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10 mitos falsos sobre la leishmaniosis

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Es importante proteger a nuestros perros todo el año y, por supuesto, acudir al veterinario ante cualquier síntoma que pueda indicar que se ha contagiado.

¿Qué puede hacer sospechar que un perro pueda tener leishmaniosis? Se pueden dar lesiones en la piel, oculares, cojeras...

Como aún sigue habiendo ciertos mitos y falsas creencias en torno a esta enfermedad, los expertos de Advantix nos aclaran algunos de ellos:
 

1. La leishmaniosis es transmitida por los mosquitos

En realidad la leishmaniosis no la transmiten los mosquitos que nos pican en verano, sino un insecto de la misma familia llamado flebotomo.

Es importante tener presente esta diferencia ya que si conocemos el hábitat y la forma de vida de este insecto transmisor de la leishmaniosis, nos será más fácil prevenir su efecto.

En España existen dos picos de máximo riesgo donde hay más cantidad de hembras ingiriendo sangre: junio y septiembre-octubre, aunque el cambio climático está alargando los meses en los que el flebotomo es más activo.

 

2. Los perros de raza pequeña no pueden contagiarse de leishmaniosis

 

Todos los perros pueden ser picados por el flebotomo, así que todos son sensibles a ser infectados por leishmaniosis. Hace años se decía que el vuelo de los flebotomos superaba los 40cm de altura, pero los años de investigación y la presencia de muchos casos de leishmaniosis en perros de raza pequeña han roto ya este falso mito.

 

3. Los perros que viven dentro de casa no pueden contraer la leishmaniosis

 

El flebotomo es un insecto de pequeñas dimensiones que, a pesar de vivir en ambientes externos, suele encontrarse dentro de casas de zonas rurales y urbanas con mucha frecuencia, sobre todo en épocas de calor cuando abrimos con frecuencia puertas y ventanas.
 

4. La leishmaniosis no tiene tratamiento

 

Aunque es cierto que no existe un tratamiento definitivo contra esta enfermedad, disponemos de opciones terapéuticas que pueden controlarla de forma muy eficaz.

Los tratamientos actuales van dirigidos a reducir la cantidad de parásitos activos por un lado y a estimular la capacidad de respuesta del paciente por otro.

Además, los efectos en los órganos internos del animal afectado pueden tratarse con medicamentos específicos cada vez más eficaces.

 

5. Los flebotomos sólo vuelan en verano, así que solo debemos proteger al perro en esta época

 

Es cierto que prefieren las temperaturas cálidas, por lo que su presencia es mayor durante los meses de primavera y verano, pero el clima de nuestra geografía les es favorable durante prácticamente todo el año. Exceptuando algunas zonas muy frías del país, la presencia de flebotomos es constante todo el año, presentando dos picos de mayor actividad en verano y a principios de otoño.

 

6. Los flebotomos viven principalmente en aguas estancadas

 

A diferencia de los mosquitos comunes, los flebotomos no suelen acumularse en zonas de agua estancada, sino que crían en lugares oscuros y húmedos llenos de restos de materia orgánica, como despojos de poda, escombros, etc.

 

7. La leishmaniosis no se puede prevenir

 

Aunque las investigaciones siguen su camino, por el momento no existe ninguna vacuna que impida la infección por leishmaniosis aunque sí hay una que estimula el sistema inmune del perro.

Hay varios frentes de actuación contra esta enfermedad, aunque destacan especialmente dos: reducir las posibilidades de que el flebotomo pique a nuestro perro y le inocule el parásito con la aplicación de antiparasitarios externos repelentes, y estimular las defensas de nuestro can para que esté preparado en caso de infección.

La vacuna reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad pero no sustituye otras medidas de prevención a la exposición del flebotomo, por lo que es recomendable utilizar un producto repelente como vía de protección ante la picadura del peligroso mosquito.

 

8. Las personas se contagian si conviven con un perro enfermo de leishmaniosis

 

La única forma de transmisión de la leishmaniosis es a través de la picadura del flebotomo.

Teniendo en cuenta que la distancia de vuelo de este insecto es de entre 1 y 5 km y que en nuestra geografía su presencia, así como la de la leishmania, es muy amplia, el riesgo de que una persona contraiga la leishmaniosis conviviendo con un perro es el mismo que sin él.

 

9. Se recomienda la eutanasia para un perro enfermo por leishmaniosis

 

Si su estado de salud es adecuado y su calidad de vida es buena, un perro puede llevar una vida normal a pesar de sufrir esta enfermedad crónica.

Si con el tratamiento adecuado es capaz de hacer frente a la infección, puede que baste solamente con realizar controles rutinarios con el veterinario para anticiparnos a un nuevo brote.

Es fundamental evitar que los flebotomos piquen a perros ya infectados para reducir la capacidad de expansión de la leishmaniosis.

 

10. Mi perro tiene muy buen aspecto, seguro que no tiene leishmaniosis

 

El periodo de incubación de la leishmaniosis es muy variable y puede llegar a alargarse durante varios meses.

Algunos perros infectados por leishmania se muestran aparentemente sanos durante mucho tiempo, sin embargo la enfermedad puede desarrollarse en cualquier momento debido a una situación puntal de estrés o a algún cambio en el organismo del perro.

 

 

Un consejo patrocinado por Advantix

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