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Manual para afrontar con éxito la llegada de un cachorro a casa

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Un cachorro es un torbellino imparable de energía y también una esponja que aprende constantemente, incluso cuando no somos conscientes que le estamos enseñando algo. Hay que considerar infinidad de cuestiones antes de la llegada de un cachorro a nuestra casa y durante los primeros meses de convivencia: por eso hemos hablado con el equipo de Royal Canin para poder elaborar un manual para afrontar con éxito la llegada del cachorrote, para que pueda ser de utilidad para cualquiera que esté en esta situación.

 

Un consejo patrocinado por Royal Canin

 

¿Cómo preparar tu casa?

 

Una casa puede ser segura para un humano pero no para un cachorro. Es importante eliminar de su alcance aquellos elementos que puedan ser peligrosos como cables, productos tóxicos, ciertas plantas, medicinas o productos de limpieza.

Ten en cuenta que es más que probable que en más de una ocasión el cachorro haga sus necesidades donde no debe así que si no quieres que te estropee alguna alfombra, retírala mientras el can va aprendiendo.

Además, hay que tener cuidado con no dejar a su alcance objetos cotidianos que pueden resultar un peligro: las bolsas de plástico, por ejemplo, sobre todo cuando huelen a comida, suponen un grave riesgo porque el can puede meter la cabeza dentro y llegar a asfixiarse.

Igualmente hay alimentos humanos que son tóxicos para los perros: ojo con dejar encima de la mesa o en cualquier lugar donde el cachorro pueda encontrarlos chicles o cualquier dulce que tenga xilitol, chocolate…

Hay que poner cuidado en tener bien cerradas las ventanas y puertas porque los cachorros, al no poder salir de casa, tienden a entretenerse mirando por las ventanas y puede ser peligroso si se quedan abiertas.    

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Y, lógicamente, por otro lado, tenemos que comprar un collar –mejor un arnés- y una correa, comederos y bebederos del tamaño apropiado para el can, así como algunos juguetes para que el cachorro se pueda entretener mordiendo eso y no nuestros zapatos.

 

Las primeras noches

 

Es un gran cambio para el can separarse de su madre y entrar en un lugar totalmente desconocido por lo que hay que evitar que se convierta en una experiencia traumática.

En primer lugar, cuando recojamos nuestro cachorro, si podemos, frotaremos con una manta o toalla a la madre y hermanos, para impregnarla con su olor, que dejaremos a su lado para que el olor familiar le tranquilice.

Una vez en casa, proporciónale una cesta que sirva como “nido”, donde pueda sentirse cómodo y seguro. Si es muy pequeño puedes ponerle cerca una bolsa de agua caliente para que esté más a gusto. 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Las primeras semanas y meses

 

 

Toda la familia tiene que tener claras las normas que se van a enseñar al cachorro para que así su educación sea ordenada y constante (es decir para que todos le indiquen que debe hacer las mismas cosas y no le armen un lío sobre lo que está y no está permitido)

- Presentar a todos los miembros de la familia en un entorno tranquilo, permitiendo que se vayan conociendo poco a poco.

- Si hay niños en casa hay que enseñarles a respetar el espacio del cachorro. La supervisión es siempre importante.

- Utilizar refuerzos positivos, como caricias y premios, para educar y acostumbrar al cachorro a tener buenos hábitos.

- Habilitar algún lugar de la casa con algún empapador para que aprenda a hacer ahí sus necesidades.

- Mantenerse firme y ser constante siempre una vez que hemos decidido cuales han de ser las reglas de convivencia.

- Crear rutinas en cuanto a los horarios de las comidas, de paseos o de descanso, desde el principio.

- Establecer las zonas concretas de la casa para comer, jugar o descansar y las que no están permitidas.

- Visitar al veterinario regularmente y seguir sus indicaciones en cada etapa de crecimiento del cachorro.

- Elegir alimentos específicos para cachorro y adecuados para su tamaño y raza, que le aporten los nutrientes necesarios para su desarrollo motor y cognitivo, y que favorezcan su salud digestiva y su sistema inmune.

 

La salud de los cachorros: chip, vacunas y problemas frecuentes

 

Es obligatorio y además extremadamente útil identificar a nuestro cachorro con un microchip.

Es como su DNI puesto que el chip queda asociado a tu nombre, dirección y teléfono de contacto: de esta manera si alguna vez se pierde tu can podrán localizarte con agilidad.

Es un proceso indoloro que tu veterinario realiza normalmente cuando el can tiene entre mes y medio y dos meses, justo cuando le ponen alguna de sus vacunas.

Y en cuanto a las vacunas, justamente, tu veterinario te irá indicando el calendario a seguir, pero lo habitual sería:

  • 45 días: Parvovirus
  • 8 semanas: Tetravalente (que inmuniza frente al moquillo, el adenovirus tipo 2, la hepatitis infecciona C y la leptospirosis –junto con la segunda dosis de vacuna de parvovirus.
  • 12 semanas : recordatorio de las anteriores.
  • 16 semanas: la vacuna de la rabia

Normalmente se recomienda que el perro no salga a la calle hasta que no tenga las principales vacunas, pero dado que es un periodo clave en su socialización es importante no aislar a nuestro cachorro y resulta muy útil, como mínimo, sacar al can en brazos o en trasportín para que pueda habituarse poco a poco a ruidos, gente, coches… sin poner en riesgo su salud.

 

Problemas de salud

 

En la web de Royal Canin podéis encontrar mucha información práctica sobre los problemas de salud que con más frecuencia afectan a los cachorros pero aquí os resumimos algunos de los casos más típicos:
 

- ¿Cómo saber si tiene fiebre?
 

Si ves que el cachorro está aletargado o con poco apetito, si parece estar más caliente de lo normal, mide su temperatura con un termómetro rectal. Debe estar entre los 38 y 39.5ºC, cualquier valor por encima es fiebre y deberías ir al veterinario.

 

- Deshidratación

Es más frecuente de lo que pudiéramos imaginar y puede causar daños graves. Si ves que tu cachorro no quiere beber agua durante mucho tiempo, sobre todo después de jugar o de comer, llévalo al veterinario.

 

-  Diarreas y vómitos

El sistema digestivo del cachorro es particularmente sensible y por eso no es infrecuente que tenga diarrea o vómitos. Y el problema es que los cachorros se pueden deshidratar con mucha más facilidad que los canes adultos.

La diarrea originada en el intestino grueso es la más común y se suele deber a tóxicos, infecciones, a una alimentación inadecuada o a que haya ingerido basura o algo por la calle.

La diarrea originada en el intestino delgado puede ser síntoma de una gastroenteritis.

En ambos casos es fundamental que el cachorro se mantenga bien hidratado y, tras la estabilización del animal, introducir la alimentación habitual lo más tempranamente posible siguiendo siempre los consejos del veterinario.

En cualquier caso, lo mejor es ir al veterinario por si la diarrea fuera síntoma de alguna otra dolencia. Hay que tener presente que algunos de los síntomas del peligroso parvovirus son, precisamente, los vómitos con diarrea (también con sangre y mucosidad) y fiebre.

 

- Tos

Hay muchas razones por las que un cachorro puede toser y algunas implican cierto riesgo para su salud por lo que, igualmente, es conveniente ir al veterinario sobre todo si además de tos el can tiene mocos, ojos llorosos o fiebre.

La tos se puede deber a una simple irritación o incluso a que su collar está demasiado ajustado así que antes de nada verifica este punto.

También puede significar que el can esté intentando expulsar algún cuerpo extraño, una astilla o algún juguete o que tiene la llamada “tos de la perrera”, una dolencia muy contagiosa causada por la bacteria Bordetella Bronchiséptica que no es grave pero que sí conviene tratar.

 

¿Cómo y cuándo comenzar la educación del cachorro?

 

A muchos les puede sorprender la respuesta de los expertos de Royal Canin: La educación debe comenzar antes mismo de su nacimiento.

Y es que es crucial que cualquiera que esté pensando compartir su vida con un perro se informe muy bien antes, incluso que se apunte a algún curso de etología canina y que consulte libros sobre educación canina. Así tendrás más claro el tipo o raza de perro que más te conviene y, sobre todo, podrás aprender cómo evitar los problemas más frecuentes en los primeros meses tras la llegada de un cachorro a casa: tirones de correa al pasear, destrozos en casa, incapacidad para estar solo…

En paralelo, la educación del propio cachorro comienza con su camada y es clave que no sea separado de sus hermanos y su madre hasta pasados los dos meses y medio puesto que de lo contrario podría tener problemas de comportamiento. Por eso mismo es tan importante que, en caso de haber elegido comprar un perro, acudamos al criador en persona para asegurarnos que cumple con las normas de bienestar animal y que se ha estimulado al cachorro con distintos juguetes y objetos durante sus primeros meses de vida.

Y una vez que el cachorro llega a casa, su educación comienza de inmediato, siempre a través del adiestramiento en positivo, premiando los comportamientos que quieres fomentar. Las órdenes básicas que es más importante afianzar son la llamada y el quieto, y también son útiles el sienta, tumba o junto. 

Se ha demostrado en recientes estudios que es realmente beneficioso a largo plazo acudir a clases de socialización para cachorros.

En ese entorno los perros aprenden a relacionarse con sus congéneres y también se van acostumbrando de manera tranquila y controlada a diversos estímulos: ruidos, personas diferentes, etc.

Si es tu primer perro, además de las clases grupales sería útil contar con un par de sesiones adicionales con un educador canino: así tendrás claras las pautas correctas para proseguir con la educación de tu can.

Si por horarios lo tienes complicado, hay educadores que ofrecen completos y prácticos cursos online enfocados a los dueños primerizos de cachorros.

Todo lo invertido en la educación de tu cachorro se traducirá en que podrás disfrutar aún más con tu perro adulto.

 

 

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