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Un mensaje personal y universal, doloroso y emotivo: "cómo tu veterinario vive la eutanasia de tu perro"

Un mensaje personal y universal, doloroso y emotivo:

Brenda Gough es una veterinaria que ejerce su profesión en Burford, Ontario. Hace unos días necesitaba desahogarse y decidió escribir y compartir en su facebook un mensaje para explicar cómo se sentía ella, cómo se sienten la mayoría de veterinarios que practican una eutanasia. Ella misma se ha visto totalmente abrumada por las respuestas y el apoyo que ha recibido de todo el mundo tras compartir su dolor y su compromiso cuando llega el momento de despedir a un perro querido. El texto, que os traducimos a continuación, es tan triste como bonito porque pone de relieve la enorme labor que desempeñan los buenos veterinarios, esos que se desviven por sus clientes de cuatro patas desde el día en que los conocen hasta el día en el que han de hacer posible que puedan morir sin sufrir. Ellos han de aparentar profesionalidad cuando por dentro están llorando a mares también.

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"Cómo ve tu veterinario la eutanasia .....

Entonces, un día me traes a tu cachorro: me besa la cara, se zampa las chuches que le doy y comienza nuestra amistad.  

Varias visitas después, ya empieza a saber dónde están todos los tarros de chuches en la clínica, y considera que esa señora de la bata blanca, bueno, ella está bien ...

Avanzamos en fast forward a muchas visitas más tarde: me he enamorado de tu perro y de toda vuestra familia porque, bueno, vosotros sois realmente buena gente y no solo he visto a ese cachorro convertirse en un dulce miembro más de la familia, sino que también he podido ver a vuestros hijos crecer cada año y he sido una parte muy pequeña de vuestro viaje vital.

¿Recuerdas aquella vez que se comió el tanga de tu hija adolescente? 😝😝😝 Sí, todos nos reímos después una vez que terminó la cirugía y se recuperó. Claro que tu hija probablemente nunca me perdonará por haber metido su ropa interior en una bolsa y mostrárse a toda la familia cuando vinisteis a buscar al can. 

Tantas aventuras, tan poco tiempo .....

Y aquí estamos, quince años más o menos más tarde, teniendo que despedirnos.

Tiene una enfermedad cardíaca y ya no puedo solucionarlo. Ella tiene cáncer y no hay cura. Él tiene artritis y los medicamentos simplemente no están funcionando. Me gustaría que ella pudiera vivir para siempre junto a ti. Lo quiero tanto que duele. Siento que le he fallado a él y a ti cuando me he quedado sin opciones para lograr que ellos y tú podáis estar felices y a gusto.  

Así que ahora es el momento, y se supone que debo ser profesional. Objetiva. Soy la veterinaria. Calmada. Fría. Todo siempre bajo control. 

Y una mierda.

Os conozco a vosotros y a ella desde hace años, un tercio de mi vida, la mayor parte de mi carrera profesional.

Pero logro controlarme. Mis asombrosos técnicos sobrehumanos han colocado el catéter. Mi personal de apoyo ha hecho todo el papeleo. Déjame que te lo cuente, puede que no lo muestren pero sus corazones lloran por ti. Ellos han estado ahi. Ellos saben. Y ellos te conocen y también se preocupan por ti.

Y ahora tengo la jeringuilla en el bolsillo de mi bata blanca. El mismo bolsillo que siempre estaba lleno de chuches para él. Respiro profundamente para calmarme y entro en la habitación. Tengo que mantenerme fuerte ahora ...

Ella me mira con esa mirada dulce suya, la que suele continuar con sus besos de cachrorro y una mirada al tarro de las chuches. Pero ahora está demasiado débil. Está lista. Tú no. Yo tampoco. Pero esta mierda tiene que suceder porque la amamos demasiado para dejarla sufrir.

Ella continuaría mientras se lo pidiéramos. Pero ya no podemos pedirle que lo haga. No es justo para ella. Desearía que nuestros corazones humanos pudieran ser tan generosos todo el tiempo. Desearía ser la persona que mi perro cree que soy. Desearía, desearía, desearía poder encontrar una manera para que ellos vivan para siempre. Pero no tengo esos poderes mágicos. Solo soy veterinaria.

Así que le devolvemos el beso, no queda mucho de su cuerpo que todavía funcione, pero esa vieja rabillo se mueve, lo suficiente como para que, en mi interior, me derrumbe pero trato de no llorar. Tengo que mantenerme fuerte.

Su cuerpo se relaja, ella está en tus brazos y tú estás sollozando. Otra familia ha perdido a uno de sus miembros más queridos. Pongo mi estetoscopio sobre su corazón para asegurarme de que se haya detenido, pero ella está tan apretada contra tu pecho que tal vez sea tu corazón el que escuche latir o tal vez sea mío y toda la sangre corriendo por mis oídos mientras lo intento con tanta fuerza. para no derrumbarme del todo y llorar sin parar.

Confirmado, se ha marchado. Lo acuestas suavemente sobre la mesa y nos abrazamos con fuerza hasta que te vas.

La puerta se cierra detrás de ti y no sé si lo escucharás pero yo lloro histéricamente en el oído de tus perros. Ella se ha ido, cuánto le echaremos de menos a él, y tú tendrás que enfrentarte con uno de los momentos más duros. 

Volver a casa y que ellos no estén ahí para recibirte. 

Espero que sepas que sé cómo te sientes. Mientras te vas de la clínica, deseo con cada fibra de mi ser que nunca hubieras tenido que enrentarte con esto. Desearía que pudieran vivir para siempre.

También quiero que sepas que estoy agradecida por haber sido una pequeña parte de vuestro viaje.

Con cariño, siempre, tu veterinaria."

 

En el facebook de Brenda Gough hay miles y miles de comentarios que dejan claro que su mensaje es compartido por profesionales y humanos perrunos de todo el mundo.

 

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