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Educación canina

El peligro de las percepciones erróneas sobre el comportamiento de los perros o su lenguaje corporal

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Última actualización del articulo el día 02/03/2024

Una nueva investigación de la Universidad Edge Hill, en el Reino Unido, muestra que una gran mayoría de dueños de perros malinterpretan el comportamiento de los canesy esto tiene consecuencias graves porque es uno de los factores que contribuyen al aumento en las mordeduras caninas (algo que en este país está siendo particularmente preocupante).

“Los perros rara vez atacan sin previo aviso. Las personas pueden tener una visión antropomórfica equivocada de sus propios perros y de otros perros, lo que resulta en un entrenamiento inadecuado y una mala interpretación del comportamiento que puede aumentar el riesgo de que ocurra una mordedura de perro”, concluye la autora del estudio, la profesora Claire Parkinson.

En este sentido, también en España los etólogos de GEMCA han analizado recientemente todo lo relativo a la agresividad canina en un artículo donde recalcan que en nuestro país la incidencia total de mordeduras está en torno a los 48-150 casos por cada 100.000 personas (1,6 casos al año serían mortales).

Desde GEMCA ofrecen información sobre las posibles causas de la agresividad canina y lo que es más importante, claves para aprender a identificar esa escala de la agresión y evitar situaciones de riesgo así como pautas saber cómo actuar.

El informe completo de la Universidad de Edge Hill contiene datos relevantes:

La mayoría de las personas que participaron en la encuesta creen incorrectamente que un perro evitaría activamente morder a un niño. Tuvieron problemas para identificar el lenguaje corporal de los perros, no reconocieron las razas de perros prohibidas (en el Reino Unido, a través del Dangerous Dogs Act) y consideraron que sus propios perros se comportan mejor que los perros en general.

Han detectado, además, varios problemas preocupantes: muchas personas no son capaces de leer correctamente el comportamiento de los perros pero, aún así, confían ampliamente en su capacidad de hacerlo. Y un número significativo ofreció respuestas que podrían intensificar una situación peligrosa (como, por ejemplo, abrazar a un perro que muestra síntomas de tener miedo).

En el Reino Unido, como sucede en el resto del mundo, la mayoría de las mordeduras de perros ocurren en el hogar de la víctima e involucran a un perro conocido.De ahí la preocupación porque tantas personas sigan considerando que “los perros tratan de ser amables y evitan morder a los niños” o que crean que las mordeduras a niños se dan cuando los padres no están presentes -no es así.

Entre las recomendaciones del estudio:

• La legislación en función de las razas de perro no protege al público de mordeduras. Hay que cambiar el enfoque de la raza a la educación.

• No basta solo con concienciar sobre el lenguaje corporal de los perros. La sensibilización y la educación deben incluir cómo reconocer señales de estrés o incomodidad en los canes, ofrecer claves sobre situaciones comunes de alto riesgo y explicar cómo responder adecuadamente en situaciones en las que los perros están estresados, incómodos o comunican señales de aversión a las amenazas. Y es crucial invertir en campañas para concienciar a los niños en los colegios. 

Esta ilustración sobre la escalera de la agresión, parte del artículo de GEMCA, resume las posturas, reacciones, expresiones de algunos canes cuando tratan de comunicar su incomodidad o miedo ante una situación, una escala de agresividad que de no ser entendida correctamente puede desembocar en un mordisco: lógicamente la idea es que si identificas que un perro muestra comportamientos como los aquí descritos trates de reconducir la situación para reducir la tensión, que baje peldaños en esta escalera.

Os resumimos aquí algunas de las recomendaciones de los etólogos de GEMCA para saber cómo actuar ante una reacción canina agresiva:

Lo que no debemos hacer:

  • No hay que castigar a los perros: regañar o castigar aumentaría el estrés del can y esto podría hacer que empeore el riesgo de mordedura. 
  • Tampoco hay que darle premios para distraerlo, ofrecerle un refuerzo por reaccionar de manera agresiva empeorará el problema. 
  • La castración no resuelve los problemas de agresividad, incluso podría aumentarlos en algunos casos por lo que no se debería plantear como una solución sin hablar antes con tu veterinario.

Lo que si debemos hacer:

  • Apostar siempre por la educación canina respetuosa, utilizando el refuerzo positivo y sin castigos. 
  • Establecer rutinas y normas claras, para que el perro sepa qué esperar en cada momento, evitando así la frustración.
  • Satisfacer las necesidades físicas y emocionales del can. 
  • Aprender a interpretar el lenguaje canino, sobre todo saber identificar la escala de agresividad para poder evitar o frenar a tiempo la reacción agresiva.
  • Evitar exponer al animal a situaciones o estímulos que desencadenan la agresividadporque el problema empeora cada vez que reacciona de manera agresiva.

Su consejo es claro: ante un problema de agresividad debemos consultar cuanto antes a un veterinario especialista en medicina del comportamiento para que evalúe el caso concreto, descarte las posibles causas orgánicas, haga una valoración de riesgos y establezca el tratamiento adecuado.

 

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