
Carri Westgarth es es catedrática de Interacción Humano-Animal en la Universidad de Liverpool, co-autora del libro Dog Bites y co-fundadora de Merseyside Dog Safety Partnership. Ella es la invitada al podcast de Zazie Todd y Kristi Benson, ambas reconocidas expertas en comportamiento animal, para hablar sobre mordeduras caninas.
Ofrecen consejos para ayudar a reducir los riesgos de que un perro pueda morder, algo que sucede -según la mayoría de estudios- sobre todo en el hogar, a los niños.
Es un tema complejo y no hay una sola razón por la que un perro pueda llegar a morder -tanto a una persona como a otro perro- pero aquí también queda claro que la legislación específica por razas (con la de los PPP en España) no es, para nada, la solución al problema de las mordeduras.
Aquí os dejamos un resumen con algunos de los aspectos más relevantes de la charla:
Es un problema complejo porque las mordeduras suelen ser el resultado de una cadena de factores, no de un único motivo.
Entre ellos:
Por eso la prevención eficaz requiere actuar en múltiples niveles:
Las motivaciones tras una mordedura pueden ser muy diferentes, la más frecuente es la relacionada con el miedo: el perro intenta alejar una amenaza o aumentar distancia.
Señales previas habituales a una mordedura por miedo:
El problema es que muchas de estas señales son muy sutiles y las personas suelen pasarlas por alto. Desde el punto de vista del peludo, si la persona no escucha, no entiende lo que dice con esas señales, puede acabar recurriendo a la mordedura.
La mordedura de tipo depredador es menos frecuente y suele aparecer en contextos muy concretos.
Características típicas:
Este patrón puede activarse con:
Los expertas señalan que algunas razas seleccionadas para trabajo de mordida o agarre pueden mostrar con más facilidad este estilo de conducta, pero esto no significa que sea inevitable ni exclusivo de esas razas.
De hecho, todos los perros pueden llegar a morder, independientemente de la raza (algunas investigaciones aparecen como razas con mayor frecuencia de mordedura teckels, chihuahuas o cocker spaniels, lo que contradice la percepción pública).
Las leyes que prohíben determinadas razas (breed-specific legislation) suelen tener poca eficacia en la práctica: el problema real no es la raza sino el contexto, el manejo del perro y el entorno.
La prevención se basa principalmente en gestión del entorno y supervisión, más que en confiar en que “el perro nunca morderá”.
Es esencial la gestión física del espacio: separar a perros y niños cuando no haya supervisión: puertas para bebés, barreras, habitaciones separadas...
Esto evita que ocurran situaciones de riesgo porque las mordeduras suceden en un instante, en segundos, cuando el adulto se ausenta brevemente.
El contexto de las mordeduras también es importante: en algunos hospitales pediátricos se ha observado que muchas mordeduras ocurren durante el juego, cuando la excitación aumenta demasiado.
Las expertas aclaran que los mordiscos de perros a niños pueden producirse por:
En algunos hospitales pediátricos se ha observado que muchas mordeduras ocurren durante el juego, cuando la excitación aumenta demasiado.
Este vídeo de la maravillosa y tristemente fallecida Sophia Yin, que mencionan durante la charla, demuestra en acción la importancia de enseñar a los niños (y a los adultos) a quedarse quietos, inmóviles, para evitar mordeduras:
Las expertas insisten en que es esencial aprender a leer el lenguaje corporal de los perros. En Fundación SrPerro Colega hay un curso gratuito que es de gran utilidad en este sentido:Introducción al Lenguaje Canino