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Educación canina

Breve manual de educación canina para cachorros: cómo aprenden los perros y cuál es la mejor forma de educarlos

Bruna Fernandes, educadora canina en Royal Canin
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Entender bien cuál es el proceso de aprendizaje en los perros y también cuál es la mejor manera de enseñar a nuestro cachorro lo que queremos que haga es útil y es importante. Por eso hemos hablado con Bruna Fernandes, educadora canina en Royal Canin, para que nos ofrezca pistas y pautas prácticas al respecto.

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Bruna Fernandes ha repasado para nosotros tanto la teoría como la práctica tras la educación de los cachorros:

La psicología del aprendizaje aplicada a los perros es un concepto muy amplio pero, simplificando, es importante saber que existen dos tipos de aprendizaje: simples o no asociativos y complejos o asociativos.

¿En qué consisten los aprendizajes simples?

En los aprendizajes simples, no existe asociación entre dos o más estímulos, hablamos de la habituación y sensibilización.

La habituación consiste en exponer de forma continuada un determinado estímulo hasta que el cachorro deja de presentar una respuesta ante él. Tal y como la palabra indica, el cachorro termina habituándose.

Por el contrario, la sensibilización consiste en presentar de forma continuada un determinado estímulo donde en este caso el individuo presenta una respuesta cada vez más ansiogénica.

¿Y los aprendizajes complejos?

Si nos referimos a los aprendizajes complejos podemos encontrarnos el condicionamiento clásico y condicionamiento operante.

El condicionamiento clásico se basa en la asociación de dos estímulos: un estímulo condicionado, que por sí solo no significa nada para el individuo y un estímulo incondicionado, que por sí mismo provoca una respuesta. Tras sucesivas repeticiones el individuo termina asociando estos dos estímulos quedándose emparejados.

Esto es la base de la asociación del clicker, por ello el “click” suele desencadenar una respuesta de salivación muy idéntica a la aparición de comida.

Por otro lado, hablamos del condicionamiento operante o instrumental. En este caso el perro aprende por las consecuencias, en este proceso el individuo realiza una determinada conducta y si la reforzamos, esa conducta tiende a repetirse.

Esto es el resultado de un aprendizaje asociativo que se basa en el ensayo-error.

A través de la experiencia y del número de repeticiones el perro tiene la capacidad de asociar una determinada conducta a una determinada consecuencia. El refuerzo positivo es la consecuencia de una conducta adecuada. Es decir, el perro recibe algo agradable para él, como su alimento, tras una acción afortunada.

Aunque parezca sencillo no lo es, ya que aquí faltaría referir los tipos derefuerzo, los programas de reforzamiento, los tipos de condicionamiento, el timing, etc.. Por lo que el aprendizaje canino es un mundo y sin duda muy interesante.

¿Cuándo debemos empezar a educar a nuestro perro?

Desde el momento en que nuestro cachorro o perro adulto llega a casa.

Por lo general, a partir de los dos meses y medio ya podemos empezar a enseñarle diferentes ejercicios y, en el caso de que sea un perro adulto y necesite un período de adaptación al nuevo hogar, hay una serie de ejercicios que podemos realizar y que nos ayudarán a crear un vínculo con esa nuevo miembro de la familia.

Los perros tienen una gran capacidad para aprender y una forma útil para que desarrollen este aprendizaje es utilizando su alimento o juguetes. A través de estos incentivos se pueden hacer sesiones de entrenamiento muy divertidas.

Es importante saber que si utilizamos su alimento como refuerzo positivo entonces tendremos que controlar la cantidad para no pasarnos de la ración recomendada. Un buen truco es colocar parte de estas tomas en un recipiente para saber la cantidad que podemos utilizar en las tres tomas diarias y aprovechar esas tomas para enseñarles ejercicios diferentes.

¿Cuánto tiempo deberían durar las sesiones de entrenamiento?

La clave para un buen aprendizaje es que las sesiones de entrenamiento sean cortas y divertidas

Por lo que es más importante el número de repeticiones que propiamente el tiempo. Si queremos hablar de tiempo, una sesión de entrenamiento de la posición sentado no suele pasar de 1 minuto. Pensad en cuantas repeticiones puede hacer un perro del acto de sentarse en 1 minuto.

Las sesiones nunca deben llegar al punto en el que perro se pueda aburrir y ahí la clave está en nosotros, en si somos capaces de transmitirle correctamente lo que queremos enseñar y en cortar la sesión en el momento adecuado.

No es necesario mucho tiempo sino constancia y paciencia.

¿Qué necesitamos para entrenar a nuestro perro?

Siempre debemos contar con la ayuda de un profesional. Al final la práctica es lo que da la perfección. Leer nunca está de más pero mi recomendación es hacer algún curso de adiestramiento, voluntariado o ser familia de acogida ya que esto nos posibilitará adquirir muchos de los conocimientos y manejo esenciales a la hora de educar a un perro.

La práctica ayudará a que no cometamos los errores habituales a la hora de enseñar a nuestro perro.

Al principio lo ideal es elegir un sitio tranquilo sin distracciones. Por otro lado, el alimento es un reforzador primario por lo que suele funcionar con la gran mayoría de los perros. Sin embargo, debemos también valorar si nuestro perro se motiva mediante el juego, como por ejemplo con una pelota o mordedor.

¿Recomiendas algún libro que sea útil para quien se plantee educar a un cachorro por primera vez?

Para temas de adiestramiento recomiendo cualquier libro de psicología del aprendizaje (condicionamiento clásico, condicionamiento operante, análisis aplicado de la conducta…) y para temas de entrenamiento con cliker el: Getting Started: Clicker Training for dogs de Karen Pryor, una referencia en lo que respecta al entrenamiento con clicker.

¿Cuáles son las órdenes más importantes que debe conocer tu perro y cómo reforzarlas / trabajarlas?

Quizá lo más importante para tener una convivencia adecuada con nuestros perros es la obediencia social. Que nuestro perro sea capaz de convivir en sociedad, tanto con otras personas como con otros animales de manera adecuada. Para ello es importante el aprendizaje desde cachorro.

Algunos ejercicios básicos que podemos trabajar son la respuesta al nombre, la llamada, posiciones y permanencias.

La respuesta al nombre y la llamada son ejercicios diferentes. Hay que tener en cuenta que al día decimos el nombre de nuestro perro en inúmeras ocasiones por lo que, para no confundir conceptos, debemos utilizar otra palabra cuando realmente queremos que venga hacia nosotros.

La respuesta al nombre se trabaja desde cachorro diciendo el nombre que hemos elegido para nuestro perro y reforzándolo con su comida o juguete. En un principio el cachorro no reconoce que ese es su nombre porque no hay una asociación, pero con el tiempo termina habiéndola.

La forma más sencilla de enseñar las diferentes posiciones a nuestro cachorro (sentado, tumbado, de pie) es utilizando ”luring”. Resumidamente el luring consiste en que nuestro perro siga la comida que llevamos en la mano y así realice el ejercicio.

En el caso de la posición de sentado podemos optar por colocar unas croquetas del alimento del cachorro escondidas en nuestra mano acercarla a su nariz y levantándola ligeramente hacia arriba y hacia el tren posterior del cachorro. Así que se verá obligado a mirar hacia arriba y finalmente se sentará, en ese momento le reforzamos. No levantes demasiado la mano ya que debe estar muy cerca de su hocico. En caso contrario tendrá tendencia a saltar.

Para que se tumbe haremos exactamente lo mismo, pero tras sentarse bajamos la manos hacia el suelo entre sus patas y en cuanto adopte la posición le reforzamos.

Por otro lado, para trabajar la llamada debemos hacerlo primeramente con correa ya que si no tenemos el ejercicio construido no es seguro soltarlo y debemos elegir un lugar sin distracciones.

Para ello debemos haber enseñado primeramente las posiciones para que el perro venga hacia nosotros y se siente. En cuanto venga hacia nosotros y se siente le reforzamos con su comida o juguete.

En una fase inicial lo facilitamos con nuestro tono de voz y lenguaje corporal. Cuando el perro ya tiene claro el concepto entonces escogemos una palabra que vaya a ser la que vayamos a utilizar en un futuro. Debemos jugar con él y animarle para que ante todo lo que se pueda encontrar en el entorno, nosotros, propietarios, seamos mucho más divertidos.

La permanencia o el “quieto” es un ejercicio que nos será muy útil en el día a día. Debe colocare en posición de sentado o tumbado y aguantar esa posición, reforzándole muy a menudo, dando un paso atrás y volviendo a acercarse y reforzando. Habrá que hacer varias repeticiones hasta que se pueda aumentar gradualmente el tiempo y la distancia.

En cuanto el concepto esté claro, entonces podemos introducir la orden verbal, por ejemplo “quieto”.

¿Cuáles son los principales errores a evitar cuando educamos a un perro?

Quizá los principales errores sean el uso excesivo del lenguaje verbal. Debemos entender que los perros son animales no verbales por lo que hasta que no haya una asociación con el ejercicio es mucho más adecuado utilizar un lenguaje gestual más claro y conciso.

A veces podemos cometer el error de no ser constantes, es decir si decidimos que nuestro perro se puede subir al sofá, este lo podrá hacer toda su vida en cualquier momento.

El “unas veces si y otras veces no” es el principal error en el proceso de aprendizaje.

Es importante dar importancia a las cosas/ situaciones en su debido momento. El cachorro de hoy dentro de unos meses se convertirá en un perro adulto de X kg y en muchos casos con mucha más fuerza que nosotros. Cosas como el tirar de la correa es algo que debemos tener en mente y trabajarlo desde el principio.

No esperar nunca a que surja un problema para solucionarlo la clave siempre está en la prevención.

¿Qué comportamientos debemos evitar reforzar sin darnos cuenta?

En este punto cada persona y cada perro es un mundo, pero el más habitual sobre todo en perros pequeños es el hecho de que se suban al saludar.

Y en muchos casos este comportamiento termina siendo reforzado por terceros (amigos, familiares, desconocidos) por lo que si tenemos claro que no queremos que nuestro perro se nos suba o se suba al saludar debemos pedir educadamente a la tercera persona que no lo haga y que solo salude cuando tenga las cuatro patas en el suelo.

¿Qué debemos hacer si no aprende o lo hace mal?

Es perfectamente natural que algunos entrenamientos salgan peor, de hecho, el aprendizaje del perro se basa en ensayo-error.

Esto puede ser debido a las causas anteriores, pero también a que queramos ir demasiado deprisa.

Si el perro no aprende o lo hace mal bajamos el criterio (es decir, bajamos el grado de dificultad que hemos puesto a ese ejercicio al principio y lo hacemos más fácil) y progresivamente vamos aumentado criterio.

A nuestro ritmo y al de nuestro perro.

Ansiedad por separación: ¿qué puede motivarlo y qué podemos hacer para intentar evitar que nuestro cachorro lo desarrolle?  

Actualmente es uno de los temas que más afectan a los perros y sus propietarios. El ser humano en general ha dejado de buscar un perro por sus aptitudes funcionales y otros factores como su apariencia o su humanización puede llevar a un problema de hiperapego.

Este hiperapego, además de no ser beneficioso para él y de poder provocar episodios de ansiedad bastante desagradables, puede derivar en una serie de problemas que van a dificultar una relación sana y una convivencia adecuada con nuestro can.

Hay una serie de factores que pueden estar relacionados con la aparición de ansiedad por separación: separación temprana de la camada, cambios repentinos en el entorno familiar, cambios en el estilo de vida del propietario, etc.

Cada perro reacciona de forma distinta, aunque es habitual episodios de vocalizaciones, micciones, destrozos, salivación excesiva, diarreas, etc… Incluso algunos perros pueden anticipar la salida del propietario y presentar intensas respuestas, desarrollando su ansiedad antes de que el propietario salga de casa.

El pico de ansiedad se suele dar a los 30 minutos tras la salida del propietario y es cuando por lo general suceden la mayor parte de los destrozos y trastornos.

Es fundamental la ayuda de un profesional en estos casos.

lgunas de las medidas preventivas que podemos adoptar para intentar evitar estos episodios son: comenzar por ausentarnos por periodos muy cortos desde la fase de cachorro e ir aumentando progresivamente los tiempos; recurrir a enriquecimiento ambiental y juguetes interactivos para que nuestro perro esté estimulado mentalmente, respetar sus momentos de descanso y no estar constantemente pendiente de él y no dejar a su disposición objetos que pueda romper ya que este comportamiento es auto reforzante.

¿Cómo podemos fomentar la calma? ¿Hay ejercicios que podamos poner en práctica?

Hay dos aspectos fundamentales que debemos tener en cuenta:

Por un lado, que nuestro perro tenga el ejercicio físico que necesita. Esto se pude conseguir mediante los paseos, con frecuencia y duración adecuadas, en los que nuestro perro tenga la capacidad de explorar el entorno y mediante el juego.

Por otro lado, muchas veces olvidamos que aparte del ejercicio físico debemos tener también en consideración las necesidades mentales de nuestro perro, y para ello aparte de los paseos y las sesiones de entrenamiento, también son muy importantes el enriquecimiento ambiental y los juegos interactivos.

Nuestro perro se sentirá mucho más tranquilo si sus necesidades físicas y mentales están cubiertas.

¿A partir de qué edad es útil acudir a una clase de cachorros?

Deben hacerlo todos los futuros propietarios. Desde el inicio se debe concienciar al futuro propietario sobre el trabajo que supone tenerlo y así también lo puedan ver en la práctica. El leer y el ver son las bases previas a la ejecución que debemos tener en cuenta.

En el momento en el que ya tengas a tu cachorro y una vez haya completado su programa de vacunación, recomendamos acudir a una clase práctica.

¿Cómo elegir bien esa clase para cachorros y a un posible educador? ¿En qué deberíamos fijarnos para intentar lograr acertar?

Debemos tener en cuenta algunos aspectos a la hora de elegir un posible educador y/o clases: Por un lado, saber si esa persona trabaja en alguna institución conocida o de referencia en el área. Conocer un poco su formación. Saber si aparte de educador también se dedica a otras áreas de entrenamiento, como pueden ser los perros de asistencia, perros de búsqueda y rescate, perros de seguridad, etc. El propietario debe saber si el educador tiene perro y si se dedica a algún deporte canino como puede ser la obediencia, la detección, el Agility… En cuanto a sus clases, verlas, ver como son los perros, como es la interacción del propietario con su perro y si los mismos están satisfechos. Y, siempre, en positivo.

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