
Es una perra, una Pointer, y quizá por eso es sorprendente comprobar que el texto dedicado a Judy en la wikipedia es más extenso que el de muchos, pero muchísimos humanos famosos. Pero claro, Judy es la única perra que llegó a ser registrada oficialmente como prisionera de guerra y condecorada por su valor y por todo lo que había hecho por los soldados británicos en la Segunda Guerra Mundial.
Hace unos días se cumplió el 80 aniversario de esa reconocimiento:
Su increíble y fabulosa pero real historia la cuentan en The National Archives (Archivos Nacionales del Reino Unido), la institución encargada de conservar documentos históricos de importancia nacional.
Incluso tienen una versión para los más pequeños :-)
Os traducimos un resumen del relato que parece sacado de una película de Indiana Jones...
Judy nació en 1936 en Shanghái, China y con menos de un año fue vendida a las marinos del barco de un barco de la Royal Navy -los perros a bordo se ocupaban de ayudar al control de plagas y mantener la moral de la tripulación.
Cuando estalló la guerra contra Japón, Judy estaba en un barco que participó en las evacuaciones desde Malasia hacia Singapur. En un momento dado, la nave fue bombardeada por aviones japoneses y tuvieron que abandonar el barco. La tripulación quedó temporalmente aislada en una isla deshabitada sin agua potable, pero Judy logró localizar un manantial de agua dulce que permitió sobrevivir al grupo.
Más tarde fueron rescatados y viajaron a Sumatra, donde esperaban reunirse con otras fuerzas aliadas en retirada. Mientras atravesaban la selva, Judy fue atacada por un cocodrilo y sufrió un corte de unos cinco centímetros sobre el ojo izquierdo. Cuando finalmente alcanzaron su destino, las fuerzas aliadas ya se habían marchado y los supervivientes, incluida Judy, fueron capturados por las tropas japonesas el 18 de marzo y convertidos en prisioneros de guerra.
Sus aventuras no habían hecho más que empezar...
En el campo donde estaba internada, Judy conoció a Frank Williams, un mecánico de aviación británico que comenzó a compartir con ella su ración diaria de arroz. Gracias a su insistencia, Judy acabó siendo registrada oficialmente por los japoneses como prisionera de guerra con el número “81A Gloegoer Medan”. Fue el único perro reconocido oficialmente como prisionero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial.
De esa manera, recibía raciones de comida y era tratada como cualquier otro prisionero. En el campo se decía que ahuyentaba serpientes y escorpiones, buscaba comida y distraía a los guardias cuando era necesario. Su compañía también fue un importante apoyo emocional para los prisioneros.
En 1944, los prisioneros de Medan fueron trasladados a Singapur. Aunque los perros no estaban permitidos a bordo, Frank logró esconder a Judy dentro de un saco de arroz. Permaneció inmóvil durante tres horas sin ser descubierta. Con unos 700 prisioneros a bordo, el barco fue torpedeado y más de 500 personas murieron. Frank sobrevivió y logró sacar a Judy por un ojo de buey para intentar salvarla. Ya en el agua, Judy ayudó a varios hombres heridos o que no sabían nadar a mantenerse a salvo.
Tras ser recapturados, Frank no sabía si Judy había sobrevivido. Sin embargo, un mes después volvió a reunirse con ella, ya que otros prisioneros habían conseguido esconderla nuevamente de los guardias japoneses.
En agosto de 1945, Japón se rindió finalmente y los campos de prisioneros fueron liberados. Frank se propuso conseguir que Judy pudiera regresar a casa con él.
Una vez más, Judy fue introducida clandestinamente en un barco, donde permaneció escondida durante gran parte de las seis semanas de viaje hasta Reino Unido. Después pasó seis meses en cuarentena en Londres antes de reunirse definitivamente con Frank, quien obtuvo permiso para llevarla consigo en sus nuevos destinos dentro de la Royal Air Force.
La historia de Judy llegó a oídos de Maria Dickin, fundadora de la organización People’s Dispensary for Sick Animals (PDSA), creadora de la Medalla Dickin, destinada a reconocer actos de valentía animal en tiempos de guerra. El 30 de abril de 1946, la PDSA anunció que Judy recibiría la Medalla Dickin al Valor, conocida como la “Cruz Victoria de los animales”. La condecoración destacaba:
“Por su magnífico coraje y resistencia en los campos de prisioneros japoneses, que ayudaron a mantener la moral entre sus compañeros prisioneros, y también por salvar muchas vidas gracias a su inteligencia y vigilancia”.

Judy y Frank continuaron juntos tras la guerra. Vivieron primero en Portsmouth y posteriormente en Tanzania, donde Frank asumió un puesto para el Gobierno británico en 1948. Fue allí donde Judy murió el 17 de febrero de 1950. Fue enterrada envuelta en una chaqueta de la RAF y Frank levantó una lápida en su honor que relataba su historia.
Te puede interesar