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¿Existe un sesgo negativo hacia los perros con sobrepeso por parte de los veterinarios?

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El prejuicio o sesgo negativo hacia las personas con obesidad es una realidad demostrada por múltiples estudios. Se ha comprobado que existe incluso en niños menores de 5 años. El problema es que este sesgo puede tener consecuencias graves para la salud de las personas con sobrepeso.

Ahora, un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania ha querido comprobar si ese problema también afecta al universo canino y para ello han realizado un interesante y novedoso estudio, para medir el efecto del peso -tanto del perro como de su dueño- sobre las percepciones de los veterinarios y sobre los tratamientos propuestos.

A pesar de las crecientes y preocupantes tasas de obesidad en los animales de compañía, incluyendo a los perros, no se ha estudiado hasta ahora el potencial de sesgo de peso en entornos veterinarios, explican los responsables de este estudio liderado por Rebecca L. Pearl.

205 veterinarios y 103 estudiantes de veterinaria han participado en dos estudios experimentales que investigaban los efectos del peso corporal del perro y de su dueño en las percepciones y recomendaciones de tratamiento ofrecidas.

En ambos estudios, los participantes fueron asignados aleatoriamente para ver una de cuatro posibles imágenes de parejas de canes y humanos con diferentes pesos corporales. En una imagen todos eran delgados, en otra el can y los humanos eran obesos, en otra el perro era delgado pero sus dueños obesos y en la última, al contrario, el perro tenía sobrepeso mientras que sus humanos eran delgados. 

Después de ver una de estas imágenes, los participantes tenían que explicar su respuesta emocional ante el perro y sus dueños así como su hipótesis sobre la causa del peso (excesivo o no) del can. También leyeron entonces unos informes clínicos ficticios en los que se detallaba que el perro presentaba, por ejemplo, problemas respiratorios y ofrecieron sus recomendaciones diagnósticas así como el tratamiento a seguir en base a esa imagen y esa descripción.  

¿El resultado?

Los sentimientos de los veterinarios hacia el perro y sus dueños dependían completamente del peso del animal, no del de los humanos.

En comparación con los perros delgados, los perros con obesidad provocaron más sentimientos de frustración, culpa y aversión hacia ellos y sus dueños, independientemente del peso de los dueños.

Sin embargo, los veterinarios sí tuvieron en cuenta el peso de los dueños al evaluar las causas del peso del animal. Cuando tanto el perro como sus dueños tenían obesidad, los veterinarios tendían a ver el peso del animal como algo menos biológico y achacaban la causa al comportamiento de sus dueños.

Cuando un perro obeso tenía dueños delgados, entonces por el contrario la hipótesis de los veterinarios era que ellos no habían causado el sobrepeso del can. Es decir, se percibe que una persona con obesidad es la causante de que su perro tenga obesidad pero no así cuando el humano es delgado. 

Los participantes se mostraron pesimistas sobre el cumplimiento del tratamiento por parte de los dueños del perro con obesidad, y se recomendó un tratamiento de pérdida de peso para el perro con obesidad cuando presentaba una afección médica ambigua en su relación con el peso.  

Es decir, ante la información de que un perro sufría problemas respiratorios, si el can tenía sobrepeso entonces la recomendación generalizada por parte de los veterinarios y los estudiantes es que perdiera peso, sin recomendar otras pruebas diagnósticas que en este caso podrían ser de utilidad (puesto que no solo el peso causa problemas respiratorios, lógicamente).

Aún así, en todo caso, recalca Rebecca L. Pearl en un artículo publicado en Scientific American, esas emociones negativas reflejadas en el estudio fueron en su mayoría muy sutiles ( 2,5 sobre 7, por ejemplo) y todos los profesionales expresaron gran respeto hacia todos los humanos y sus perros.

Más del 75% de ellos afirmó considerar la obesidad canina como una enfermedad, demostrando que obviamente toman muy en serio esta dolencia que preocupa cada vez más a los veterinarios en todo el mundo dadas las consecuencias tan negativas que puede tener para la salud y esperanza de vida de los perros.

 

 

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