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Más del 84% de perros muestran señales de miedo o ansiedad de forma cotidiana: a los ruidos, otros perros, a los baños...

Más del 84% de perros muestran señales de miedo o ansiedad de forma cotidiana: a los ruidos, otros perros, a los baños...

Última actualización del articulo el día 18/05/2026

Miedo hacia otros perros, a ruidos fuertes, ante situaciones nuevas... Estos comportamientos resultan ser mucho más comunes de lo que se podría pensar según un nuevo estudio del Texas A&M College of Veterinary Medicine and Biomedical Sciences donde se recalca la importancia de detectar precozmente cualquiera de estas reacciones para evitar que puedan mermar el bienestar de los perros o evolucionar hacia estrés crónico o, incluso, agresividad defensiva.

A partir de los datos del Dog Aging Project, la gran iniciativa de investigación que recopila información de por familias de perros, este estudio analizó las respuestas conductuales de más de 43.000 canes, creando uno de los conjuntos de datos más completos hasta la fecha sobre miedo y ansiedad canina.

Más del 84 % de los perros mostraba al menos signos leves de miedo o ansiedad en situaciones cotidianas, excluyendo miedos aprendidos relacionados con actividades de cuidado como cortar las uñas o bañarlos.

Dado que los datos del estudio se basaban en observaciones de las familias y no en diagnósticos clínicos, los resultados reflejan cómo se comportan los perros en entornos reales y no en situaciones controladas, explica la autora del mismo, la doctora Bonnie Beaver.

“El miedo a corto plazo es algo que todos experimentamos, y los perros no son diferentes”, señaló Beaver. “Cuando ese miedo se vuelve crónico es cuando empieza a afectar a su bienestar general”.

El estrés prolongado -incluyendo actividades repetidas o mantenidas durante mucho tiempo- puede tener efectos duraderos sobre la salud del perro, ya que se ha relacionado con consecuencias negativas para el sistema inmunitario y con una peor calidad y esperanza de vida, lo que hace especialmente importante detectarlo de forma temprana.

Como uno de los problemas detectados en estudios previos es que muchas personas no son capaces de identificar correctamente cuándo su perrete muestra señales de estrés o miedo, nos parece importante destacar algunas de las reacciones descritas dentro del estudio como síntomas a tener en cuenta:

  • evitar el contacto visual
  • encogerse o agacharse
  • cola baja o entre las patas
  • gemidos
  • quedarse inmóvil
  • temblores
  • intentar escapar o esconderse

Se puedenconsultar todos los datos del estudio aquí, el resumen de situaciones que más miedo o ansiedad genera en los perros es:

  1. Miedo o ansiedad hacia perros desconocidos: 47,4 % de los perros.
  2. Miedo a ruidos fuertes e imprevisibles (tormentas, petardos, etc.): 42,9 %.
  3. Miedo al corte de uñas: 35,2 %.
  4. Ansiedad ante situaciones desconocidas: 29,4 %.
  5. Miedo o ansiedad durante baños o grooming: 22,3 %.
  6. Miedo o ansiedad hacia personas desconocidas: 22,3 %.
  7. Miedo hacia objetos nuevos o extraños: 13,9 %.

Los problemas más severos aparecieron especialmente en dos contextos: miedo al ruido y corte de uñas.

La autora del estudio considera que pese a lo frecuentes que pueden ser estos comportamientos, no siempre se abordan como parte de la atención veterinaria rutinaria. Y su recomendación a los veterinarios es incorporar herramientas de evaluación conductual, por ejemplo a través de cuestionarios antes de las consultas, para así detectar antes problemas de salud y comportamiento y facilitar conversaciones más preventivas.

Reconocer cuándo el miedo se convierte en un problema clínico suele depender de cambios en la duración y la intensidad.

“Si una persona empieza a notar que el comportamiento dura más tiempo o se vuelve más intenso, es un buen momento para pedir orientación”.

Sin intervención, las conductas basadas en el miedo pueden empeorar con el tiempo y aumentar el riesgo de consecuencias más graves, incluida la agresividad.

“Cuando los perros son expuestos repetidamente a situaciones en las que no se sienten cómodos, como interactuar con desconocidos, ese miedo puede intensificarse”, explica Beaver. “En algunos casos, la única manera que conocen de responder es mediante la agresión”.

La conclusión de la doctora Beaver no es que el miedo pueda eliminarse por completo, sino que debe reconocerse, vigilarse y abordarse antes de que empeore.

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