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Carta a la responsable de una granja de cachorros: el legado de Lily

Carta a la responsable de una granja de cachorros: el legado de Lily

En la foto podéis ver a Lily, una perra que vivió la mayor parte de su vida, siete años, en una jaula, en una granja de cachorros. Tuvo la suerte de ser rescatada y de poder disfrutar después de muchos momentos felices junto a una familia que se desvivía por ella. Y Lily cambió sus vidas, ella inspiró a la persona que la adoptó a crear una asociación para, justamente, acabar con las granjas de cachorros en EEUU. National Mill Dog Rescue lucha desde hace años por concienciar sobre este grave problema -que no sólo afecta a los perros de raza en EEUU sino en todo el mundo, en España también- y para rehabilitar y buscar hogares a los perros que van rescatando. El mensaje, para todos y en todo el mundo, es claro: si queremos acabar con los criadores ilegales y los criadores irresponsables hay que fomentar la adopción responsable.

Lily disfrutó de año y medio de libertad y felicidad antes de morir. Un año y medio que cambió la vida de su nueva familia: su influencia y su legado aún perviven y son fuente de inspiración para muchos.

En la web de National Mill Dog Rescue, Theresa Strader -la fundadora de la organización- compartió esta carta, la que escribió a la persona responsable de que esta perra tuviera una vida (perdón) de mierda hasta ser rescatada.

Traducimos la carta íntegra, que forma parte de un documental que se puede ver en Youtube: la calidad de las imágenes es mala para fomentar que la gente lo compre y colabore así con la labor de National Mill Dog Rescue.

Aquí en una charla de TED (en inglés), Theresa cuenta cómo encontró a Lily y cómo su vida cambió... Su carta la podéis encontrar traducida, a continuación.

 

15 de Mayo 2008

Querida Martha:

Han pasado quince meses desde que nos conocimos. Lo más probable es que ni te acuerdes de mí. Después de todo, nos conocimos en tu mundo, en tu casa. Desde ese día, elementos de tu mundo se han convertido en una parte importante del mío. Por eso, tanto yo como muchos otros que sienten lo mismo que yo te estamos agradecidos.

En febrero de 2007 recibí un correo electrónico -50 Galgos italianos necesitan ayuda- y un teléfono. Dado que desde siempre he sentido afinidad por esta raza, llamé a ver cómo podía ayudar. Imagino que ya sabes a dónde voy a llegar con esta carta.

Sí, el 17 de febrero 2007, tras más de 40 años operando, tu criadero iba a cerrar. Momento para retirarte y relajarte tras cuatro décadas maltratando perros. 561 perros iban a ser subastados ese día, 49 de ellos eran Galgos Italianos. Era indudable que yo iba a ayudar pero no tenía ni idea de todo lo que iba a aprender en el proceso.

Me percaté que tendría que ir en coche hasta allí si quería ser útil así que el 16 de febrero mi hija y yo nos fuimos a Missouri.

Date cuenta, toda mi vida he estado involucrada en el rescate de perros: he sido casa de acogida, he ayudado en protectoras, he cuidado de perros enfermos... Sabía que existían las granjas de cachorros y que esos perros se vendían en tiendas pero nunca he compartido mi hogar con canes que no fueran rescatados y adoptados. Que quede claro que no soy una activista por los derechos de los animales. Lo que soy es una persona que cree en el derecho a que todos los seres vivos sean tratados con humanidad.

Martha, lo que vi en tu criadero distaba mucho de eso. Cientos de caras enfermas y aterrorizadas, encerrados en jaulas, algunos me miraban pero la mayoría tenía demasiado miedo, no sabían cómo interpretar el contacto humano. Esa experiencia me ha causado incontables noches de insomnio y hasta hoy, la tristeza y el miedo en esos ojos ensombrece todo mi ser.

Soy perfectamente consciente de que tu criadero cumplía con las normas legales del Departamento de Agricultura de EEUU, por muy deprimente que me parezca. También soy consciente de que en tu entorno los perros para cría son considerados ganado. Los perros no son ganado, Martha. Hace miles de años el hombre domesticó a los perros para que fueran nuestros protectores, cazadores, pastores, guardianes pero... por encima de todo, nuestros compañeros.

Regresé a mi casa con trece de tus perros, nueve Galgos Italianos, dos Dachshunds y dos Papillons. Ninguno de los canes de protectora de los que yo había cuidado en los 25 años previos había sufrido el daño emocional y físico que acompañaba a tus perros. Aprendí lo que no está escrito en los siguientes meses.

Toda esta carta, sin embargo, es sobre uno de esos perros. La que encontró su hogar en mi casa. #251 –  “Movimiento Veloz”. Ay, la ironía de su nombre -Movimiento Veloz- una Galgo Italiano que nunca pudo correr. Al haber pasado toda su vida en una jaula sus piernas nunca pudieron desarrollar la fuerza necesaria que pudiera sentir la felicidad de correr. Realidad cruel para una raza nacida para correr.  

En nuestra casa le quitamos la cadena del cuello y le pusimos un collar suave. La llamamos Lily. A los site años y un mes, Lily encontró la libertad.

Lily no era la única de tus perros a los que les faltaba la mandícula inferior. Me pregunto cómo podrías explicar porqué tantos de tus perros sufrían este problema. Me pregunto si alguna vez te preocupaste por su dolor o por cómo lograban comer lo suficiente para seguir vivos. Me pregunto si te diste cuenta. Hay una cosa de la que sí estoy segura que te percataste: su capacidad para producir cachorros.

De eso va tu negocio, de producir cachorros cueste lo que cueste.

Lily se convirtió en todo un tesoro en nuestro hogar. A pesar de todos sus problemas de salud y de su miedo extremo, con tiempo, mucho amor y mucho cuidado, encontró su valor y entonces nadie fue inmune a su amor. Hombres, mujeres y niños se emocionaban al conocer su historia y al poder conocerla. La vida de Lily ya no se centraba en lo que ella podría hacer por ti sino en cómo podíamos compensárselo en un hogar cálido y lleno de amor.

Fue muy duro para nuestra familia el ver a Lily pasar por cuatro operaciones para que le quitaran tumores de mama y para intentar arreglar su mandíbula, también para esterilizarla y que le quitaran ese órgano lleno de pus que una vez fuera su útero. Qué egoista por tu parte el no ver nunca su dolor, sólo los dólares.

Debido a tu brutal negligencia, cada comida era un problema para Lily. Probamos con incontables tipos de comidas para intentar que fuera más fácil para ella comer. Pero al final, lo hacía a su manera, tal y cómo había aprendido a hacerlo en tu casa, en su jaula: cogiendo piezas de pienso con sus patas, esparciéndolos por el suelo y luego frotando la parte "buena" de su cara por el suelo para atrapar el pienso con la lengua, estirando el cuello y tragándoselo. Piensa en eso, Martha. ¿Te gustaría probar a comer así?

¿Recuerdas cuando estábamos sentadas en mi coche al terminar la subasta? Estaban juntando a los perros que yo había "conseguido" y me dijiste: "Adoro a mis Galgos Italianos". ¡Ay, lo que se me pasó por la cabeza al escucharte! Tu no quieres a ningún perro, Martha. Lo que has hecho es pasar más de cuarenta años de tu vida sirviéndote de los perros para enriquecerte. Sin la más mínima consideración por su salud mental o física, sencillamente aprovechándote de su capacidad reproductora. Piensa en los miles de perros que pasaron por tus manos, les robaste la posibilidad de disfrutar de merecidas y sencillas felicidades tales como una buena comida, un lugar calentito y cómodo en el que dormir, atención médica y, sobre todo, compañía humana para completar sus vidas.

Lily aprendió mucho en nuestro hogar: sobre cómo formar parte de una familia, sobre cómo ser un perro y sentirse valiosa. Siempre me dolerá que no lograra aprender a correr o a jugar. Pero aprendió a querer y a ser querida. Cambió nuestras vidas para siempre.

Lily murió el 13 de mayo 2008. Tenía ocho años cuando los Galgos Italianos suelen vivir el doble de años. Martha, murió por el grave maltrato sufrido a lo largo de siete años en tu criadero. ¿Cuántos otros perros han sufrido ese mismo destino? 

Esta industria lleva demasiados años en las sombras. Ahora ya no, vuestros días están contados. Gente como tú pronto tendrá que buscar trabajos honrados y dejarnos el cuidado de las criaturas de Dios a nosotros, los que realmente las queremos.

Theresa Strader

Theresa y su organización continúan ayudando a incontables perros. Sus historias, algunas, las podéis ver en su canal de youtube.

 

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