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Los perros que comen cacas: teorías y posibles soluciones a la coprofagia canina

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No hay una sola razón por la que algunos perros eligen comer excrementos (sus propias cacas, las de otros canes o las de otros animales) pero aunque a nosotros los humanos nos resulte asqueroso la conducta coprófaga es natural y relativamente común, no es una patología o un trastorno, según explican expertos como Alba Benítez de Simiperrohablara. Aún así, también aclara Alba, no se debe ignorar este comportamiento porque la coprofagia canina a veces viene originada por causas nutricionales, médicas o comportamentales que sí son preocupantes. Y, además, puede poner en riesgo su salud si come heces que tengan parásitos o toxinas.

En algunas etapas de la vida canina la coprofagia es aún más común: las madres lamen a sus cachorros para instarlos a evacuar y ellas limpian así sus heces durante sus primeras semanas de vida. Y los cachorros copian ese comportamiento, comiéndose tanto sus propios excrementos (autocoprofagia) como los de otros perros, así como los gatos y otros animales (incluyendo los humanos...)

En la mayoría de los casos, este comportamiento desaparecerá antes de que el cachorro sea adulto, en torno a los nueve meses de edad, explican en el American Kennel Club.

Hay, por el momento, pocos estudios concluyentes sobre la coprofagia pero uno de los últimos reitera que es algo que sucede con más frecuencia en hogares donde hay más de un perro, como si fuera de alguna manera contagioso.

Es más común en las hembras y menos común en los machos no castrados. La mayoría prefiere comer heces frescas y, otra clave importante: los perros que muestran ansia por comer, los que roban todo lo que pueden de la basura o de la mesa, también tienen una mayor tendencia a querer comer cacas.

 

Teorías sobre la coprofagia canina

 

Podemos pensar que para los lobos, esos animales que "se domesticaron" acercándose a los asentamientos humanoslos excrementos de los hombres eran como "barritas de energía". Lo explica Brian Hare en esta interesante a la par que divertida charla que ofreció recientemente junto con Alexandra Horowtiz. 

De hecho, ironiza Hare, la coprofagia de los lobos puede ser una de las razones por las que ahora los perros duermen en nuestra cama, una de las claves de la domesticación de los lobos: para ellos los excrementos eran un alimento que ya estaba cocinado y digerido, una fuente de comida que no había que cazar porque no escababa corriendo y que, de hecho, tiene más proteína que el pollo...  Asqueroso pero cierto.

En línea con lo que explica el Dr. Hare, uno de los ultimos estudios en analizar la coprofagia canina confirmó dos cuestiones clave, por un lado que aquellos canes que comen heces prefieren que sean frescas y por otro que se trata de un comportamiento que es muy complicado de erradicar, independientemente del método utilizado para combatirlo.

Su hipótesis es que se trata de una tendencia heredada de los lobos, los ancestros de los perros, para mantener limpia el área donde descansaban. Ellos comían las cacas más recientes para así evitar que posibles parásitos se desarrollaran.

Otras causas para la coprofagia citadas por otros expertos son:

Aislamiento, aburrimiento: los perros que están solos en un chenil tienen más probabilidades de comer caca que los que viven en familia. Igualmente los canes que son obligados a pasar demasiadas horas en espacios muy pequeños también pueden desarrollar este comportamiento. 

Ansiedad, estrés: los perros que han sido castigados cuando hacen caca donde no deben pueden recurrir a comérsela para evitar el castigo.  

- Problemas digestivos / causas nutricionales: ante un problema en el páncreas que no le deje asimilar correctamente los nutrientes de la comida, por ejemplo, es probable que el perro busque y compense este déficit en los excrementos, explican en Tiendanimal. 

Hay otros trastornos que podrían conducir a la coprofagia (parásitos, diabetes, la enfermedad de Cushing, tiroides o el tratamiento con ciertos medicamentos como los esteroides...) y por eso mismo es importante, siempre, que el primer paso ante un problema de coprofagia sea consultar con nuestro veterinario para que pueda hacer un chequeo al can y así descartar cualquier problema médico.

Búsqueda de atención: los perros comen caca para obtener una reacción de sus humanos y, evidentemente, lo consiguen... Así que si ves a tu perro haciéndolo, intenta no reaccionar exageradamente.

- Porque... sabe bien: por asqueroso que nos resulte.

 


 

Estrategias para acabar con la coprofagia


Como comentábamos antes lo primero sería descartar cualquier problema nutricional / médico así que debes comentárselo a tu veterinario para que pueda valorarlo.

No hay milagros y no es fácil. A veces es hasta imposible erradicar del todo este comportamiento pero estos consejos os pueden ser útiles.

- Si tienes jardín, es clave mantenerlo libre de cacas. Y, en general, hay que mantener limpia cualquier área donde suela estar el can. Intentar evitar pasear por pipicanes o zonas donde exista la posibilidad de encontrar muchas cacas no recogidas.

- Ofrecer estímulos mentales a nuestro perro siempre será beneficioso y así se reduce cualquier posibilidad de que esté comiendo cacas por aburrimiento o estrés, incluso para llamar la atención.

- Es útil trabajar con un etólogo o con un educador canino para reforzar órdenes como "déjalo" y, sin duda, la llamada.

Conseguir enseñar a tu perro a que no coja NADA del suelo es una estrategia también útil -aunque, sí, difícil.

También, en el caso de los perros que practican la autocoprofagia puedes enseñar a tu perro a que venga a ti a recibir una chuche según haya hecho caca... 

Al hacer que tu can esté pendiente de ti puedes conseguir que aprenda a esquivar las heces si tú las has visto antes... Nosotros tenemos que estar muy atentos en todos los paseos para actuar antes de que suceda.

- Evitar que tenga acceso a los excrementos: es, por desgracia, la estrategia más efectiva aunque también complicada -como sabrán los que tengan perros que comen heces de humanos ya que en la mayoría de parques grandes es frecuente encontrarse minas de este tipo donde menos te lo esperas.

 

- Hay quien opta por pasear a su perro con bozal si todo lo demás falla.

- Hay suplementos como Snack Medicalpet Anticoprofagia para perros que pueden ayudar de nuevo en el caso de la autocoprofagia (hace que las heces ya no resulten apetitosas)

 

En este reportaje veréis las claves que da la educadora británica Victoria Stilwell a una pareja para intentar atajar el problema de la coprofagia canina. 

Aquí tenemos otro personaje coprófago, Niles, un bello labrador negro. Él ha protagonizado este episodio del programa "Perros de pesadilla" de la BBC.

 

La foto que encabeza este texto es de Cathe Clapp.

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