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Amigui, un perro abandonado en el veterinario porque está enfermo, necesita acogida o adopción urgente

Amigui, un perro abandonado en el veterinario porque está enfermo, necesita acogida o adopción urgente

A este perrete de seis años lo ha abandonado su "familia" en el peor momento, dejándolo ingresado en un hospital veterinario en Madrid. La protectora que había gestionado su adopción, Salvando Ángeles sin Alas, está removiendo ahora mismo cielo y tierra para intentar que Amigui pueda recibir los cuidados que necesita en un hogar, con una familia de verdad.

Porque este can tiene epilepsia y ahora está desorientado, aterrado, solo...

Compartimos su caso porque esperamos que sirva para correr la voz y porque, más aún en estas fechas, es importante concienciar sobre la importancia clave de la adopción responsable. Tener perro no es una obligación, es una decisión personal que debe ser muy meditada porque dar marcha atrás -como ha sucedido aquí- por mucho que sea posible, destroza la vida de ese can. Y también machaca anímicamente a los voluntarios de las protectoras, por supuesto.

Desde la prote han publicado lo que le ha sucedido a Amigui como si fuera un niño, para ver si así más personas se meten en su piel, para recalcar el compromiso implícito y explícito en toda adopción:

"Hoy os contamos la historia de David, un niño de 6 añitos.

David venía de una infancia muy dura, no sabía lo que era el cariño ni la seguridad de un hogar, ya que nunca había tenido familia, después de mucho tiempo en la calle, su hicieron cargo de el en un centro de menores.

En ese tiempo interno allí, vieron que tenía epilepsia, lo llevaron al hospital, al poco tiempo tenía su tratamiento que controlaba las convulsiones, las cuales le daban una o dos veces al mes.

Una familia se interesó por él, les explicaron su enfermedad, toda la historia de su vida, y aun así, ellos decidieron dale la oportunidad que nunca había tenido.

Todo iba bien, su medicación, sus visitas al neurólogo, hasta hace dos días.

David empezó a convulsionar más de lo normal, tuvo demasiada, y tuve que ser ingresado. Cuando le daban las convulsiones quedaba exhausto, temblando de miedo y dolor, y no reconocía el entorno en el que estaba, ya que era presa del pánico.

Cuando le dieron el alta volvió a casa, y volvió a convulsionar, en una de esas recuperaciones, lleno de miedo, se puedo agresivo con sus padres, y le dio un manotazo muy fuerte a su madre.

Ellos llamaron al 112 y se encerraron en la cocina dejándolo solo presa del pánico, y tumbado a la puerta de la cocina llorando. Fue una ambulancia, y lo llevo al hospital donde esta ingresado, a la espera de las secuelas de todo este proceso.

Ayer, los responsables de su adopción, recibieron un simple WhatsApp, donde decían que, sintiéndolo mucho, no querían a David en casa, que se desentendían de su adopción, y que ojalá le fuera todo bien, ya que era un buen niño.

¿Os parece una locura? ¿Os habéis echado las manos a la cabeza diciendo como se puede ser esa clase de persona? ¿Quién ABANDONARIA en un momento así a alguien de su familia?

Pues la historia cambia un poco, porque nuestro pequeño no se llama David, se llama Amigui, y no es un niño, es un perro.

 

 

Después de un tiempo de su adopción, su familia lo ha abandonado en su peor momento, en un brote muy fuerte de la epilepsia, donde esta aterrado de miedo y muerto de pena porque no sabe porque está en un box metálico de urgencias y no en su hogar.

Amigui sigue ingresado, no quiere comer, ni levantarse, los veterinarios están valorando las secuelas que pueden acarrear estos episodios, y cuando le den el alta, no tiene donde ir.

Esta delicado, y no puede ir a resi, necesita una familia, que le cuide y que este pendiente de él.

Reconocemos nuestro error como responsables de su adopción, nos equivocamos, y no supimos poner el corazón y el alma de Amigui en las manos adecuadas, manos que en el momento más difícil lo soltaron, le desearon suerte, y se dieron la vuelta dejándolo solo en un hospital.

Ahora necesitamos toda la fuerza del mundo para que todo salga bien, y un hogar para poder llevar a nuestro pequeño.

La acogida tiene que ser indefinida, y en Madrid, debido a las visitas médicas que requiere, e indefinida, porque los cambios constantes siempre afectan a los animales, pero más en este caso por el delicado estado de salud de nuestro gordo.

Pequeño, vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos par que por fin puedas saber lo que es un hogar de verdad, promesa de meñique."

Y ante los comentarios que han recibido en redes sobre este caso, aclaran:

"Amigui NO es agresivo. Y es muy distinto un animal agresivo a una respuesta de defensa en un momento de pánico , estrés… a veces es simplemente que tocamos cuando no tenemos que tocar. Y que lo hagan una vez no significa que se vuelvan agresivos ni que vayan a hacerlo siempre.

Simplemente te está diciendo que cuando está desubicado tras una convulsión no quiere que le toques. Pero no quiere decir que no te necesite o puedas apoyarle de otra manera, como tu voz, por ejemplo.

Los adoptantes siempre son conocedores de la situación del animal que se llevan y siempre ofrecemos ayuda y recursos para prácticamente todo lo que necesiten. Así que lo sentimos pero no es culpa de Amigui."

Si podéis echar una pata de verdad a Amigui, contactad con Salvando Ángeles sin Alas. Como comentan en el texto, la acogida o adopción ha de ser en Madrid: info@asosasa.org

 

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