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Educación canina

Collares eléctricos y collares de castigo: aprender a través del miedo y el dolor

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Los collares de pinchos y los collares eléctricos tienen unas cuantas cosas en común, las principales son que causan dolor y hacen que los perros aprendan a través del miedo a sentir ese dolor. Y tienen efectos secundarios, a veces inesperados, más que peligrosos.

Los collares de pinchos y los collares eléctricos tienen unas cuantas cosas en común, las principales son que causan dolor y hacen que los perros aprendan a través del miedo a sentir ese dolor. Y tienen efectos secundarios, a veces inesperados, más que peligrosos.

Muchos educadores que los siguen recomendando: para perros que tiran al andar, para canes que ladran en exceso, para canes tienen algún comportamiento indesado, Uno de los argumentos que se suelen escuchar, buscando convencer a quien recela de esos artilugios, es que "así le haces menos daño que cuando él tira de la correa con fuerza".

Cada vez más profesionales, sin embargo, desaconsejan encarecidamente su uso: ¿No será mejor enseñar al perro lo que quieres que aprenda sin daño? Ni menos, ni más.

En Barcelona, por ejemplo, están prohibidos los collares de pinchos y los de ahogo (otra cosa es que se esté aplicando la ordenanza porque... sí, se siguen viendo muchos por la calle)

Hay diversas campañas internacionales contra los collares de pinchos y los collares eléctricos: el objetivo es concienciar y conseguir que la legislación cambie y proteja a los perros.

El SPCA de San Francisco está enfocando sus esfuerzos en acabar con los collares de pinchos y en educar para que los dueños de perro opten por la educación en positivo.

Tienen en marcha una petición internacional -que puedes firmar aquí- para lograr que más países -como ya lo hacen Suiza, Austria, Nueva Zelanda- prohiban el uso de este tipo de collares. 

Han creado una web con muchísima información al respecto, una web que es recomendable compartir para seguir corriendo la voz.

Entre otras cuestiones, el SPCA de San Francisco enumera 10 razones por las que no es recomendable utilizar estos artilugios y analiza diversos mitos sobre los collares de castigo. Aquí compartimos algunos de sus argumentos:

- Son dolorosos, crueles, inhumanos. Independientemente de lo que digan algunos entrenadores o empleados de las tienda para mascotas, ponerle algo a su perro que le clava dientes de metal en el cuello LE CAUSARÁ DOLOR. Debajo de su pelo, la piel de cuello de los perros es en realidad mucho más delgada que la piel humana. Aunque provocar dolor agudo y repentino puede darle una solución instantánea, los efectos suelen ser de corta duración.

Reprimen ciertos comportamientos, pero no los cambian. El miedo y el dolor que siente el perro cuando tira de la correa puede detener ese comportamiento temporalmente pero no le enseña lo que debe hacer en su lugar.

Reprimir comportamientos naturales o innatos puede resultar en que su perro se sienta indefenso y agresivo, entre otras cosas. Es mejor enseñar a su perro lo que sí debe hacer (como caminar tranquilamente a su lado), en lugar de usar el dolor y temor para enseñarle sólo lo que NO hay que hacer.

Existen alternativas más humanas. Para todas las situaciones en las que los dueños de perros afirman que el collar de púas les ayuda a ejercer control sobre su perro, un arnés de cabeza o de pecho les proveería el mismo resultado de manera más segura y más humana.

- Los collares de púa crean asociaciones negativas. Cualquier cosa presente en el ambiente cuando su perro siente el dolor de un collar de púas puede asumir una asociación negativa, incluyendo otros perros, niños y personas desconocidas.

Enséñale a tu perro lo que debe de hacer en vez de utilizar el miedo y el dolor para decirle lo que no debe hacer. 

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