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Educación canina

La importancia del enriquecimiento ambiental para los canes, más aún para los perros de intervención asistida

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La experiencia diaria de nuestros amigos de Dogtor Animal con sus perros de terapia y sus perros de intervención asistida es clave para que podamos comprender la amplitud del trabajo que desarrollan estos canes y, también, el trabajo que hacen sus compañeros humanos con ellos para lograr que sean perros equilibrados, felices y sanos. Y, sin duda, todo lo que aquí nos cuentan sobre cómo Cuba disfruta y aprende día a día nos puede ser útil a todos para saber cómo fomentar justamente esas mismas cualidades en nuestros propios canes.

"Antes de nada me presento, soy Cuba, una perrita de intervención de Dogtor Animal y vivo en una casa con mi familia humana y cuatro gatos. Ya sólo con ellos tengo estimulación suficiente en el día a día, olores, juegos, ejercicios de propiocepción cuando persigo a alguno de ellos por el sofá… pero la mayor parte de la estimulación me viene de Vanessa, mi compañera humana con la que además de vivir, juntas trabajamos en Dogtor Animal, realizando Intervenciones Asistidas con Animales.

Ella me ha contado que un buen enriquecimiento ambiental es muy necesario para cualquier perro y más para una perrita de intervención como lo soy yo o mis otros compañeros.

¿Qué es eso de la estimulación ambiental? Pues muy fácil, Vanessa trata de modificar, adaptar o crear un ambiente en el que pueda expresar mis conductas naturales y necesarias de mi especie.

En Dogtor Animal se preocupan mucho por todos nosotros, pero ponen especial interés antes, durante y después de las sesiones de intervención.

En mi día a día doy paseos muy largos por el monte y por muchos sitios diferentes. Muchos días me sorprende llevándome a lugares que jamás había visto ni olido ¡¡una maravilla para mis sentidos!!

Corriendo libre por el campo disfruto de nuevos olores, de juegos con perros nuevos y percibo nuevas texturas, ya que el campo está lleno de multitud de olores y cosas muy novedosas para mí, como un charco congelado, una madera quemada, una rana que me encuentro por el camino y sobre todo los olores de los conejos... uy amigos, ¡eso me encanta!

Vanessa dice que los paseos por el monte son la mejor estimulación que un perro puede tener. Y yo encantada de tener esos paseos todos los días.

Pero además hacemos ejercicios de propiocepción, una palabra muy larga y rara que me costó entender.

Estos ejercicios sirven, además de para estimularme, para hacer que me sienta más segura de mi misma al ser consciente de todas las partes de mi cuerpo.

Vanessa me pone superficies inestables para que mantenga el equilibrio, me gusta mucho ese ejercicio porque supone un alto nivel de concentración para mi. Aunque por el rabillo del ojo la veo muchas veces reírse de las caras que debo de poner de concentración.

También vamos a un parque con obstáculos que ella llama Agility, donde me divierto muchísimo pasando por túneles y por rampas, aquí tengo que tener cuidado de poner bien mis patitas y de nuevo me concentro al máximo. Cuando paso por los túneles el mundo se escucha de forma diferente y además, es una textura nueva que jamás había pisado.

También hacemos muchas cosas divertidas con todo el material que tienen en Dogtor Animal, para que sigamos trabajando la estimulación.

Tienen juguetes muy divertidos con diferentes olores y texturas que luego llevamos a las sesiones de intervención. Porque así, todos los perros de intervención conocemos todo el material con el que vamos a trabajar previamente y nos vamos habituando a ello poco a poco.

Uno de mis mejores momentos de la semana es durante las sesiones de intervención, porque no paro de jugar y encima me acarician y me dan muchas chuches. Hay veces que hasta me echo siestas, ¡¡menuda vidorra perra!!

Durante estas sesiones, en Dogtor Animal, además de preocuparse de nuestro bienestar emocional, se preocupan del bienestar físico, teniendo siempre muy en cuenta que estemos cómodos en la silla, en la mesa o en la sala donde desarrollamos las actividades.

Y además nos mantienen muy entretenidos con todos los juegos de discriminación olfativa, de saltos, de hacer habilidades como girar sobre nosotros mismos o de saltar por un aro. ¡¡Es tan divertido!! Menos mal que todo esto me lo han enseñado antes, porque requiere mucho esfuerzo físico y mental para mi, concentrarme en lo que me piden y hacerlo bien.

Después de cada sesión toca súper paseo por algún parque cercano donde corremos, olfateamos y jugamos juntos cuando tengo la suerte de ir con otro compañero perruno a la sesión. En esos momentos liberamos el estrés acumulado y la tensión gracias al ejercicio físico, a los juegos entre nosotros y a toda la estimulación olfativa y visual que nos ofrece el entorno.

Como veis amigos, mi vida está llena de enriquecimiento ambiental y por eso soy una perrita equilibrada y feliz. Y es que en Dogtor Animal se vive ¡perruno!"

 

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