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Educación canina

Consejos para hablar con tu perro (en perruno)

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Repasando libros como el de Karen Pryor (No lo Mates, Enséñale) o los de Arden Moore y hablando con adiestradores caninos descubres que hay consejos que podrían parecer una broma pero que, en realidad, reflejan cómo somos los humanos y cómo son los perros.

Repasando libros como el de Karen Pryor (No lo Mates, Enséñale) o los de Arden Moore y hablando con adiestradores caninos descubres que hay consejos que podrían parecer una broma pero que, en realidad, reflejan cómo somos los humanos y cómo son los perros.

Al que no haya tenido que educar un perro seguro que esto le puede sonar a chiste pero si ya te has enfrentado con la tarea, a lo mejor te reconoces en alguno de estos comportamientos.

1. No es lo mismo decir ‘¡Quieto!’ que ‘CoñoQuietoquietoquietoooo!’

Si repites una palabra, si repites una orden y encima gritas, un humano -posiblemente- entenderá que es importante para ti, un perro pensará que es una orden distinta y se pondrá nervioso.

Si te acostumbras a repetir una orden varias veces, le acostumbras a tu perro y ya no entenderá cuando le digas Quieto. Tendrás que decirle siempre ‘Coñoquietoquietoquietooo!’.

2. Ven no es igual a Ven aquí ni a ‘Aquí, ¡ahora mismo! ni a Que te he dicho que vengas aquí, ni a decir su nombre… Tu perro no es adivino.

Tu perro no entiende gramática ni lee las cartas, te hará caso si te acuerdas de usar la misma palabra, la misma orden, para un comportamiento concreto.

No sabe que cuando le llamas por su nombre a veces quieres que venga, otras que te mire, otras que pare quieto, otras que deje de hacer lo que está haciendo… ¡sólo has dicho su nombre!

Escúchate al hablar con tu perro y verás que no siempre se lo pones fácil.

Luego seguro que aprende a entenderte, a leerte, y hace lo que le pides aunque se lo pidas de forma diferente.

Pero al principio, sobre todo, hay que ser constante y paciente.

3. Tu perro no sabe idiomas, sabe leer el lenguaje de tu cuerpo.

Tan importante son las palabras que le dices a tu perro como el tono en el que las dices y la postura que tienes cuando las dices.

Mientras los humanos prestamos atención consciente al contenido de una frase, al qué se ha dicho, los perros se fijan en cómo decimos esa frase.

Inclinarse levemente hacia delante es más agresivo para un perro, si estás apoyado en un pie y ligeramente hacia atrás, sabrá que estás más relajado.

Y, por cierto: Cuando un perro pone ‘cara’ de culpable, no es que sepa que ha hecho algo mal, la gran mayoría de las veces lo que sabe es que tú, su dueño, estás enfadado por algo. Tu perro no ha destrozado ese zapato nuevo para castigarte por haberle dejado solo... lo que pasa es que estaba aburrido y ha hecho lo que hacen los perros cuando no tienen diversión...

COMENTARIOS

jajjaa muy bueno consejo...

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