
Pase lo que pase, aunque sepa a poco que solo se juzgue a dos personas y no a una empresa, este juicio debería marcar un antes y un después.
Por primera vez se ha escuchado a la mujer que grabó los horrores que tuvo que presenciar mientras estuvo trabajando en ese laboratorio y de nuevo el caso de Vivotecnia ha vuelto a ser noticia: ha habido reportajes en diversos medios, desde El País a 3Cat o econews.
Además, el juicio ha coincidido con la liberación -tras ser comprados por dos entidades de protección animal- de 1500 Beagles que iban a ser utilizados para experimentación en EEUU, una noticia que ha tenido enorme repercusión... Y sucede poco después de que salieran a la luz unas imágenes durísimas sobre pruebas de toxicidad en perros y otros animales que también han desatado la polémica en el Reino Unido.
Claramente, cada vez más ciudadanos exigen que se encuentre una alternativa que sea más ética (y más eficaz) a los experimentos con animales.
Cinco entidades son parte de la acusación en este proceso: AnimaNaturalis, FAADA, Asociación Defensa Derechos Animal (Adda), Cruelty Free International (CFI), Fundación Basta Ya de Maltrato Animal, PACMA, y S. O. S. 112 Vagabundos.
Desde FAADA han resumido lo sucedido a lo largo de los dos días de juicio contra dos trabajadores de Vivotecnia:
"Han sido dos jornadas intensas en las que se ha puesto sobre la mesa una realidad que durante demasiado tiempo permaneció oculta Durante el juicio se ha hablado no solo de unas imágenes concretas, sino también de los fallos de un sistema que debía proteger a los animales utilizados en experimentación y que, en cambio, permitió dinámicas violentas y crueles. Aunque solo una pequeña parte de lo ocurrido ha llegado a juicio, el impacto social y jurídico de este caso ya es innegable".
La reflexión de Ana Cal Estrela, conocida como Miss Pigmalion, una de las abogadas que ha intervenido en este juicio, es tan pertinente como triste:
"Hay varios grupos de animales en España sobre los que puede afirmarse que el maltrato se permite y está amparado legalmente. Los animales de experimentación son uno de esos grupos, pero también hay otros tales como los animales empleados con fines alimentarios o los usados en festejos taurinos. Ellos no están amparados por las leyes de bienestar animal “usuales”, sino que se rigen por su propia normativa; normativa que, per se, permite el maltrato, pues forma parte intrínseca y esencial de la actividad en sí misma."
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