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¿Cómo era tener y cuidar un perro en la Edad Media? ¿Qué comían y cuál era su relación con sus familias?

¿Cómo era tener y cuidar un perro en la Edad Media? ¿Qué comían y cuál era su relación con sus familias?

Última actualización del articulo el día 06/08/2026

¿Cómo era tener y cuidar un perro en la Edad Media? Esto es lo que nos muestra y explica en un vídeo realmente entretenido y lleno de información bien referenciada David Boffa, un historiador del arte y periodista que ahora es productor en el Departamento de Educación de PBS.

En su substack podréis encontrar toda la información también. En ambos canales muestra cuales eran las razas de perros medievales y cómo cuidaban de ellos las personas, qué comían, qué actividades hacían juntos y qué sucedía cuando llegaba el final de sus días, cómo eran esas despedidas...

Boffa se apoya en fuentes de todo tipo: manuscritos como las Très Riches Heures du Duc de Berry hasta guías de caza y bestiarios medievales, pasando por relatos personales e incluso restos arqueológicos.

Quizá a algunos les sorprenda descubrir que aunque las razas caninas, tal como las conocemos hoy, son un fenómeno relativamente reciente, el galgo es ubicuo -uno incluso fue canonizado, lo cuenta este historiador en otro vídeo que os dejamos justo después.

Y. como curiosidad, dado que él es humano perruno, Boffa decide darle a sus propios perretes comida medieval, para ver si podrían sobrevivir en la Edad Media :-)

 

Tenéis la versión substack de esta otra fascinante y dramática historia aquí, la de un Galgo que fue "martir y santo":

Guinefort era un perro que vivía en un castillo. "El señor del castillo vivía con su esposa, su bebé y la niñera. Un día, mientras el bebé estaba solo, una serpiente entró en la casa y se acercó a la cuna. Guinefort atacó a la serpiente y luchó violentamente contra ella, sacudiendo la cuna y dejando la habitación cubierta de sangre. Finalmente, mató a la serpiente y la arrojó lejos del niño.

Cuando la niñera y los padres regresaron, se horrorizaron al ver la escena y supusieron que el galgo se había comido al niño. El caballero entonces desenvainó su espada y mató al perro.

Por supuesto, al examinarlo más de cerca, la familia se dio cuenta de su error. Encontraron al bebé durmiendo plácidamente, junto con los restos de la serpiente muerta. La familia enterró al perro en un pozo fuera de su mansión, lo cubrió con piedras y plantó árboles cerca para conmemorar el suceso.

Finalmente, por voluntad divina, la mansión fue destruida y la finca quedó en ruinas y abandonada."

A partir de entonces,muchos campesinos "honraron al perro como mártir, le rezaban cuando estaban enfermos o necesitaban algo".

 

Por cierto, no es el único ensayo sobre perretes en la historia del arte que ha hecho este profesor a la par que humano perruno. Podéis ver y leer en su substack este otro dedicado a los perros del Renacimiento.

 

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