
Hay perros para los que la estancia en una casa de acogida es algo esencial (cachorros, perretes enfermos o senior) pero lo cierto es que los beneficios de poder dejar atrás el estrés de los cheniles son significativos para la inmensa mayoría, como acaba de comprobar un nuevo estudio en el que han participado más de 80 canes.
Una semana en un hogar de acogida reduce de forma significativa el cortisol, una hormona clave asociada al estrés y no solo eso, sensores portátiles mostraron que los perros pasaron más tiempo descansando durante ese tiempo y -otro dato esencial, el estrés no aumentó al volver a la protectora.
Como recalcan las autoras del estudio, fomentar este tipo de acogidas podría ser una estrategia de bajo coste para mejorar el bienestar de los perros en protectoras y, también, para aumentar sus posibilidades de ser adoptados.
A diferencia de investigaciones anteriores centradas en acogidas de solo un par de noches,este estudio de la School of Animal Sciences de Virginia Tech en colaboración con la Universidad Estatal de Arizona analizó qué ocurre cuando los perros pasan una semana completa en un hogar.
Los investigadores siguieron a 84 perros de protectora durante 17 días: cinco días en la protectora, siete días en un hogar de acogida y otros cinco días de vuelta en la protectora. Se recogieron más de 1.300 muestras de orina para medir los niveles de cortisol y se utilizaron monitores de actividad colocados en los collares para registrar el descanso y el movimiento.
Los resultados mostraron cambios claros tanto en los niveles hormonales como en el comportamiento. Durante la estancia en el hogar, los niveles de cortisol descendieron de forma significativa, con un efecto aproximadamente el doble de grande que el observado en estudios con estancias más cortas. Los datos de los sensores indicaron que los perros descansaron más tiempo en los hogares.
Un aspecto especialmente relevante es que los niveles de cortisol no fueron más altos al regresar a la protectora en comparación con el periodo previo a la acogida.
“Aunque estas mejoras en el bienestar de los perros fueron temporales mientras estaban en el hogar de acogida, los perros no estaban más estresados en la protectora después de la acogida que antes”, señala Lisa Gunter, la autora principal del estudio. "Eso es alentador, porque suele ser una preocupación habitual. En lugar de eso, la acogida ofrece a los perros la oportunidad de descansar y recargar energías en un hogar”.
El estudio también analizó si volver a la protectora y vivir con un compañero familiar ayudaba a los perros a adaptarse mejor.
Antes de la acogida, los perros alojados con un compañero compatible no mostraban diferencias importantes en estrés o niveles de actividad. Sin embargo, tras la semana fuera, aquellos que regresaron a convivir con un perro conocido descansaron más y mostraron menos actividad intensa que los perros alojados solos o con un compañero nuevo.
“Para los perros, las relaciones familiares proporcionan estabilidad, como un mejor amigo en una situación estresante”, explica Erica Feuerbacher, profesora asociada y coinvestigadora principal del estudio. “Estar alojados con un compañero conocido les ayudó a asentarse más rápido y a descansar con mayor facilidad”.
Investigaciones previas de Feuerbacher ya habían mostrado que alojar juntos a perros que se conocen no solo reduce el estrés, sino que también puede aumentar las tasas de adopción.
Estos hallazgos se suman a años de trabajo de Gunter y Feuerbacher centrados en mejorar la vida y las posibilidades de adopción de los perros en protectoras.
En un estudio anterior realizado en 51 protectoras y con casi 28.000 perros, Gunter y su equipo descubrieron que salidas breves de tan solo una a cuatro horas multiplicaban por cinco las probabilidades de adopción. Los perros que pasaban una o dos noches en acogida tenían más de 14 veces más probabilidades de encontrar un hogar definitivo.
“Esas adopciones no solían ser por parte de las familias de acogida”, explica Gunter. “En cambio, los perros estaban en la comunidad, paseando por un barrio o apareciendo en redes sociales dentro de un hogar. Esa visibilidad marca una gran diferencia”.
En conjunto, estos estudios sugieren que las estancias de acogida y la convivencia entre perros conocidos pueden mejorar de forma significativa la experiencia de los perros en la protectora y acelerar su adopción.
Según Gunter, se trata de estrategias prácticas y de bajo coste que las protectoras pueden aplicar desde ya. “Este es el tipo de intervenciones que las protectoras pueden utilizar para mejorar la vida de los perros a su cargo”.
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