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Beneficios e innovaciones en las Intervenciones Asistidas con Animales en el Hospital Sant Joan de Déu

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Sant Joan de Déu fue el primer centro hospitalario de España que creó, en 2010, una Unidad de intervenciones asistidas con perros para trabajar, mediante la interacción con el animal, los aspectos emocionales, físicos o sociales de los niños tratados en el Hospital. Y ahora, casi ocho años después, no solo siguen innovando con sus terapias sino que acaban de presentar el 1r Informe de Intervenciones Asistidas con Animales con el apoyo de PURINA.


La colaboración entre el HSJD y CTAC comenzó entre 2009 y 2010, con una prueba piloto con los niños de la unidad de psiquiatría y psicología. Desde entonces las terapias asistidas con perros se han extendido a casi todas las áreas del Hospital y desde 2012 ya está plenamente integrado en el ámbito hospitalario, como en consultas externas (para amenizar y hacer más corta la espera), urgencias (para tranquilizar y distraer a los pequeños), odontología (para tranquilizar y distraer a los niños), etc.  

El equipo de Child Life del Hospital Sant Joan de Déu (HSJD) ha impulsado una nueva aplicación para la Unidad de Terapias Asistidas con Animales (TAA): sesiones en streaming de perros con los niños inmunodeprimidos.

En los casos de menores ingresados con medidas de aislamiento, como por ejemplo los que acaban de recibir un trasplante de médula ósea o los ingresados en la planta de oncología que tienen las defensas muy bajas, hasta hace poco no se practicaba la visita de los animales. Ahora, gracias a los avances en las técnicas de TAA, un profesional entra en la habitación donde está ingresado el niño y conecta mediante Facetime con un equipo de la unidad que está ubicado físicamente en otro espacio del Hospital para que, a través de un dispositivo móvil como una tablet, el niño pueda ver el animal e interaccionar con él.

Jugando, el equipo de la unidad crea una situación que ayuda al niño a hablar de su enfermedad de una manera indirecta, a manifestar sus emociones y a conectar con el mundo exterior. En algunos casos, simulan en el animal alguno de los cuidados o procedimientos que se le hará al niño para reducir su miedo.

La experiencia hasta ahora, según refleja el informe que podéis consultar íntegro aquí, es realmente positiva. El equipo del hospital realizó una encuesta con los siguientes resultados: el 86,5% de los padres estaba de acuerdo en que mientras su hijo jugaba con los perros se sentía menos angustiado por el motivo de consulta; el 96,5% consideraba que entraban más relajados a su visita médica tras la interacción con los perros y el 95% coincidía en que el estado de ánimo de los menores mejoraba con los perros.

Los beneficios de la presencia de los perros son múltiples, según se detallan en el informe. En el Servicio de Rehabilitación y Medicina Física, por poner solo un ejemplo: 

Emoción: la llegada del perro despierta alegría. Su afecto es totalmente altruista ya que no pide nada a cambio.

Motivación: el perro motiva una rehabilitación en forma de juego. Jugando, el RI pierde de vista sus frustraciones frente al movimiento voluntario costoso y a veces ineficaz, y éste se transforma en un movimiento más fácil o espontáneo con una gran recompensa.

Olvidarse de las limitaciones: el el receptor de la intervención se presenta frente al perro olvidando sus limitaciones. A la vez, éstas se transforman en ganas de vencerlas.

Superación de conflictos: el receptor de la intervención, junto al perro, afrontará situaciones que le disgustan, movimientos que le suponen dificultad, y juntos lo superarán.

La opinión de los profesionales médicos que trabajan en HSJD no deja tampoco lugar a dudas. Aquí compartimos las palabras de Carmen García Rebollo, enfermera pediátrica con más de quince años de experiencia en el área de hospitalización quirúrgica, pero en el informe podréis leer muchas más:

«A los niños les cambia la cara cuando se encuentran con los perros. Es como si esperaran un regalo. Cuando les explicamos que pueden venir los perritos no se lo creen, y al ver que es verdad se quedan parados. Los ven y se trabaja el objetivo definido (moverse, levantarse, caminar, a veces comer, etc.), y el resto de la mañana están mucho más contentos. Para mí significa además tener algo bonito para hablar con ellos; por ejemplo: ¿qué perrito ha venido?, y ¿lo has paseado con la correa? Ayuda a que nos hagamos más amigos con los pacientes. Sobre todo, yo pido interconsultas para motivar a los niños y conseguir que estén más contentos y más dispuestos a hacer los que les conviene, de tratamiento o de cuidados».

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