personas que convivían con animales estaban más satisfechas con su vida que aquellas que no lo hacían, siendo las que tenián perros las que obtuvieron puntuaciones más altas en todos los indicadores de bienestar.
Razones extra para considerar la vida perruna, pero siempre con responsabilidad porque es una convivencia que no es siempre fácil y que conlleva un buen número de "sacrificios" (tener perro implica mucho tiempo, gastos considerables, cambios de hábitos, etc., etc.).
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