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Una reconstrucción forense nos permite contemplar a un perro de hace más de 4000 años

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Hace unos 4.500 años un perro de orejas puntiagudas y un largo hocico comparable al del lobo gris europeo y del tamaño de un Border Collie acompañaba a los humanos en Esocia, en las islas Orcadas. Todo parece indicar que era un valioso miembro de una comunidad neolítica puesto que este can fue enterrado junto a otros 23 perros y al menos ocho humanos en una tumba conocida como Cuween Hill Chambered Cairn. Y ahora, gracias a un proceso que ha incluido TAC del craneo, una impresión en 3D y la posterior reconstrucción forense de su aspecto, podemos volver a contemplar la imagen de ese perro del pasado.

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"Los perros claramente tenían un lugar importante en el Neolítico de las Orcadas, ya que estaban educados y entrenados como animales de compañía, perros de guarda y tal vez fueron utilizados por los granjeros para ayudar a cuidar ovejas", explica Steve Farrar, de Historic Environment Scotland, el organismo encargado de solicitar esta reconstrucción.

Inluso es posible que esa comunidad neolítica viera a los perros como su "símbolo o tótem", tal vez incluso apodándose "los hombres perro", según aclara Farrar.

De hecho, la datación de los huesos perrunos encontrados en Cuween demostró que fueron colocados en esa cámara más de 500 años después de la construcción de la tumba, lo que sugiere que fueron enterrados ritualmente.
 

El cráneo canino, ahora en la colección de National Museums Scotland, fue escaneado con un TAC por el personal del Servicio de Diagnóstico por Imágenes de la Real Escuela de Estudios Veterinarios de la Universidad de Edimburgo.

Esto permitió al equipo de Documentación Digital de HES hacer una impresión en 3D, que a su vez fue utilizada por la artista forense Amy Thornton para crear un modelo realista de la cabeza del perro, formando músculo, piel y cabello de la misma manera que se acercaría a una cabeza humana.

Es seguramente la primera vez que se utilizan estas técnicas para reconstruir la cara de un perro. Según explica Amy Thornton, primero se creó un molde en arcilla, usando métodos tradicionales, con la impresión 3D del cráneo de Cuween Hill como base para construir la anatomía. Después, la escultura completa se fundió en silicona y se terminó con el abrigo de piel que se asemeja a un lobo gris europeo, según lo aconsejado por expertos."

Podéis encontrar algunos detalles más sobre este fascinante proyecto en la web de Historic Environment Scotland.

 

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