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¿Realmente entendemos los riesgos asociados al calor en los perros? Un estudio muestra que hay lagunas importantes

¿Realmente entendemos los riesgos asociados al calor en los perros? Un estudio muestra que hay lagunas importantes

Última actualización del articulo el día 27/05/2026

El calor extremo y los desastres ambientales representan amenazas importantes para la salud y el bienestar de los perros. Dado que el cambio climático está intensificando estos riesgos, resulta fundamental comprender las percepciones y comportamientos de los tutores en relación con las enfermedades asociadas al calor (HRI, por sus siglas en inglés) y la preparación ante desastres.

Es lo que analiza un estudio del AHPC Center de la Universidad de Colorado que, a través de una encuesta a 421 familias con perros en EEUU en abril 2025, ha identificado las medidas preventivas se suelen adoptar y cómo de preparados están ante fenómenos meteorológicos extremos.

Lo que han comprobado es que muchos tutores están preocupados por el calor y cómo puede afectar a sus perros, sí, pero pese a ello no son realmente conscientes de todos los riesgos, especialmente en casos de perros que son más vulnerables al calor.

Aunque el 93,3% de los participantes vivían en zonas donde las temperaturas estivales superan regularmente los 27 °, muchos no modificaban de manera significativa las actividades al aire libre de sus perros durante los periodos de calor: paseos, juegos, ejercicio... 

Solo el 40,3% afirmó reducir “un poco” la duración de los paseos durante el verano, sin diferencias significativas entre quienes convivían o no con perros braquicéfalos.

Muchas personas no son conscientes de que el calor es aún más peligroso para ciertos perros: los que están mayores o enfermos, los que tienen sobrepeso, los que son de razas que respiran peor (braquicéfalos) y esto es una laguna preocupante para los autores del estudio.

 

El conocimiento sobre los signos de enfermedad relacionada con el calor fue variable: el 85,7% reconocía la lentitud o rigidez como un síntoma, pero solo el 63,9% identificaba como preocupante un estado depresivo o una respuesta lenta.

Aunque la mayoría de los participantes (92,9%) sabía que debía trasladar inmediatamente a un perro sobrecalentado a una zona fresca, menos personas reconocían como adecuados métodos de enfriamiento eficaces como la inmersión en agua fría o la pulverización con agua.

La mayoría (83,0%) indicó que no evacuaría durante un fenómeno meteorológico extremo si no pudiera llevarse a su perro. Esta decisión era significativamente más frecuente entre los participantes jóvenes (18–40 años) y aquellos con ingresos medios (50.000–89.000 dólares anuales).

Aunque el 77,9% afirmó tener planes de transporte para evacuar con sus perros, solo el 46,3% disponía de kits de emergencia preparados.

El análisis de regresión múltiple mostró que un mayor nivel educativo (p < 0,001), una menor edad (p < 0,001) y haber vivido previamente fenómenos meteorológicos extremos (p = 0,014) se asociaban con una mejor preparación ante emergencias.

Los resultados también revelan una necesidad urgente de mejorar la preparación ante desastres: menos de la mitad de las personas entrevistadas tenían kits de emergencia completos, por si tuvieran que ser evacuados con sus perros.

 

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