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Esas cosas raras que se comen los perros: patos de goma, calcetines y hasta ¡bombillas!!

Esas cosas raras que se comen los perros: patos de goma, calcetines y hasta ¡bombillas!!

Mira que nos esforzamos por darles chuches o comida sana, mira que tratamos justamente de evitar los alimentos que les sientan mal pero no... a la mínima que te descuidas, zas, cae un calcetín, la funda de un móvil o "ese" zapato que te costó medio riñón. Todos los perros cuyos barrigas en versión radiografía veréis por aquí podrían haber participado con mucho éxito en la serie de Confesiones Perrunas, sin duda. Y dejan claro que la resistencia de su estómago es impresionante.

Por lo visto la revista Veterinary Practice News tiene un concurso de lo más peculiar: premian la radiografía del estómago de un animal que resulte más sorprendente por su contenido... No sólo son canes, que conste, en la última edición ganó una rana :-)

Empecemos con una de las que más miedo dan. Sí, esto es lo que parece, el pincho de un pincho moruno. Se lo zampó un Braco Alemán que, sorprendentemente, ha sobrevivido a su trastada sin mayor problema.

Quizá sus dueños sabían lo que tenían entre manos porque el can se llama igual que uno de los mayores trastos que han pasado por la literatura perruna y la pantalla de cine, Marley.

Otra imagen que parece de peli de miedo y que sin embargo es real: una bombilla, una bombilla enterita.

Cody, un Golden Retriever de 10 meses necesitó ser alimentado con líquidos intravenosos durante un día y luego... expulsó la bombilla entera. Poverino.

Y llegamos a un clásico, el de los calcetines, pero en versión Gran Danés.

Un can de esta raza estaba con arcadas y tratando de vomitar: le llevaron al veterinario y esto fue lo que se encontró.

Le sacaron no uno sino ¡43 calcetines y medio! Sí, lo del medio es ya para rematar la jugada. Tras un día en la clínica, el can también se fue de vuelta a casa para seguir planeando nuevas trastadas.

Todo esto en la tripa de un solo perro...  ¿impresionante, no?

Otra gran historia de otro can que vivió para contarlo.

Woof se había tragado ¡cinco patitos de goma! Por lo visto el niño de la casa se bañaba con su patito y el patito desaparecía. Y entonces la madre le compraba otro patito... así, hasta cinco, los que tenía en su barriga el can de la familia :-)

Este otro can, un cachorrito de ratonero, vomitaba y tenía dolor de barriga.

Normal... resulta que se había comido el sujetador de su humana. Así, enterito, con el broche y todo.

Más información y más radiografías sorprendentes en la web de Veterinary Practice News

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