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La ciencia tras las prodigiosas trufas caninas: o porqué tu perro recuerda olores que tú olvidas

La ciencia tras las prodigiosas trufas caninas: o porqué tu perro recuerda olores que tú olvidas

Última actualización del articulo el día 12/01/2021

La trufa de nuestros perros es fascinante y bella: por un lado es como su huella dactilar, única, por otro tiende a ser un imán de besos humanos, pero sobre todo es prodigiosa, contiene 40 veces más receptores olfativos que las nariz de una persona y también puede captar la radiación térmica.

Los canes tienen dos fosas nasales (narinas) divididas por un tabique cartilaginoso y óseo. La punta de la nariz del perro, el rinarium, suele estar húmeda y fría al tacto. Cuando un perro abre sus fosas nasales para olfatear, la forma de las aberturas de las fosas nasales cambia, lo que permite la redirección del aire hacia la parte superior del hocico y un flujo de aire más directo al área olfativa. 

Cuando el perro inhala, las fosas nasales aspiran aire lleno de moléculas que contienen olores. Un pliegue de tejido justo dentro de las fosas nasales separa el flujo de aire en dos vías: una para el olfato o los olores y otra para la respiración. Esto evita que el perro exhale el olor inmediatamente como lo hacemos nosotros.


 
Cuando exhala, el aire sale por diferentes ranuras a los lados de la nariz. Esto ayuda a atraer nuevos olores hacia la nariz a través de las fosas nasales y permite que el perro olfatee de forma prácticamente continua. También ayuda a que los perros puedan identificar por qué fosa nasal salió un olor para que puedan localizar de qué dirección proviene el olor.

Después de la inhalación y separación del aire que llega a los pulmones, una pequeña cantidad de aire pasa por los cornetes nasales. Los cornetes son estas placas de estructuras óseas que contienen células detectoras de olores. Y, además, hay otra sección diferente llamada órgano vomeronasal u Órgano de Jacobson que consiste en dos sacos alargados y llenos de líquido capaz de detectar olores corporales (feromonas, sustancias similares a las hormonas) útiles para las relaciones sociales y sexuales de los perros.

De todo ello hablan en este interesante reportaje (podéis activar subtítulos en castellano):

Y recordamos, de propina, el estupendo reportaje TED de Alexandra Horowitz  sobre el olfato canino, una e las especialidades de esta científica y etóloga.

 

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