El Bar à Vins de la cervecera Moritz es el lugar ideal para probar excelentes vinos y picar algo. Y, para que ciertos humanos seamos aún más felices, los canes son bienvenidos tanto en la parte de la cervecería como en el propio Bar à vins. Su objetivo es que se pueda disfrutar de forma relajada y sin que la tarjeta de crédito salga tiritando de la experiencia. Por eso, la carta es extensa e incluye opciones de todos los precios; se pueden probar vinos por copa -hasta 40 posibilidades- o por botella -400 referencias-. Lo mejor es dejarse guiar porque hay opciones excepcionales en pequeñas dosis (gracias a un dosificador especial que mantiene en perfectas condiciones la botella).

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