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Perros callejeros no socializados pueden ser rehabilitados, un estudio muestra que hay esperanza más allá del miedo

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Última actualización del articulo el día 10/11/2022

"¿Hay esperanza más allá del miedo? Efectos de la rehabilitación social en perros callejeros no socializados",así se llama el estudio desarrollado por Miriam Casaca de Linköping University y otros investigadores del Instituto de Biologia Molecular e Celular, Universidade do Porto en CROA - Centro de Recolha Oficial de Animais do Porto.

Spoiler, la respuesta es afirmativa: en línea con otros estudios previos que demostraron que el enriquecimiento ambiental y la interacción con personas en un entorno tranquilo lograba reducir el estrés en perros de protectora, también en este caso han comprobado que algunos perros callejeros pueden ser rehabilitados.

El objetivo de este estudio era determinar si la implementación de un programa de rehabilitación podría hacer que los perros callejeros no socializados desarrollaran las habilidades necesarias para una adopción exitosa.

Seis perros callejeros no socializados (Grupo Callejero) y 12 perros de refugio socializados (C1: Grupo Control 1, n = 6; C2: Grupo Control 2, n = 6), alojados el Centro de Control Animal de Oporto participaron en el estudio.

Evidentemente hay que tener en cuenta que se trata de un número muy reducido de canes y, además, como explica la investigadora principal (podéis leer todo el estudio, en inglés, aquí), el entorno en el que se llevó a cabo del programa de rehabilitación no siempre era el más adecuado puesto que había ruidos, interrupciones, etc. Pero, aún así, los resultados son esperanzadores.

Sí hay esperanza más allá del miedo. 


Los perros callejeros y los perros de protectora socializados pasaron por 40 días de rehabilitación social y 40 días de protocolos de entrenamiento con correa. El comportamiento de todos los grupos se evaluó en lo relativo a comportamiento general en el chenil, sociabilidad hacia los humanos y el comportamiento con correa. La evaluación del comportamiento se realizó en tres momentos: antes de cualquier intervención, después de la rehabilitación social y después del entrenamiento con correa.

Las sesiones de rehabilitación y entrenamiento también se grabaron cada diez días para analizar la postura corporal del perro a lo largo del tiempo.

Los protocolos de rehabilitación social y entrenamiento con correa se plantearon para reducir la condición inicial de miedo de los perros callejeros en respuesta a las interacciones con los humanos (contracondicionamiento). Esto se logró exponiendo gradualmente a los perros al contacto humano (desensibilización).

Aquí resumimos las fases del protocolo de rehabilitación social que implementaron en este experimento:

1. Comportamiento deseado: El perro come en presencia de la persona conocida

Método: Tirar comida cerca del perro. El educador se agacha en la entrada del chenil y arroja pedazos de comida al animal.

2. Comportamiento deseado:  El perro se mueve hacia el centro del chenil para comer la recompensa.

Método: Tirar comida al centro de la jaula: El educador se agacha en la entrada del chenil y arroja pedazos de comida al centro.

3. Comportamiento deseado: El perro se mueve al frente del chenil para comer su recompensa. 

Método: tirar la comida más cerca de la entrada. El educador se agacha en la entrada y arroja los trozos de comida cerca de la puerta.

4. Comportamiento deseado: el perro sigue con su cabeza el el movimiento de la mano del educador de derecha a izquierda.

Método: Reforzar el movimiento lateral. El educador se agacha a la entrada de la jaula y, con comida en la mano, atrae al perro de izquierda a derecha, para animarlo a seguir la comida, dejando la comida en el suelo siempre que haya movimiento por parte del perro hacia la mano.

5. Comportamiento deseado: El perro sigue los movimientos del educador sin rehuír o alejarse. 

Método: El educador se agacha a la entrada del chenil y mueve la mano hacia el perro con la palma hacia arriba, luego soltando la comida. 

6. Comportamiento deseado: El perro se mueve hacia el mano del entrenador para recibir el premio

Método: Reforzar el movimiento hacia el entrenador: la persona se agacha en la entrada del chenil con la comida en la mano, atrae al perro hacia ese punto, dejando comida en el suelo cada vez que el perro se acerca. 

7. Comportamiento deseado: el perro se come la recompensa de la mano del educador. 

Método: La persona se agacha como siempre con la comida en la mano. Solo entrega la comida si el perro viene hasta su mano. 

8. Comportamiento deseado: el perro permite que el educador le toque sin tratar de esquivarlo o alejarse. 

Método: el entrenador se agacha e intenta tocar al perro. Tan pronto el can acepta ser tocado, suelta comida en el suelo.

9. Comportamiento deseado: El perro sale de su recinto con las cuatro patas.

Método: El educador abre el recinto y se sienta en el extremo más alejado, anima al animal a que se acerque a la entrada
con chuches. Después, el perro es libre de explorar la habitación sin interrupciones.

Los resultados mostraron que la sociabilidad de los perros callejeros hacia los humanos mejoró. Su comportamiento general también mejoró: los perros callejeros comenzaron a encontrarse con menos frecuencia en la parte trasera de sus cheniles con una postura corporal que denotaba miedo y estaban con más frecuencia en la parte delantera con una postura neutra, más relajada.

También se encontraron cambios similares en la postura corporal durante las sesiones de rehabilitación social.

En cuanto al comportamiento de la correa, no se encontraron cambios significativos para ninguno de los grupos.

Es importante destacar, dicen los investigadores, que hubo una gran variación individual en el grupo de los perros callejeros: algunos seguían mostrando un miedo intenso a las personas al final del estudio, mientras que otros ya estaban interactuando con el personal del Centro de Protección Animal y podían caminar con correa dentro de las instalaciones.

Evidentemente dado que estos perros callejeros tienen un pasado complicado, no es descartable asumir que algunos pueden haber sufrido más maltrato a manos de las personas y que por eso mismo su rehabilitación sería más complicada.

"Nuestro estudio sugiere que, con el entrenamiento y la rehabilitación apropiados, algunos perros callejeros no socializados tienen el potencial de convertirse en perros adoptables. En conclusión, puede haber esperanza más allá del miedo."

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