
Investigadores de Ciencias Veterinarias en la Universidad de Turín recabaron información sobre los hábitos de limpieza de los cuencos de comida de 351 perros y analizaron si había contaminación microbiológica en los mismos.
El 35,7 % declaró limpiar el cuenco después de cada comida, el 16,7 %, una vez al día, el 15,9 % dos o tres veces por semana, 16,4 % una vez por semana y un 1,4 % indicó que nunca lo limpiaba.
Aunque no encontraron ninguno de los tres patógenos que inicialmente estaban buscando (Salmonella, Campylobacter y Escherichia coli verotoxigénica) sí encontraron mayores recuentos generales de bacterias en los cuencos utilizados para comida húmeda y en los de metal.Los propios investigadores agregaron que sus resultados no bastaban para recomendar sustituir el metal por el plástico: pueden influir la calidad del acero, la antigüedad, la rugosidad, el deterioro y la forma del recipiente.
Ese estudio no ofrecía consejos concretos sobre cuándo hay que limpiar los comederos y bebederos pero, dada la presencia de bacterias, parece razonable suponer que lo ideal es que esta rutina sea diaria.
Y es, de hecho, la recomendación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC):
Por regla general, dicen, se trata de limpiar o desinfectar los objetos de nuestros perros con la misma frecuencia que los nuestros.
Puedes limpiarlos con más frecuencia si es necesario, especialmente si están visiblemente sucios o huelen mal.
Si alguien en el hogar tiene riesgo de enfermar por microorganismos(como personas o animales con el sistema inmunitario debilitado; menores de 5 años y animales jóvenes; personas de 65 años o más y animales de edad avanzada; y mujeres y animales gestantes) entonces conviene limpiar y desinfectar todo con más frecuencia.
Si el perro está enfermo entonces hay que desinfectar más que limpiar.
Como aclara la veterinaria Erin Paster, el biofilm es la capa que puede formarse en el interior del cuenco de agua de un perro. Está compuesto por bacterias presentes de forma natural, saliva, partículas de comida y otros materiales orgánicos que se adhieren a las superficies.
Es decir sí, el biofilm acumula bacterias y por eso es importante limpiar regularmente los cuencos de agua de nuestros perros. Pero no, el biofilm no no causa enfermedad renal crónica o enfermedades hepáticas en perros o gatos.
La confusión podría estar en que sí hay una grave enfermedad, la leptospirosis que se puede contraer a través de agua contaminada por orina de animales infectados y que puede causar infecciones de los riñones, el hígado, el cerebro, los pulmones o el corazón.
Lógicamente, sería prácticamente imposible que el cuenco de tu propio perro, en casa, pudiera ser un foco de leptospirosis.
Pero es por esto -entre otras cuestiones- que sí se suele alertar sobre los peligros de permitir a los perros beber agua estancada o de cuencos públicos que no sean limpiados con frecuencia.
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