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¿Cómo afecta la adopción a un perro? Un estudio analiza niveles de estrés y la fortaleza del vínculo con su nueva familia

¿Cómo afecta la adopción a un perro? Un estudio analiza niveles de estrés y la fortaleza del vínculo con su nueva familia

Última actualización del articulo el día 04/05/2026

Investigadores de la Universidad de Linköping, Suecia, han constatado que los perros adoptados pueden recuperarse y crear vínculos muy fuertes con sus nuevas familias. Esto lo sabe cualquiera que haya adoptado a un perrete pero es importante que también lo compruebe la ciencia, para así contribuir a despejar mitos sobre la adopción.

Los perros que llegan a protectoras y contros de protección animal se enfrentan a un entorno nuevo e impredecible, ruido y, a menudo, aislamiento social, lo que incrementa sus niveles de estrés, explican los autores del estudio. Este estrés puede medirse tanto a nivel conductual como fisiológico, y podría afectar también a funciones cognitivas como la memoria, la atención o la resolución de problemas.

Además de las conductas observables, el bienestar también puede evaluarse mediante indicadores fisiológicos, como el cortisol en el pelo, que permite medir el estrés a largo plazo.

El estudio ha analizado el comportamiento, el estrés a largo plazo y la relación con las personas en tres grupos de perros: 20 perros en centros de protección, 30 perros adoptados y 33 perros que siempre han vivido con su familia, el grupo de control.

Lo que han comprobado los investigadores es que los perros ajustaban su patrón de movimiento al de sus cuidadores: caminaban cuando la persona caminaba y se detenían cuando esta se detenía. Esto ocurría tanto en perros que siempre habían vivido con su familia como en aquellos que habían sido adoptados.

Ante un problema que no podían resolver, todos mostraban signos de estrés, pero el tiempo que dedicaban a intentarlo era similar en todos los grupos.

Los perros que siempre habían vivido con su familia tendían a mirarla más a menudo que los perros en centros de protección miraban al personal. En cuanto a la memoria —por ejemplo, recordar dónde se escondían premios— todos los perros, tanto los que vivían con su familia original como los que estaban en centros o en nuevos hogares, mostraron un buen rendimiento.

Los científicos analizaron el cortisol en el pelo, una hormona relacionada con el estrés, y encontraron que los perros en centros de protección tenían niveles más altos que los ya adoptados. Esto sugiere que la estancia en estos centros es más estresante que la adaptación a un nuevo hogar. Además, los perros en sus nuevas familias parecían mostrar una mayor cercanía emocional con ellas que aquellos que nunca habían pasado por un proceso de adopción.

¿Cuáles fueron las conclusiones? 

El proceso de cambio de hogar es estresante, y los perros en centros mostraron niveles más altos de cortisol que los adoptados. Sin embargo, con el tiempo, estos niveles parecen disminuir, lo que sugiere adaptación al entorno.

Los tutores de perros adoptados percibieron una mayor cercanía emocional con sus peludos. Esto podría estar relacionado con una mayor implicación o con la propia conducta del perro, que tiende a buscar más contacto.

En la prueba del problema irresoluble, los perros adoptados miraban más a su tutor y permanecían más cerca de él que de la persona desconocida, algo que no ocurría en los perros del grupo control. Esta tendencia a buscar contacto podría contribuir a la percepción de un vínculo más fuerte, aunque esto es especulativo y requiere más investigación. No obstante, se ha observado que los perros en centros pueden formar vínculos con personas desconocidas con rapidez, posiblemente debido al contacto social limitado. Si esto es así, al ser adoptados podrían establecer fácilmente un vínculo fuerte con su nueva familia, lo que coincide con los resultados de este estudio.

Los resultados también sugieren que el proceso de adopción no afecta negativamente a habilidades cognitivas como la memoria o la resolución de problemas.

Es decir, aunque el paso por una protectora puede ser estresante, los perros tienen una alta capacidad de adaptación y claramente sí establecen vínculos sólidos con sus nuevas familias.

El estudio tiene varias limitaciones, la más importante -como reconocen los autores- es que no se siguió a los mismos perros a lo largo del proceso de cambio de hogar, sino que se compararon grupos distintos.

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