
Las grandes protectoras del Reino Unido, como Battersea, han celebrado la entrada en vigor de La Ley de Derechos de los Inquilinos (Renters’ Rights Act) una normativa que hace que sea algo más fácil poder alquilar un alojamiento cuando convives con perros o gatos, o ambos.
En el Reino Unido, igual que en España, la vivienda es un problema en general pero aún más para las personas que tienen animales de familia. Según explican desde Battersea, solo el 7% de los anuncios de alquileres permiten animales, algo que hace que muchas personas se vean obligadas a entregar sus animales en protectoras... Según sus datos, los problemas de vivienda son la segunda causa de abandono.
Esto va a cambiar a partir de ahora, o eso esperan, puesto que desde el 1 de mayo 2026, en Inglaterra:
El objetivo es crear un sistema más equilibrado entre derechos de inquilinos y preocupaciones de propietarios.
Desde la protectora ofrecen información concreta para ayudar tanto a los propietarios de alojamientos como a las personas que buscan alquilar. Una investigación de la Universidad de Huddersfield, encargada por Battersea, muestra que:
Cuando un inquilino solicita el permiso para convivir con un perro o gato, si el propietario del alojamiento lo aprueba, el permiso es permanente para ese animal. No se puede exigir un depósito adicional por el animal, aunque sí cubrir daños con la fianza existente. Si se rechaza de forma injusta, puede recurrirse.
Desde Battersea recomiendan algo que también puede ser útil en España: incluir un perfil del animal con información sobre comportamiento, rutina, cuidados y necesidades.
La normativa hace que se puede rechazar alquilar si, por ejemplo, se trata de una raza considerada ilegal (en el Reino Unido la normativa PPP, de Perros Potencialmente Peligrosos, es aún más drástica que en España, aún más injusta puesto que se prohíbe la tenencia de ciertas razas, independientemente de su comportamiento). No es razonable rechazar por prejuicios, experiencias pasadas o preocupaciones generales.
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