
La UCE, la Unidad Canina Especializada, es una herramienta esencial para detectar los cebos envenenados en el campo y para la conservación de la biodiversidad de Andalucía.
Gracias a la EAV, la Estrategia Andaluza contra el Veneno, se ha logrado reducir en un 70% el número de casos de envenenamiento de fauna en el medio natural, ya sean especies protegidas o no protegidas.
Choco, Dona, Abby y Noa son algunos de los perros que forman parte de la Unidad Canina Especializada dentro de la Estrategia Andaluza contra el Veneno.
La Unidad Canina Especializada ha hecho unas 5.300 inspecciones desde su creación en el año 2004. Se trata, según datos del Gobierno andaluz, del mayor esfuerzo de búsqueda de venenos ilícitos del que se tiene constancia en el contexto internacional.
La Unidad Canina Especializada de la Junta de Andalucía está compuesta por dos equipos formados por 4 perros y un guía canino, cada uno. Los canes, pastor belga malinois, border collie y también de otras razas, están entrenados para detectar todo tipo de sustancias en el medio natural y adiestrados para la identificación de venenos en vehículos, naves agrícolas y viviendas.

Son el método más eficaz para detectar cebos y animales envenenados, así como otras amenazas a la fauna catalogada. Su efectividad es tal que se ha convertido en referente europeo tras su constitución hace más de veinte años.
La UCE está concebida como un mecanismo de apoyo a los agentes de la autoridad en las tareas de búsqueda y vigilancia de venenos, al objeto de lograr una eficaz prevención, disuasión y persecución de un delito que se encuentra tipificado en el Código Penal y que es sancionable según la Ley 8/2003 de Conservación de la Fauna y la Flora silvestre.
El uso de cebos envenenados es una práctica extendida por todo el territorio español y europeo para controlar a los predadores naturales. La utilización de este método de captura no selectivo supone una mortal amenaza para las especies catalogadas.
A pesar de estar prohibido desde 1983, las poblaciones actuales de algunas especies protegidas de Andalucía comenzaron a alcanzar unos niveles de población preocupantes con riesgo incluso de extinción. A principios del siglo XXI, la muerte de algunos ejemplares de alimoche, águila imperial ibérica, quebrantahuesos e incluso de lince ibérico hizo saltar la alarma.
Por esta razón, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha convertido la lucha contra el veneno en una de sus prioridades. La puesta en marcha de la Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV), un proyecto pionero en Europa, persigue minimizar una de las principales amenazas a las que se enfrentan determinadas especies catalogadas.