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Salud perruna

El 100% de los perros puede (y debería) estar feliz y relajado en el veterinario: pistas prácticas para lograrlo

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Hay muchas razones por las que es importante que nuestro perro esté relajado al ir al veterinario, más aún si es un perro de intervención o de terapia, pero en realidad es algo que es aplicable a todos los canes.

Un perro que está nervioso o que muestra ansiedad es más difícil de explorar. El propio estrés dificulta que el veterinario detecte incontables dolencias, algo que, obviamente, perjudicará la salud del perro. Y, además, si tú lo pasas mal al ver así a tu can, posiblemente irás menos veces al veterinario para ahorrarle el mal rato algo que, de nuevo, podría perjudicar su salud.

Por eso en SrPerro hemos charlado con Iciar Hernández Fernández, educadora canina y responsable de la selección, entrenamiento y bienestar de los perros de Intervención de Dogtor Animal, para saber qué podemos hacer para conseguir que todos los canes vayan al vete como va Melón, su propio perro, al que podréis ver en el vídeo de la entrevista.

Y eso que Melón ha pasado por operaciones variadas y pruebas invasivas a lo largo del último año… (ecocardio, ecografías, TAC, múltiples radiografías y más de 10 analíticas de sangre en poco más de un año. Melón después de su primera cirugía, una cirugía muy agresiva, llegó a tener miedo a entrar en el veterinario y pasarlo realmente mal por lo que con él hubo que hacer un contracondicionamiento y no sólo una habituación.)

PD: Este es uno de los temas que se tratan en mucha más profundidad en el (muy recomendable) curso de Técnico en Intervenciones Asistidas con Animales online que ahora ofrece Dogtor Animal

Los veterinarios “dog friendly”

Los veterinarios que velan por el bienestar físico y también el bienestar emocional de sus clientes perros son, como los definen en Dogtor Animal, veterinarios “dog friendly”.

Es algo que en Dogtor Animal han trabajado a conciencia porque sus propios canes van con mucha frecuencia al vete, mucha más que un perro "normal" porque ellos tienen que garantizar en todo momento que sus canes, que interactúan con personas mayores, con niños, etc. están sanos. Por eso pasan como mínimo tres revisiones anuales, revisiones que incluyen analíticas completas, tests de Leishmania, etc.  

Estos son sus consejos para conseguir identificar a las clínicas más recomendables o, incluso, para fomentar que la nuestra sea también más dog friendly y para así lograr que nuestros perros, como Melón, vayan relajados y felices al veterinario:

Pregunta en tu clínica veterinaria -o en la clínica a la que estés considerando ir- si pueden darte citas para visitas sin tratamiento.

La idea es que vayas varias veces a lo largo del año al veterinario pero no para una revisión sino para que le den chuches o jueguen con él o le hagan caricias y le dejen explorar las salas, sin más.

Así las visitas al veterinario no quedarán asociadas en la mente de tu can a vacunas o exploraciones o cualquier otro procedimiento que quizá le incomode.

En las clínicas es recomendable que te citen de manera que siempre haya pocos perros en la sala de espera. Y para que tengas que esperar el menos tiempo posible: durante esos momentos, lo ideal es que el personal que te atienda pueda jugar con tu can o darle alguna chuche…

Visitar previamente las salas donde se hacen las radiografías y demás pruebas para, a través del juego, enseñarle al perro cómo subir a los diferentes aparatos o superficies.

En la consulta, lo ideal es que puedas soltar a tu perro para que pueda explorar el espacio con libertad.

Es importante que se limpie bien la mesa de exploración de los olores de otros animales y otra recomendación de Dogtor Animal es que se coloque una alfombra antideslizante en esta mesa, incluso puedes llevarla tú, como veréis en el vídeo que hace Iciar.

Puedes explicarle a tu vete cuales son las zonas que, para tu can, son más sensibles para que en las exploraciones las deje para el final.

Si tu perro ha ido a la consulta porque le duele algo, sugerir a tu veterinario que primero explore el resto de su cuerpo dejando para el final la zona dolorida.

Si tu veterinario está de acuerdo, es también beneficioso si, en caso de que tenga que ser sedado o anestesiado para alguna intervención, puedes quedarte con él hasta que se duerme y estar ahí cuando se despierta. Esto, recalca Iciar, solamente resultará beneficioso si tú eres una presencia tranquilizadora para tu perro.  Es decir, si lo pasas mal, si te pones nervioso... mejor evitarlo.

¿Cómo acostumbrar a tu perro a la experiencia de ir al veterinario?

Las manipulaciones: para que esté cómodo cuando toque exploración, lo mejor es habituarle en casa, muy poco a poco y siempre al ritmo de tu perro.

Cuando tienes un buen vínculo con tu perro, todo es más fácil: cuando tu perro sabe que se puede fiar, que no le vas a obligar, que vas a hacer las cosas de manera gradual… entonces también este proceso será más sencillo.

En este caso, lo mismo, hay que ir avanzando poco a poco para nunca incomodar a nuestro perro. Antes de que nuestro can nos haga una señal de incomodidad, es mejor parar.

Las orejas, las patas, el rabo... primero acariciar, sin más, dándole premios. Cuando ves que está tranquilo y bien, entonces vas al siguiente paso, puedes darle un masaje, tocar el interior de las orejas, etc.

Pesar al perro: dado que las básculas son iguales prácticamente en todos los veterinarios es buena idea que tu perro sepa subirse y quedarse tranquilo para ser pesado sin que nadie le tenga que coger.

Con premios, puedes practicar en casa para que se suba y siente en una superficie concreta.

Mesa de exploración: un veterinario dog friendly te preguntará si quieres que exploren a tu perro en la mesa o en el suelo.

Subirse a una mesa es algo quizá anti-natural para un perro pero podemos practicar en casa. Iciar nos recomienda a través de una “marca”, algo que le indique al perro, cuando lo vea, que ahí tiene que subir. Normalmente ella utiliza, justamente, un tapete antideslizante: puedes hacerlo en la calle, en un banco bajito, dándole una señal para que suba y se tumbe, tranquilamente.

Esto hay que generalizarlo porque los perros no generalizan: es decir lo pruebas en casa, cuando lo hace bien ya, le llevas a otro sitio donde hay más distracciones, en algún banco, en la calle… y finalmente en el veterinario.

Juguetes, chuches y otras cosas que puedes llevar contigo:

  • Iciar siempre lleva un juguete, en su caso un mordedor, para trabajar antes o después.
  • Una riñonera con chuches y es buena idea tener premios de distinto “valor”, es decir algunos que le gusten mucho a tu perro y algunos que le vuelvan loco, para momentos especiales.
  • Licky Mat: una superficie rugosa que se pega con ventosas a cualquier superficie y que te permite que tu can esté concentrado en su chuche especial mientras el veterinario está explorándolo, etc.
  • Juguete interactivo de comida.
  • Un collar isabelino versión amable en caso de que tu perro lo necesite: es algo que los perros agradecen un montón porque no es tan traumático como el otro. Y lo ideal es practicar antes en casa para que tu perro no lo vea como algo negativo: ponérselo cerca, abrir y cerrar, luego ya ponérselo… (lo podéis ver en el vídeo)

¿Qué pasa si tu perro va con miedo al veterinario porque le hicieron daño en el pasado?

Se puede conseguir que el 100% de los perros vayan a gusto en el veterinario, con algunos tardaremos más y con otros menos, insiste Iciar.

Melón es buena prueba de ello.

Con un perro que ha tenido una “mala” experiencia tendremos que hacer un contracondicionamiento, para que no asocie ese espacio a una experiencia negativa.

Llevará más tiempo pero el proceso es el mismo.

Hay que trabajarlo antes de llegar al veterinario: hay que identificar en qué momento el perro muestra incomodidad o estrés y trabajar antes, esa es la clave.

Puede ser al subir al coche, puede ser en la puerta de la clínica… dependerá en cada caso. Iciar recomienda reforzar a través del juego, aunque por supuesto la comida también funciona. Pero jugando se consigue que el perro entre contento, casi "felizmente excitado" en la clínica.

A Melón, ya lo habéis visto en el vídeo, le emociona visitar a sus veterinarias en la Clínica Trébol porque Iciar, cuando vio que él empezó a mostrar rechazo tras sus intervenciones, se esforzó en trabajarlo con él. Merece la pena 100% dedicar el tiempo que sea necesario a conseguir ese resultado.

 

PD: Si os interesa este tema y todo lo relacionado con los perros de Intevención, os recomendamos el curso de Técnico en Intervenciones Asistidas con Animales online que ahora ofrece Dogtor Animal donde se profundiza en todo lo relativo al bienestar de los perros.

 

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