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Más de 2000 personas piden un cambio en la legislación sobre perros-guía en España

¿Te imaginas que al llegar a la consulta del médico no te dejaran pasar por ser mujer? ¿Por ser demasiado alto? ¿Demasiado gordo? Es lo que le pasó a alguien... por ser ciego: por ir con su perro guía. El médico acababa de cambiar el parquet y no quería que un perro se lo estropeara. En serio, es una historia real. Me la ha contado José Antonio Ferrero, el impulsor de una petición en Change.org para lograr que se cambie la legislación sobre los perros guía en España y, también, para concienciar. Porque resulta, explica José Antonio, que este problema -el rechazo y la discriminación a las personas que necesitan un perro guía en su vida cotidiana- va en aumento. Aunque por ley deberían poder acceder a casi todos lados, lo cierto es que cuando se incumple esa norma, el resultado, si es que se tramita finalmente una denuncia, es como mucho una pequeña multa.

>> NO sin mi perro guía, aquí puedes sumar tu firma en Change.org

A José Antonio siempre le acompaña siempre Flik, su labrador beige canela, un perro de la ONCE que tiene cuatro años.

"Soy ciego y, por lo tanto, mi perro Flick no sólo me ofrece cariño y compañía cada día, como haría cualquier buen amigo. Me ofrece también la posibilidad de caminar y moverme con seguridad gracias a su trabajo."

Flik es ahora sus ojos, como antes lo fueron otros canes: tiene perro guía desde hace 21 años y todos se han jubilado con él. Una vez que dejaron de trabajar, se quedaron en su casa, con su familia, porque eso es lo que son, parte de la familila. 

A José Antonio le han impedido entrar con su perro-guía en establecimientos comerciales y hosteleros, en medios de transporte, incluso en la Sagrada Familia.

Él sabe que su caso no es particular, es un problema común y va en aumento: cada vez hay más usuarios de perro guía y, gracias a las redes sociales, él está en contacto con muchas otras personas que, como él, necesitan a un can para poder moverse por la ciudad y que se enfrentan con negativas constantes cada vez que salen de su rutina cotidiana.

Por eso, explica, cuando les prohiben el acceso a algún lugar lo que está sucediendo es, directamente, “una discriminación por discapacidad”.

En toda su vida, nos cuenta, ha tenido ocho incidentes graves y la mayoría han sido en los últimos años. Eso es lo más sorprendente -para mí- yo pensaba que dado que la ley es clara al respecto e indica que los perros guía tienen permitido el acceso casi en todos lados no habría tanta discriminación pero José Antonio me ha relatado un ejemplo tras otro: museos, taxis, hoteles, restaurantes, pensiones, bares, ¡la consulta de un médico!.

Y lo que hay que aclarar, explica José Antonio, es que el problema no es que no dejen entrar al perro, ¡es que le están prohibiendo el acceso a una persona! De ahí su reclamación para que se considere discriminación por discapacidad y se modifique la legislación. 

Ahora, nos dice, hay mucha gente que prefiere arriesgarse a ser multado antes que dejar entrar a ese perro guía en su establecimiento porque con la legislación actual, en caso de que una reclamación prospere -algo que no es necesariamente sencillo- las posibles sanciones son relativamente pequeñas.

Ese es el objetivo final de esta petición que ha creado en Change.org: recoger firmas e impulsar un cambio de normativa, para que se persigan estas “discriminaciones” tanto por la vía civil como por la vía penal.

Según explica José Antonio en su Change.org, “este próximo diciembre” se cumplirán “33 años” desde que se publicase “el Real Decreto 3250/1983, de 7 de diciembre, por el que se regula el uso de perros-guía para deficientes visuales”, y se empezase a complementar con “tantas normas autonómicas como Comunidades hay”.

Para las personas ciegas o con deficiencia visual, “los perros-guía suponen el máximo grado de movilidad alcanzable”, algo que convierte a estos animales en “imprescindibles para su autonomía personal”, del mismo modo que “si se hablase de la silla de ruedas” para personas con discapacidad física o psicomotriz.

Por ello, José Antonio considera que la reforma legislativa tiene que insistir en dos puntos: el primero, que la “inadmisión” o el “impedimento de circular con perro guía por espacios públicos para una persona ciega” sea considerado como “un delito fundamentado en discriminación por razón de discapacidad”; y el segundo, “determinar las responsabilidades” en casos de “discriminación”, tanto por la vía “penal” como “civil”.

Y hay que tener en cuenta que los perros guía son la "punta de lanza", como dice José Antonio, para muchas otras personas que necesitan el apoyo de un can debidamente entrenado: perros de alerta médica, perros de asistencia...

Es crucial concienciar y que más gente, y que todo el mundo, sepa que todos estos perros tienen que poder acompañar siempre a sus humanos. 

 

Si queréis apoyar su iniciativa, aquí podéis sumar vuestra firma. Yo ya lo he hecho.

 

 

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