• Compartir

Los cuidados de Bentley, el perro en cuarentena por ébola, ascendieron a 21.800 €

El pasado jueves, Teresa Romero y Javier Limón recibían, extremadamente emocionados, un premio en honor a Excalibur, su can. Fue la Huella de Oro que les otorgó la protectora ANAA. Teresa no pudo ni hablar porque ella sigue echándose a llorar cada vez que se menciona a su perro, el que fue sacrificado sin atender a razones de ningún tipo.

En Dallas la historia fue similar pero con un final radicalmente distinto. Bentley, el Cavalier Kings Charles de la enfermera que también se contagió de ébola al cuidar de un enfermo, fue puesto en cuarentena y ambos pudieron reencontrarse y retomar su vida juntos.

Evidentemente esa decisión, la de mantener a Bentley con vida, tuvo un coste. Y ahora sabemos exactamente a cuánto ascendió la factura porque en Dallas han revelado lo que la ciudad ha desembolsado para luchar contra el ébola.

El total ha sido de 155.000 dólares, de los que un 17% se emplearon para cuidar de Bentley, el can de Nina Pham. 

26.884 dólares (21.881 euros) pero, tal y como han explicado las autoridades, en el caso del can, la ciudad va a recuperar hasta 19.000 dólares gracias a donaciones y subvenciones.

Este es el desglose de los gastos, según publica Buzzfeed:

    Suministros para mascotas - $1,068.96
    Generador y personal para las instalaciones - $2,052.96
    Preparar las instalaciones, seguridad, etc. - $17,057.46
    Atención médica para la mascota $259.78
    Limpieza y cuidados- $6,445.00
    Limpieza - $938.00
    Total  $26,884.16

Como era previsible, muchos se han mostrado escandalizados en redes sociales por tal gasto. Como si se tratara de una sesión de peluquería canina o de un hotel de lujo para mascotas.

Pero no está de más ofrecer un contexto para esa cifra: curar a un paciente de ébola cuesta, según ha calculado el diario Der Spiegel, 2 millones de euros.

Y dado que cada uno de los enfermos que se ha curado representa una esperanza para encontrar la cura a este virus que está arrasando con miles de vidas en África, y dado que los científicos también abogaban por estudiar, en vez de eutanasiar, a los perros que pudieran haber estado en contacto con enfermos de ébola, la 'inversión' en el aislamiento y tratamiento de Bentley, el can que de hecho no estaba infectado de ébola- era más que necesaria.

Utilizamos cookies para personalizar y mejorar tu experiencia en nuestra web, tanto con respecto al contenido y utilidades de SrPerro como a los anuncios que muestran en nuestra web nuestros socios publicitarios. Mira nuestra Política de Privacidad, actualizada en mayo 2018, para conocer más detalles sobre nuestras prácticas de recopilación de datos. Al hacer clic en Aceptar, nos autorizas a usar cookies para los fines enumerados. Aceptar