
Dognosis es una pequeña start up India que trabaja en el desarrollo de una herramienta que sería realmente útil, una inteligencia artificial olfativa para detectar señales de enfermedades a gran escala,para detectar de forma temprana y de forma no invasiva diferentes tipos de cáncer.
El objetivo es poder identificar, en solo 10 minutos y a través de la respiración, el riesgo de que una persona tenga algún tipo de cáncer. Para ello están estudiando cómo exactamente los perros son capaces de identificar diferentes tipos de cáncer a través del olfato.
Porque ya se ha demostrado en incontables ocasiones todo lo que los perros entrenados pueden llegar a hacer pero esto sigue sin haber sido trasladado "al mundo real", quizá la IA sea la forma de lograrlo.

El olfato de los perros que son entrenados para ello es capaz de detectar cambios en los compuestos orgánicos volátiles (COV) que el organismo produce cuando están presentes ciertas enfermedades, como el cáncer.
Estos COV generan una «firma olfativa» única —o volatiloma— que los perros pueden identificar, del mismo modo que se les entrena para detectar bombas y drogas.
Y en Dognosis están estudiando cómo exactamente los perros llegan a detectar las enfermedades: analizan lo que sucede en el cerebro de los canes, en su respiración y también en su lenguaje corporal con ayuda de la IA.
Los perros, que aprenden también a llevar unos pequeños cascos con sensores, solo dedican 30-40 minutos a este trabajo, el resto del tiempo juegan o descansan, como explican y muestran desde Dognosis. Para ellos son compañeros no perros de laboratorio.
El primer gran estudio que han publicado es muy prometedor:
"Reclutamos a 3.275 participantes en seis hospitales de Karnataka, tres en Hubballi y tres en Bengaluru. Algunos tenían un cáncer confirmado mediante biopsia, de uno de siete tipos diferentes, y fueron reclutados antes de iniciar cualquier tratamiento. Otros eran personas sanas o con enfermedades no cancerosas, reclutadas en los mismos entornos clínicos para garantizar que los perros respondieran al olor del cáncer y no al olor de un hospital.
Cada persona hizo algo muy sencillo: respiró normalmente durante diez minutos a través de una mascarilla quirúrgica. Después, la mascarilla se selló, se registró y se envió a nuestro laboratorio, donde entraron en acción siete de nuestros superhéroes: Chloe, Cheetah, Iggy, Billy, Whiskey, Jessie y Bane.
En el laboratorio, cada sesión se realiza con SniffSpace, una plataforma diseñada específicamente con ocho puertos en la que las muestras se presentan en disposiciones aleatorias. Unas compuertas controlan los tiempos de acceso, lectores de códigos QR registran cada muestra y sensores infrarrojos anotan el momento exacto de cada olfateo.
Para cada muestra, cada perro da una respuesta sencilla: alerta o la descarta. Al menos tres perros evaluaron de forma independiente a cada participante. Estas evaluaciones individuales se combinaron mediante un modelo de fusión bayesiano que ponderaba la indicación de cada perro en función de su sensibilidad y especificidad históricas e incorporaba el perfil de riesgo de cada participante. Así se obtenía una única puntuación calibrada de riesgo de cáncer.
Cuando probamos el sistema con 1.502 participantes cuyas muestras los perros nunca habían olfateado antes, estos fueron los resultados: Sensibilidad: 90,8 %. Especificidad: 91,3 %. AUC: 0,962."
"Este estudio establece lo que los científicos denominan validez analítica: demuestra que el sistema puede distinguir con precisión entre cáncer y ausencia de cáncer en condiciones controladas. Lo que todavía no demuestra es su utilidad clínica, es decir, si su aplicación en una población real sometida a cribado, formada por personas sin síntomas y sin antecedentes de cáncer, permite obtener los resultados que creemos que puede ofrecer", explican desde Dognosis.
Ahora seguirán investigando a través de nuevos estudios con el mismo objetivo, lograr tener una herramienta de cribado que pueda utilizarse a la escala de la población que la necesita.
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