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Los perros también pueden ser adolescentes problemáticos

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Un estudio liderado por la Dra Lucy Asher, de la Universidad de Newcastle, publicado en mayo 2020, muestra que al llegar a la adolescencia los perros -como los humanos- muestran comportamientos que pueden ser considerados conflictivos y son menos receptivos a las instrucciones. Y esto tiene consecuencias claras -y graves- puesto que es justamente a esa edad cuando muchos perros son entregados en perreras o protectoras por problemas de comportamiento.

La Dra Asher y su equipo han estudidado el comportamiento de los perros al llegar a la adolescencia a través de dos grupos de canes, por un lado 70 perras guía en potencia (los canes eran Pastor Alemán, Golden Retriever, Labrador Retriever y mestizos de estas razas) y por otro, 93 Golden Retriever, Labrador Retriever o mestizos de ambas razas). El estudio también se apoyó en un amplio cuestionario a los dueños de 285 perros.

La fortaleza del vínculo entre un perro y su guía tiene efectos considerables: los investigadores sugieren que el apego humano-perro puede a su vez influir en el comportamiento del perro y la fisiología reproductiva durante la pubertad.

El equipo observó cómo respondían perros de ambos sexos a comandos como "sienta" a diferentes edades y con diferentes personas, con su guía y con un desconocido.

Se comprobó que los perros adolescentes son menos obedientes que los cachorros cuando quien da la orden es su guía humano (hay casi el doble de probabilidades que ignoren el "sienta" a los ocho meses frente a cuando tienen cinco meses) pero, curiosamente, si el comando se lo da un desconocido, la respuesta mejoró con la edad.

La naturaleza socialmente específica de este comportamiento en los perros (obediencia reducida solo para su cuidador) sugiere que este comportamiento refleja más que los cambios generalizados en las vías hormonales, cerebrales y de recompensa que ocurren durante la adolescencia.

Los investigadores consideran que los perros cuyo vínculo con su familia es menos sólido tienden a "probar" para ver dónde están los límites, hasta dónde pueden llegar. Lo mismo que sucede con los adolescentes humanos.

También se comprobó que las perras con un vínculo más débil con sus guías alcanzan antes la pubertad. La hipótesis de los investigadores sobre este hallazgo es que el apego a un guía puede actuar como una señal de calidad ambiental, donde el cuidador es la principal fuente de supervivencia.

Además, aquellos perros que muestran comportamientos que indican que están estresados ​​por la separación de su cuidador principal también fueron cada vez más desobedientes hacia esa misma persona. Esto, explican los investigadores, emula la investigación en humanos, donde los aumentos en el conflicto con los padres durante la adolescencia se han asociado con apegos inseguros.

La buena noticia es que se trata de una fase pasajera, los comportamientos asociados a la adolescencia canina no duran. Pero los investigadores advierten que sí podrían tener consecuencias duraderas: por un lado se corresponden con la edad pico a la que los perros son abandonados en protectoras o perreras. Y su bienestar también podría verse comprometido si el comportamiento problemático resulta en el uso de métodos de entrenamiento basados ​​en castigos o, sencillamente, si perjudica al vínculo con sus humanos. 

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