
Desde SrPerro siempre recomendaremos la adopción responsable a cualquier persona que, tras meditarlo bien, decida que es el momento de compartir su vida con un perrete. Pero, en caso de comprar, es esencial hacerlo también de forma responsable: no todo vale, hay que informarse muy bien y acudir solo a criadores fiables.
Ahora, una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) muestra que los cachorros adquiridos en fuentes ilegales o con bajo nivel de bienestar (demasiado joven, separado de la camada y de su madre demasiado pronto) tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud a lo largo de su vida, independientemente de que después vivan en buenos hogares.
Pero esta investigación también pone de manifiesto otra cuestión importante: TODOS los cachorros suelen tener problemas de salud; casi uno de cada cuatro tutores (23,5%) declaró haber gastado más de lo esperado en cuidados veterinarios.
Durante años, tanto la legislación como las recomendaciones públicas han advertido de que los cachorros procedentes de entornos de bajo bienestar, como las llamadas granjas de cachorros o las importaciones ilegales, pueden presentar peor salud en el futuro. Sin embargo, hasta ahora había pocas pruebas que demostraran claramente estos efectos a largo plazo, dicen los veterinarios británicos.
El RVC ha llevado a cabo un estudio longitudinal a gran escala con 985 cachorros del Reino Unido adquiridos durante la pandemia, un periodo en el que las prácticas de compra se deterioraron debido a la alta demanda y a las restricciones de visita. A través de cuestionarios online a los tutores, que exploraban la salud de los perros durante la etapa de cachorro y en la juventud, los investigadores analizaron cómo las experiencias tempranas y las prácticas de compra influían en su salud a medida que crecían.
Los resultados mostraron que cómo se adquiere un cachorro influye de manera significativa en su salud futura.
Los cachorros comprados ilegalmente con menos de seis semanas de edad presentaban casi tres problemas de salud adicionales a los 21 meses en comparación con aquellos vendidos con más edad (en el Reino Unido es ilegal vender cachorros menores de ocho semanas).
Además, los cachorros adquiridos ilegalmente sin la presencia de su madre presentaban 0,3 problemas de salud más que aquellos vendidos junto a ella.
En Inglaterra, Gales y Escocia es ilegal vender un cachorro sin su madre presente según la conocida como Ley de Lucy.
Asimismo, los perros adquiridos por personas sin experiencia previa presentaban 0,35 problemas de salud más que los comprados por tutores con experiencia.
Las personas que adquieren cachorros muy jóvenes o los ven sin su madre corren el riesgo de ser víctimas de lo que el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales denomina “pet-fishing”, una práctica en la que los vendedores falsean el origen del cachorro y ocultan condiciones deficientes de cría y bienestar.
La alta demanda de cachorros en el Reino Unido, la falta de comprobaciones por parte de algunos compradores y la creciente mercantilización de los perros están impulsando el aumento de la cría en condiciones de bajo bienestar, tanto en el propio país como en Europa Central y del Este, desde donde se importan muchos animales.
La investigación también reveló que el 91,1% de los cachorros presentó al menos un problema de salud antes de los 21 meses, lo que indica que cualquier tutor debe estar preparado para afrontar posibles problemas. Los trastornos más frecuentes fueron digestivos (75,4%), dermatológicos (26,8%), oculares (25,1%), respiratorios superiores (18,5%) y auditivos (17,6%).

En total, más de la mitad de los perros (54,6%) requirió atención veterinaria por al menos un problema de salud. Además, casi uno de cada cuatro tutores (23,5%) declaró haber gastado más de lo esperado en cuidados veterinarios.
Estos resultados subrayan la importancia de que las personas que están pensando en convivir con un perro se preparen adecuadamente para los costes económicos y emocionales asociados, dado que es probable que surjan problemas de salud incluso en etapas tempranas.
Asimismo, los riesgos adicionales asociados a la compra de cachorros demasiado jóvenes o sin la presencia de su madre implican mayores costes emocionales y económicos para las familias, así como un impacto negativo en el bienestar de los animales.
El estudio pone de manifiesto que los riesgos para la salud comienzan antes de que el perro llegue a su nuevo hogar, lo que evidencia la necesidad de tomar decisiones informadas durante el proceso de adquisición. Mejorar la concienciación sobre las prácticas ilegales y las señales de alerta, junto con una aplicación más consistente de la legislación vigente, es clave para evitar la venta de cachorros procedentes de criadores con bajo bienestar. Una mejor preparación y apoyo a las personas interesadas en convivir con un perro podría reducir problemas futuros y evitar sufrimiento tanto en los animales como en sus familias.
El doctor Marc Abraham OBE, veterinario y secretario del grupo parlamentario sobre bienestar canino, que lideró la campaña de la Ley de Lucy para prohibir la venta comercial de cachorros por intermediarios, resume:
“Los riesgos de adquirir un cachorro de una fuente legal pero con bajo bienestar o de una fuente ilegal incluyen problemas graves de salud en el cachorro o en sus progenitores, así como una mayor probabilidad de desarrollar problemas de comportamiento.
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