
Es una ciudad tras otra: las antiguas perreras, los centros de protección animal, pasan a ser gestionados por empresas privadas y comienzan los problemas de bienestar animal y, en muchos casos, directamente de maltrato.
Ahora está sucediendo en Badajoz, según denuncian voluntarias, activistas en redes y a través de esta recogida de firmas en Change.org:
Esta misma semana, el PSOE de Badajoz ha criticado duramente la situación y ha exigido al alcalde (del PP) que deje de hacer la vista gorda ante los gravísimos problemas de bienestar animal que hay en la localidad:
"El CPA está saturado. La gatera, desbordada. Hay un brote de parvovirosis y animales que no se recogen ni vivos ni muertos. Hemos documentado el caso de un perro perdido y sediento que no recibió auxilio pese a los avisos. Murió al día siguiente y su cadáver permaneció más de un día en un camino",
Estas denuncias no son nuevas, hace más de cuatro meses fue PACMA quien denunció el estado del CPA: "las instalaciones presentan animales alojados a la intemperie, jaulones con acumulación visible de excrementos y micciones, así como perros hacinados compartiendo espacios reducidos sin las mínimas condiciones higiénico-sanitarias. Además, se habrían detectado varios animales en aparente mal estado físico, con signos de enfermedad y falta de cuidados."
Y es que lo que sucede en Badajoz ya se ha denunciado en otras ciudades en las que la gestión de los centros municipales está a cargo de empresas privadas como Athisa: Cádiz, Granada...
Amanda Romero lo explica muy bien, como siempre, resulta que tras la empresa que gestiona ahora este CPA hay... ¡un fondo de inversión!
Torrejón de Ardoz y Valencia son los últimos ejemplos de CPAs que estaban gestionados por protectoras y que ahora pasan a manos privadas. Y esto es un verdadero peligro para los animales.
Te puede interesar