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Un corto demuestra con humor porqué es mala idea usar collares anti-ladrido

Un corto demuestra con humor porqué es mala idea usar collares anti-ladrido

Última actualización del articulo el día 20/08/2019

Los ladridos son una forma de comunicación: un perro puede ladrar porinfinitas razones, desde para jugar hasta para llamar la atención de sus humanos, porque está contento o para dar la voz de alarma, pero también por ansiedad, dolor, estrés o frustración. Y aunque los humanos, con frecuencia, sean malos traductores de ladridos a nadie se le escapa que una cosa es un ladrido de aviso o de invitación al juego y otra esos ladridos que no cesan, los ladridos compulsivos que generan angustia y estrés en cualquiera que los escuche (porque, generalmente, también significan que ese can está angustiado y estresado).

Los ladridos perrunos bajo el microscopio

No es particularmente agradable convivir con un can que no para de ladrar todo el día, está claro, es un problema (real o percibido) que puede generar incluso demandas judiciales y que con toda seguridad indica que el perro tiene algún trastorno, que puede ser de conducta -ansiedad por separación, etc- pero también físico.

Si tu veterinario descarta que el can tenga alguna dolencia que le cause dolor, lo recomendable es ponerse en contacto cuanto antes con algún educador canino para tratar el problema, para descubrir porqué ladra el can y poner remedio a ese comportamiento no deseado. No será de un día para otro pero se consigue.

Hay quien, por desconocimiento o por pereza, prefiere las "soluciones" milagro, como lo de las cremas que te crean abdominales barra de chocolate mientras duermes, y optan por colocarle al can un collar que emite descargas cada vez que ladra... Algo así sucede en este cortometraje de animación del australiano Steve Baker. Este corto ganó un puñado de premios cuando se presentó, hace ya una década. 

El prota es un expresivo can de ojos grandes que no para de ladrar: en vez de tratar el problema, alguien decide colocarle uno de esos temidos collares eléctricos (y decimos temidos porque ya han sido prohibidos en un buen número de países como Alemania, Dinamarca o Suecia.)

Digamos que el resultado no es ni el esperado ni el deseado por los que querían que parara de ladrar. El pobre perrusco intenta evitar las descargas, pase lo que pase... y ¡vaya si pasan cosas ante sus enormes ojos!  Hay un momento un tanto gore, en versión humor. Y por eso mismo se podría decir que es una forma diferente y divertida de mostrar porqué no se deben usar estos artilugios infernales. También se podría decir que -pequeño spoiler- de alguna manera el can, al final, se sale con la suya.

Y, de propina, otro vídeo que trata el asunto también en clave de humor. Para recalcar el mismo mensaje: si tu perro ladra en exceso, la solución no es colocarle un collar eléctrico o de descargas o de castigo. Habla con un educador canino para intentar tratar el problema y no poner un parche que resulte aún más peligroso.

 

 

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