
Después de 12 años dejándose la piel por los animales de Torrejón de Ardoz, HOOPE ha perdido la licitación del Centro de Protección Animal.
Esto es algo que podría ser parte del proceso, evidentemente, pero en este caso, denuncian desde HOOPE, la licitación estaba hecha para que fuera imposible de ganar por parte de una entidad de protección animal. Y esto tendrá graves consecuencias para los animales.
En España, cada vez hay más Centros de Protección Animal -las antiguas perreras- que están gestionados por empresas. Esto suele significar -como nos explicaba recientemente la abogada Dulce Aguilera-, que son administrados como si fueran un negocio sin más, ajustando al máximo los costes para tener beneficios sin respetar el bienestar de los animales.
En palabras de Dulce Aguilera, "Las perreras gestionadas por empresas son centros de exterminio y los animales mueren como chinches".
Esto mismo podría suceder a partir de ahora en Torrejón de Ardoz puesto que HOOPE, una asociación sin ánimo de lucro, ha perdido la licitación y quien la ha ganado es una empresa, Arat Veterinario Torrelodones.
Jorge Martínez, parte de la Junta Directiva de Hoope, es quien ha aclarado lo que ha pasado. La licitación, tal y como estaba planteada, no solo era imposible de ganar para una entidad de protección animal sino que era, denuncia, directamente ilegal.
A partir de ahora será más rentable sacrificar a los animales que atenderlos debidamente.
En las redes de HOOPE siguen explicando con todo detalle lo que ha pasado y por qué ha pasado.
Es importante que esto se sepa mucho más allá del municipio porque es muy grave, porque es lo mismo que está pasando en otras ciudades mucho más grandes (como Valencia) y tiene repercusión directa sobre el bienestar de los animales. No hay más que recordar lo sucedido en Cádiz, Granada...
Y también están mostrando la realidad del CPA, del centro que ellos han gestionado en los últimos 12 años, sin que el Ayuntamiento subsanara las evidentes deficiencias del mismo (eso, evidentemente, cuesta dinero):
"Puertas rotas, techos y puertas literalmente comidos por los ratones, hasta quedar huecos. Cheniles que han tenido que inhabilitarse por su deterioro. Muros que se caen a trozos. Puertas oxidadas. Suelos llenos de grietas por las que se filtra la suciedad. Cheniles de cuarentena nuevos inhabilitados por su mala construcción. Problemas constantes con la electricidad, ya que se va cada dos por tres. Y desde Octubre sin agua caliente por problemas de la caldera, teniendo que calentar el agua en el microondas para atender las necesidades de los animales.
Las paredes exteriores están cubiertas de humedad y moho, y cada vez que llueve el agua se filtra dentro de los cheniles, afectando directamente a los animales que viven allí.
Y lo más grave es que esto no es nuevo. Lleva años denunciándose y reclamándose al Ayuntamiento.
Hace dos años y medio se realizó una supuesta obra de “mejora” que terminó siendo un auténtico desastre: en menos de dos semanas el suelo ya tenía grietas, hubo inundaciones por la mala ejecución de las obras, instalaciones de electricidad inadecuadas, rompieron y utilizaron sin permiso material de la asociación, y los problemas estructurales continuaron prácticamente igual (salvo algunos defectos que solucionaron tras intensas quejas).
Y sobre todo, muchos de los defectos y problemas que estaban presentes, fueron resueltos por voluntarios manitas que pusieron su tiempo a disposición de los animales. Porque el Ayuntamiento nunca tenía presupuesto (depende de para qué)."
Desde HOOPE van a intentar impulsar el máximo número de adopciones mientras ellos estén a cargo del CPA: la perra que encabeza este texto es Sierra.
Te puede interesar