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Perros que visitan a sus familiares en el Hospital: sí, es posible, al menos en EEUU y Canadá

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Cuando recientemente compartimos la petición que había creado en Change.org un hombre para solicitar a un hospital español -bue no, en el fondo a todos- que permitieran que los enfermos pudieran recibir la visita de sus perros hubo quien se escandalizó.

Cuando recientemente compartimos la petición que había creado en Change.org un hombre para solicitar a un hospital español -bue no, en el fondo a todos- que permitieran que los enfermos pudieran recibir la visita de sus perros hubo quien se escandalizó. Una persona que decía ser sanitario dejó un comentario em nuestro facebook para aclarar porqué le parecía del todo inviable

"Lo primero, tengo dos perros, lo segundo soy sanitario. Soy partidario de poder recibir la visita de mis dos amigos peludos, si me pasa algo y estoy en el hospital. Pero no dentro de las dependencias, eso nunca, vamos a usar la coherencia, si ya no es normal ver las habitaciones de pacientes llenas de familiares, sin ningún tipo de respeto por los demás ingresados, mucho menos aún tener las habitaciones llenas de mascotas, es raro que un perro que ve a su amigo humano, no se orine de alegría al verlo. Habéis pensado en ello? Así como que dos perros se puedan pelear en el hospital. Seamos coherentes de una vez."

En EEUU y en Canadá no es para nada inviable y no solo hablamos de perros de terapia -cuyo acceso es algo más frecuente tanto en España como en el resto del mundo. También es posible facilitar el acceso de los perros de los pacientes, siempre que cumplan ciertos requisitos y medidas.

En EEUU empieza, poco a poco, a ser una realidad. No es una práctica común pero al menos hasta 100 hospitales han implantado políticas que permiten que los pacientes puedan solicitar esas visitas, para ellos tan, tan importantes. 

Es el caso del Centro Médico de la Universidad de Maryland o de Rush, centro que abrió sus puertas a los perros de sus pacientes en 2013.

En este vídeo explican, con todo lujo de detalles, porqué y cómo tomaron esa decisión.

Percatándose de que la tendencia va en aumento y que muchos hospitales no saben cómo proceder, en 2015, los expertos de la Sociedad de Salud Epidemiológica de América, publicaron una guía general sobre las visitas de animales de compañía a hospitales.

Reconocen que aún no se conocen todos los datos con respecto al papel que puedan jugar los animales en la transmisión de agentes patógenos en los centros de salud y, por eso mismo, la guía ofrece recomendaciones pero no normas tajantes.

Los expertos de SHEA recomiendan que los gatos no entren en los hospitales: es, dicen, más complicado controlar su comportamiento en ese entorno. Y, además, hay más gente que puede ser alérgica a los gatos que a los perros.

Detallan todo tipo de medidas higiénicas y de seguridad con respecto a los perros de terapia y a las actividades asistidas con animales: Los perros y sus acompañantes deben haber sido entrenados debidamente, tanto los perros como los humanos deben tener las vacunas pertinentes, los perros deben ser cepillados a conciencia antes de entrar al hospital y todos los que toquen a los animales deberán lavarse antes y después del contacto, etc.

¿Y, finalmente, qué dicen sobre los perros de los pacientes? Aceptan que hay grandes beneficios asociados a dichas visitas pero también grandes riesgos. ¿Por qué? Porque estos perros no están entrenados y no reciben el escrutinio a todos los niveles de un perro de terapia / asistencia.

Por eso lo desaconsejan pero dejan la puerta abierta a las excepciones, siempre que un médico determine que esa visita resultaría beneficiosa para el paciente, por ejemplo para pacientes terminales, los que lleven mucho tiempo hospitalizados o los que tengan un vínculo muy fuerte con sus perros. 

Podéis consultar el estudio completo, el que ha dado pie a esas recomendaciones, en este enlace: es, sin ninguna duda, el más exhaustivo realizado hasta la fecha.

Las normas de los hospitales donde han decidido permitir el acceso de perros suelen ser claras y también lógicas, como por ejemplo las que detallan en este hospital canadiense.

Un paciente puede solicitar la visita de su perro que no podrá estar en las siguientes áreas del hospital:

- Zonas donde se prepara comida o donde se sirve comida al público.

- Zonas donde se almacenan o preparan las medicionas.

- Zonas de aislamiento.

- UCI

- Quirófanos o salas de recuperación

- Habitaciones donde haya enfermos inmunosuprimidos.

Para terminar os recordamos el fabuloso trabajo de los perros de terapia de CTAC (Centre de Teràpies Assistides per Cans) en el Hospital Materno-Infantil de Sant Joan de Déu.

En este capítulo de La Ciutat de les Bèsties (programa que también dedicó un capítulo a las aventuras urbanas de SrPerro) nos lo muestran.

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